Los especialistas afirman que un vacío en la atención psicológica, en el último lustro, dejó una serie de consecuencias en los jóvenes, desde el nivel básico hasta el profesional
La crisis de salud mental entre estudiantes se ha convertido en un detonante directo de conductas violentas dentro de las aulas. En Tamaulipas, docentes reportan amenazas por parte de alumnos, incluso por situaciones cotidianas como exigir tareas o aplicar evaluaciones, lo que ha llevado a directivos a recomendar evitar confrontaciones por seguridad; publica MILENIO.
Los especialistas afirman que un vacío en la atención psicológica, en el último lustro, dejó una serie de consecuencias en los jóvenes, desde el nivel básico hasta el profesional, que incluso ha contribuido a que se incrementen los casos de violencia escolar y hacia los maestros.
A finales de 2022, cuando los estudiantes regresaron a clases presenciales por el coronavirus, se comenzaron a notar conductas no muy comunes en los alumnos en los diversos niveles educativos, tanto en escuelas públicas como privadas.

Estudios revelan afectaciones emocionales
Miguel Ángel Reyna Castillo, profesor investigador en la Facultad de Arquitectura, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secithi), precisó que entre 2022 y 2023 realizó un estudio en una preparatoria, con mil alumnos como muestra.
“El primer estudio fue en una prepa particular. Las afectaciones eran cuestiones de tristeza; arriba de 70% de los alumnos presentaron desgano, desgaste emocional”, aseguró el investigador, refiriéndose al trabajo para el cual se utilizó el instrumento de Maslach, que mide el síndrome de burnout, enfocado a las emociones.
“En la universidad, los alumnos tenían miedo al momento de exponer, les daba una crisis de ansiedad”, manifestó, como uno de los signos más visibles de que algo estaba ocurriendo. Son situaciones “que pueden generar que exploten de cualquier forma, lo cual deja consecuencias en el ámbito social”.
Un segundo estudio, detalló Reyna Castillo, se realizó más de un año después a mil 50 estudiantes de una preparatoria pública, específicamente. “El segundo estudio transversal afectó condiciones emocionales con una baja, no con un alto porcentaje, pero sí a 50% de los estudiantes”, enfatizó.

Generaciones sin acompañamiento psicológico
Es una generación que no tuvo el acompañamiento psicológico necesario, porque uno de los ejemplos más claros es que no tuvieron la secundaria presencial; les mutilaron esa etapa y pasaron de la primaria a la preparatoria tras perder la secundaria presencial, todo a causa del covid-19, así que al llegar a un entorno desconocido se les complicó todo.
El coordinador de la carrera de Psicología de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Fadycs) de la UAT, Marco Antonio González, coincidió en que son cinco años en los que se han incrementado los problemas psicológicos sin el seguimiento correspondiente.
Desde que comenzó la pandemia hasta este año, se trata de generaciones que durante cinco años no tuvieron la atención necesaria, lo cual ha dejado consecuencias como agresividad, pensamientos suicidas y una serie de afectaciones emocionales en alumnos de secundaria, preparatoria y hasta universidad.
Intervención en escuelas y hallazgos
El año pasado, detalló el experto, con la ayuda de 500 estudiantes de psicología de la UAT, al detectarse problemas emocionales en los alumnos, se determinó la coordinación con el municipio de Tampico para llevar psicólogos a 14 secundarias de la ciudad, ante el incremento de bullying y casos de violencia.
Los resultados de dicho ejercicio, una llamada de auxilio ante la necesidad de psicólogos en las escuelas públicas, fueron que los estudiantes universitarios detectaron problemáticas emocionales en “8 de cada 10 jovencitos” que atendieron como parte del programa que aún se mantiene.
Lo que se detectó, a decir de los expertos, fue “depresión, ansiedad. El problema es que esas dos áreas de oportunidad que tenemos para apoyar van acompañadas de aspectos más delicados, porque si yo estoy en estado depresivo y alguien me ataca, puedo llegar hasta el suicidio”.

