La experiencia en la Quinta Guadalupe, inmueble en Colombres que concentra las causas y efectos del exilio español, también permite conocer el origen de la estrecha relación entre México y la provincia española.
Al llegar al Museo de la Emigración en la provincia de Colombres, Asturias; la estatua de un hombre con un maletín es la primera imagen con la que se materializa el fenómeno que se vivió en España, concretamente en Asturias a finales del siglo XIX y se multiplicó a principios del siglo XX con la Guerra Civil Española; el cual se honra en la edificación que se construyó en 1906 a iniciativa del emigrante Iñigo Noriega Laso; publica MILENIO.
A unos 70 metros una construcción, con el peculiar estilo indiano — que se relaciona con las personas que emigraban a América a finales del siglo XIX y regresaban a su lugar de origen donde construían lujosas casas y palacios con un estilo muy peculiar que distingue a la zona — se erige como marco ideal para guardar la historia de esas personas que, en aras de salvaguardar su vida salieron de su Tierra y tuvieron la suerte de regresar acompañados del éxito, en la mayoría de los casos su esfuerzo y dedicación los llevó al emprendimiento en distintos rubros.
El inmueble en tonalidades azules, que representa el color que por meses veían los migrantes al cruzar el Atlántico en camino a América se conoce como La Quinta Guadalupe. Ahí al cruzar la puerta, tras pagar la cuota de 5 euros; el visitante entra en una atmósfera muy especial porque las fotografías, los videos, los cuadros, los muebles y cada detalle que da vida al Museo del Emigrante representa una ambivalencia, el dolor de aquellos que partieron dejando a sus familias y sus raíces y al mismo tiempo la fortaleza que tuvieron para salir adelante y en la mayoría de los casos regresar triunfantes a su Tierra.
El museo se divide en tres pisos, donde hay detalles de la migración de los asturianos a Cuba, Argentina, Puerto Rico y México, pero la experiencia se puede realizar de acuerdo al gusto de cada visitante porque a fin de cuentas todo converge en el dolor y fortaleza de los asturianos.

México y Asturias, conexión solidaria
Al ascender al primer piso, llama la atención la leyenda «Los niños de Morelia» en una de las salas principales. Con ella se da testimonio del origen de la relación amistosa que existe entre Asturias y México, pues la frase concentra uno de los pasajes más destacados de esos momentos de inmigración que se ilustra con una foto. La imagen parece cobrar vida, sobre todo cuando se escucha el video que forma parte de la experiencia, y lleva al visitante a aquellos años cuando en 1937, 456 niños emigraron a México para ponerse a salvo de los efectos de la Guerra Civil Española. Su destino final fue Morelia tras desembarcar en Veracruz.
Al dar medio giro, la imagen del expresidente Lázaro Cárdenas llama la atención. Las leyendas que acompañan a las fotos explican su presencia en esa sala con la que la comunidad de Colombres rinde homenaje y agradece la solidaridad del pueblo mexicano. En plena presidencia de Lázaro Cárdenas se generó la llegada del mayor número de exiliados de España a México, 25 mil españoles que encontraron refugio y una oportunidad para salir adelante. La única condición que puso el gobierno de Cárdenas para dar abrigo a los exiliados fue que dejaran su patria por voluntad propia.
Lo relevante es que la mayoría de ellos demostró su fortaleza y emprendió en diversos rubros, entre ellos el textil; incluso años más tarde retornó a su patria sin dejar de lado al país que le brindó la oportunidad de sobrevivencia, generando así una conexión inquebrantable que ha dado frutos, como se materializa en la gran comunidad asturiana que existe en México y la mexicana que habita en Asturias.

General Miaja, defensor de España
Al caminar por los diversos pasillos del Museo, los elegantes muebles que se observan en algunas salas, así como algunos utensilios que llenan diversas vitrinas dan cuenta de la historia que se concentra en el inmueble, pero hay una sala que destaca, la sala de la emigración política, donde una especie de ofrenda da reconocimiento al General Miaja, el gran defensor de los asturianos. La familia del exiliado, General José Miaja Menant, que llegó a México en 1939 tras el desenlace de la Guerra Civil Española y ser fiel defensor de la República, como una forma de tributo donó al Museo del Emigrante sus pertenencias, incluso su cama, sus armas, algunas de sus prendas y varias fotografías que dan cuenta de su acción en favor de su pueblo y ahora integran la escena que destaca en el recorrido por el museo. Él jamás regresó a su natal Oviedo, a su muerte en 1958 fue sepultado en el Panteón Español y en 1989, su sobrino y acompañante de lucha, el Dr. Fernando Rodríguez Miaja, entregó el legado a la Fundación Archivo de Indianos que opera el Museo del Emigrante.

Además
En 2015, cuando Colombres fue reconocido como Pueblo ejemplar de Asturias, los Reyes visitaron el Museo del Emigrante, como se da cuenta en una placa que está en el acceso al Museo, el cual tiene dos horarios diferentes, el horario de invierno del 1 de septiembre al 30 de junio y el de verano del 1 de julio al 31 de agosto.
En algunas de las vitrinas que hay en una sección especial del museo hay biografías de los asturianos que han destacado en México, a través de diversas empresas, así como de amigos de la comunidad, tal es el cas de Juan Antonio Pérez Simón y Antonio Suárez Gutiérrez y Ramona Mundet.
Imagen portada: Especial / MILENIO
https://www.milenio.com/cultura/museo-de-la-emigracion-asi-es-el-recinto-cultural-de-asturias



