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Revelarán los 84 diarios inéditos del escritor Salvador Elizondo

El 29 de marzo se cumplen dos décadas del fallecimiento del escritor, poeta y traductor Salvador Elizondo (1932-2006), una de las figuras más enigmáticas y renovadoras de las letras mexicanas del siglo XX; informó MILENIO.

Luego de dos décadas de resguardo por parte de Paulina Lavista, su esposa, se conocerán sus diarios de vida, documentos que permanecieron bajo una cláusula de confidencialidad establecida por el autor.

En entrevista con MILENIO, Lavista habla sobre estos documentos y la exposición bibliográfica Homenaje a Salvador Elizondo. El impacto de Farabeuf a 60 años de su aparición, inaugurada ayer en El Colegio Nacional, del cual el autor fue miembro desde 1976.

“Son tres fechas significativas: su cumpleaños, que fue el 19 de diciembre de 1932; los 60 años de la publicación de Farabeuf, un libro que es muy vigente, y la tercera es el aniversario luctuoso de Salvador, un escritor inteligente, un lector voraz, un hombre que tuvo una vida muy peculiar y a quien amé profundamente”, dice Lavista.

La fotógrafa revelará el contenido de los 84 diarios que Elizondo escribió hasta el final de su vida, los cuales funcionan como un mapa genético de su narrativa y sus obsesiones estéticas.

El legado más preciado de Elizondo son sus diarios, sus cuadernos. El 29 de marzo se libera una cláusula que había puesto; él no quería que sus diarios se publicaran en su totalidad hasta después de 20 años de su muerte y se cumplió el término este año. Ya puedo hacerlo y están libres para el editor que quiera. Son 84 maravillas, todo Elizondo está ahí y no se conoce porque ningún escritor ha dejado esa cantidad tan precisa”, explica la fotógrafa, quien ya había publicado unos fragmentos en el libro Salvador Elizondo. Diarios. 1945-1985 con el Fondo de Cultura Económica en 2015.

Para la muestra en El Colegio Nacional, Lavista ha dispuesto una instalación central: una fotografía con los diarios de Elizondo. Crédito: Ariana Pérez

“Debo proteger su obra”

Para la muestra en El Colegio Nacional, Lavista ha dispuesto una instalación central: una fotografía con los diarios de Elizondo.

“Salvador escribió su vida; un escritor escribe diario. Los cuadernos son fantásticos, con ideas de nuevos libros, cuando cenó con Octavio Paz, sus amigos, algunos diagramas, etcétera. En especial, los cuatro que hizo cuando le diagnosticaron la enfermedad de la que, por cierto, no murió. Son una joya y realmente creo que es su obra mayor por haber realizado un proyecto de larga vida”, afirma Lavista.

Ella leyó los diarios tras la muerte de su pareja a causa de un coma hepático.

“Soy una viuda y, en aquel entonces, Carmen Balcells, agente literaria famosa, se interesó mucho por los diarios y me los quería comprar por dos millones de dólares para llevárselos a España, y le dije: ‘No los vendo’. Mis hijos se enojaron conmigo. No se trata de ser millonaria, se trata de que yo debo proteger la obra que me heredó Elizondo y su legado lo he cuidado muchísimo; desde entonces he publicado 14 libros póstumos y diferentes proyectos”.

El archivo de Salvador Elizondo fue adquirido por la Universidad de Princeton, pero Lavista confirma que los 84 cuadernos están digitalizados y clasificados y tiene los derechos para publicarlos.

“Toda la vida literaria y la imaginación de Elizondo está volcada ahí. La génesis de muchos textos está en los diarios. Repito, creo que los diarios son fundamentales; ahí está su inteligencia, era un lector voraz y un hombre que tuvo una vida muy peculiar y, por ahí, hay algunos comentarios locos de Elizondo, pero son divertidísimos”.

Foto: Ariana Pérez

El deceso del autor ocurrió el 29 de marzo de 2006 debido a una afección hepática y no por el cáncer de mandíbula que padeció previamente y que marcó una de las etapas más complejas de su existencia.

“Fue tan terrible que a él mismo le hicieron la operación del propio Farabeuf; experimentó la frialdad quirúrgica que describió en su novela de 1965 al operarlo. Tuvieron que abrir la pierna para sacar el peroné completo y con eso le hicieron la mandíbula; no muy guapo, pero quedó bien de operado”, comenta su viuda.

Y agrega: “Él se entera de que tiene cáncer y sabe que va a morir. Entonces escribe esos cuatro cuadernos, enormes, que son un canto a la vida. Ama tanto la vida que cada página es un recuerdo, un dibujo. La colección de diarios empieza cuando él tiene 11 años y termina el 26 de marzo de 2006, tres días antes de su muerte, cuando Elizondo ya no puede escribir porque ya está casi inconsciente”.

La exposición es un panorama de la trayectoria de Elizondo que incluye retratos capturados por la propia Lavista, registro de su vida literaria, diversas ediciones de Farabeuf y reproducciones del ambiente de París descrito en su obra con fotografías de Eugène Atget, además de documentos personales que ofrecen una visión íntima del intelectual mexicano.

El FCE dejó ir a Elizondo

En su trabajo de proteger el legado de Salvador Elizondo, Paulina Lavista se ha enfrentado a algunos problemas.

“Salvador decía que pensaba muy diferente de día que de noche. Entonces, durante 10 años de su vida, escribió estos extraños diarios nocturnos. Yo había pactado con el Fondo la edición de esos diarios y no los publicaron. Desgraciadamente, la nueva dirección perdió la oportunidad de hacer estos cuadernos maravillosos”.

Foto: Ariana Pérez

La artista lamenta: “Ya sabe que la nueva administración del Fondo no reconoce a ningún literato. Así que es terrible. No existen todos los grandes autores para la nueva administración. Entonces tuve que salir para hacer la edición conmemorativa de los 60 años de Farabeuf que publica Joaquín Mortiz”.

Imagen portada: Paulina Lavista / MILENIO

https://www.milenio.com/cultura/diarios-salvador-elizondo-saldran-luz-revela-paulina-lavista

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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