Violencia escolar en aumento
En septiembre de 2025 se registró en el Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios (Cetis 78) de Altamira una muestra de la violencia que se puede desbordar cuando los jóvenes no tienen un seguimiento psicológico puntual, cuando golpearon a su director e hicieron destrozos en el plantel, hechos que trascendieron a nivel nacional.
Rogelio Pérez Lara, coordinador del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Tampico, expuso casos extremos en el comportamiento de los menores que van más allá del bullying o las peleas entre alumnos, ya que se han registrado amenazas.
“Tengo 25 años en el medio de secundarias y estos casos de que alumnos inclusive amenazan a maestros, claro que sucede, van y le dicen, oye profe, mi papá es fulanito y si usted me sigue exigiendo, pues se las va a ver con él y, bueno, el maestro ahí tiene que ceder un poquito”, aseveró.
Luego de lo ocurrido en Michoacán, en donde un estudiante mató a dos maestras en la preparatoria con un arma de uso exclusivo del Ejército, indicó el profesor que en Tamaulipas hiciieron algunas indicaciones que surgieron desde los directivos de las escuelas.
“De hecho, con lo que pasó ahora en Michoacán, hubo mensajes que se enviaron en algunos grupos de WhatsApp de directivos en donde exhortaron a los maestros a que no se metieran en problemas. Si algún alumno no quería trabajar o algo, pues que lo trataran así con pincitas, mandaran llamar al papá, lo canalizaran a donde se deba, pero que el maestro no se metiera en un conflicto con el alumno y creo que hemos llegado ya al límite”, aseveró.

Testimonios desde las aulas
MILENIO Tamaulipas dialogó con maestros de secundarias para ver cómo es el día a día, la forma en cómo los estudiantes de un nivel 100% formativo conviven con sus superiores, todo enfocado en el sistema público.
Se logró recabar casos como los ocurridos hace días, en donde un chico le aventó una lapicera en la cara a una maestra y después dijo que fue un accidente. En otros casos, les han mandado mensajes a los maestros diciéndoles que los van a golpear o diciéndoles groserías.
En otro de los casos, por regañar a unos estudiantes, los jóvenes ya querían poncharle las llantas a la camioneta del director de la escuela. “Tenemos a una niña que sacó baja calificación y ya es la tercera ocasión que va a Derechos Humanos a poner denuncia contra los maestros, acompañada de sus papás”, refieren fuentes a MILENIO.
Reacción legislativa y propuestas
La agresión de septiembre del año pasado a un director de un instituto de bachillerato tecnológico en el sur de la entidad generó movimiento en el Congreso de Tamaulipas, ya que la legisladora Blanca Aurelia Anzaldúa Nájera destacó que se habían incrementado las agresiones a los profesores.
“Se ha evidenciado y documentado un incremento de ataques, presiones, difamaciones y extorsiones contra el personal docente, lo que afecta su salud física y mental, deteriora el ambiente escolar y reduce la calidad educativa”, justificó la diputada.
La iniciativa “propone incorporar sanciones penales y agravantes en delitos cometidos contra docentes, como lesiones, privación de la libertad, difamación o extorsión, cuando se difundan en redes sociales, así como responsabilidad administrativa para autoridades escolares y servidores públicos que incurran en omisión o negligencia”.

Urgen políticas públicas en salud mental
Ante un contexto social que impacta a las juventudes, pero que de alguna forma puede heredar problemáticas a las futuras generaciones, los expertos detallan la necesidad de crear políticas públicas enfocadas en cuidar la salud mental de los niños y los jóvenes, que son el futuro de la sociedad.
Miguel Ángel Reyna Castillo, investigador de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secithi), aseveró que “con esta crisis hay agendas pendientes de salud mental que no se están trabajando” y que uno de los principales pasos sería hacer oficial la presencia de psicólogos en la escuela pública.
El coordinador de la carrera de Psicología reconoció que no solamente es la presencia de psicólogos en las escuelas como una figura oficial, sino también la falta de infraestructura en las escuelas, de espacios para poder atender a la juventud y a la niñez.
Imagen portada: Jesus García / MILENIO
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