El aviador había permanecido oculto 48 horas en una grieta montañosa.
A 5 semanas de iniciada la guerra con Irán y en una de las misiones más arriesgadas y poco comunes de los últimos años, fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos lograron rescatar a un oficial de la Fuerza Aérea cuyo cazabombardero F-15E Strike Eagle había sido derribado en territorio iraní en medio de las hostilidades; reporta MILENIO.
Aviador se ocultó en grieta montañosa
Gravemente herido, pero con una resistencia que otro veteranos de las fuerzas especiales describen como extraordinaria, el oficial, un experimentado coronel y oficial de sistemas de armas de la nave militar, quedó atrapado en las profundidades montañosas de Irán, mientras las fuerzas militares iraníes desplegaron un amplio operativo para localizarlo, conforme la televisión iraní ofrecía una recompensa por su captura.
Durante casi 48 horas, se desarrolló una carrera contrarreloj. Mientras el contingente iraní cerraba el cerco, equipos estadunidenses planificaban y ejecutaban una incursión que típicamente no suele intentarse debido al enorme riesgo para el personal, los recursos involucrados y precedentes fallidos incluida la operación Eagle Claw en Irán en 1980.
La operación incluyó a comandos del Equipo SEAL 6 de la Armada, junto con cientos de efectivos de operaciones especiales y apoyo militar. En una primera incursión, los rescatistas lograron ubicar al oficial en condiciones críticas.
Posteriormente, en una segunda fase igualmente peligrosa, y aún más inusual, se llevó a cabo el rescate definitivo a plena luz del día, tras más de siete horas de operaciones aéreas sobre territorio iraní.
El aviador se había eyectado exitosamente del asiento de su F15 había permanecido oculto en una grieta de la montaña y estuvo desaparecido durante aproximadamente dos días
CIA lanza «campaña de engaño»
Para interrumpir la persecución, la CIA lanzó una campaña de engaño para difundir dentro de Irán la idea de que las fuerzas estadunidenses ya lo tenían y lo estaban trasladando por tierra para evacuarlo, señaló un funcionario a The Washington Post, quien habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con la prensa.
El aviador tuvo que escalar una cresta de 2 mil134 metros para encontrar señal para su teléfono satelital, mientras que aviones de ataque estadunidenses lanzaron bombas y abrieron fuego contra convoyes iraníes para mantenerlos alejados de la zona donde se escondía.
Finalmente, a las 12:08 de la madrugada del domingo, el presidente Donald Trump escribió en Truth Social:
“¡Lo tenemos! Compatriotas estadunidenses: en el transcurso de las últimas horas, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos llevaron a cabo una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces en la historia de la nación”.
“El ejército iraní lo buscaba intensamente, con un gran contingente, y se acercaba peligrosamente. Es un coronel muy respetado. Este tipo de incursión rara vez se intenta debido al peligro que representa para el personal y el equipo. ¡Simplemente no sucede!”, escribió Trump.
Rescate exitoso
Contra todo pronóstico, la misión se completó sin bajas estadunidenses. El oficial fue evacuado con éxito y trasladado en aeronaves de rescate a Kuwait, donde recibió atención médica urgente. Tanto el equipo de rescate como el aviador regresaron sanos y salvos.
“Si bien sufrió algunas heridas, se recuperará por completo. Esta milagrosa operación de búsqueda y rescate se suma al exitoso rescate de otro valeroso piloto, realizado ayer; un hecho que no confirmamos en su momento, a fin de no poner en riesgo nuestra segunda operación de rescate”, abundó el presidente.
El presidente Donald J. Trump calificó la operación como una “muestra increíble de valentía y talento”, y destacó el valor del oficial herido y la precisión de las fuerzas involucradas. Anunció además que ofrecerá una conferencia de prensa junto a mandos militares en la Oficina Oval.
Aunque el presidente ha dicho que las capacidades antiaéreas de Irán han sido “diezmadas”, el derribo del F-15E, seguido poco después por el accidente de un A-10 Warthog (Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II) el viernes, dejó dudas sobre cuáles capacidades militares retienen las fuerzas iraníes.
El éxito del rescate contrasta con la Operación Eagle Claw (1980), el fallido intento de Estados Unidos por rescatar a los rehenes de su embajada en Teherán durante la crisis iraní. Y la diferencia entre ambos episodios es casi un estudio de cómo evolucionan la guerra, la coordinación y la tecnología.
Operación Eagle Claw
Eagle Claw era una operación extremadamente compleja desde el inicio: múltiples aviones, helicópteros, puntos de reabastecimiento en el desierto, infiltración encubierta en una capital hostil y extracción de decenas de rehenes.
En cambio, el rescate reciente, aunque peligroso, fue más enfocado y táctico: un solo objetivo, una ventana de tiempo crítica y fuerzas altamente especializadas actuando con rapidez.
En 1980, la misión se vino abajo por fallos mecánicos y condiciones ambientales: tormentas de arena, helicópteros averiados y finalmente una colisión fatal entre aeronaves que mató a ocho militares estadounidenses. En el episodio actual, no solo no hubo fallos catastróficos, sino que la operación se ejecutó sin bajas, incluso con una segunda incursión a plena luz del día.
El desastre de Eagle Claw llevó directamente a la creación del Comando de Operaciones Especiales (SOCOM) y a unidades como el SEAL Team 6 operando bajo doctrinas mucho más integradas.
Imagen portada: MILENIO



