Paola Santos Coy es la guardiana del legado de Siqueiros. Está al frente de la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS), en Ciudad de México, y de La Tallera, en Cuernavaca; publica MILENIO.
En estos espacios, unidos bajo el Proyecto Siqueiros del Inbal, la curadora Santos Coy busca fusionar el fuego muralista de David Alfaro Siqueiros con las pulsaciones del arte actual.
Tras su experiencia al frente del Museo Experimental El Eco, Santos Coy llegó a estos recintos en septiembre de 2025 con la promesa de transformarlos en epicentros de creación, donde el pasado dialogue con el futuro en un pulso constante de innovación y reflexión.
Santos Coy dice a MILENIO que La Tallera estrenará el 30 de mayo una videoinstalación que fusionará imagen en movimiento con el espíritu experimental del lugar.
Comenta que sus planes, que ya se asoman en el horizonte, están centrados en la producción artística y en el arte social, básicos en el pensamiento de Siqueiros.
“A partir del marco curatorial cuerpo climático, hemos desarrollado cuatro proyectos que se inauguran en mayo, tres en la SAPS y uno en La Tallera, pensando en el contexto de cada espacio. En El cubo de la SAPS, que es el espacio de proyectos, tendremos la exposición de Rafiki Sánchez, una artista visual de Yucatán que trabaja con materiales orgánicos, como el henequén, la madera y la miel, con la historia que conllevan, para diseñar vestimentas desde lo performático, evocando al cuerpo humano”.

A la par de este proyecto, se presentará una muestra colectiva con las obras de 10 artistas que trabajan la fotografía, la pintura, la escultura y el video que hablarán desde de la sensibilidad botánica del imaginario de la floresta en América Latina. Se montará en el primer piso de la SAPS, con el título de Floresta, que surge a partir de dos obras de Siqueiros de los años 70, llamadas Floresta tropical y que el muralista realizó cuando vivía en Cuernavaca.
Ecosistemas dinámicos
Santos Coy dice que estos no son anuncios burocráticos sino detonadores pues ve en la SAPS y en La Tallera plataformas para residencias internacionales, talleres inmersivos y eventos educativos que generen diálogo generacional. Imagina debates sobre muralismo en la era digital, performances que activen los espacios arquitectónicos de Siqueiros o archivos abiertos que inspiren nuevas narrativas.
La directora comenta que Siqueiros no solo dejó más de 300 obras, sino que legó al pueblo mexicano sus murales así como su archivo documental, el cual conforma un centro de investigación y documentación que es el corazón de ambos espacios y da pauta para el debate.
La SAPS, que fue la casa-estudio del artista en Polanco, custodia tesoros como murales inmersivos y obra gráfica, mientras La Tallera vibra con residencias y talleres desde los años 70.

“A partir de este legado y del trabajo que se ha venido haciendo en las últimas dos décadas, al dialogar con artistas contemporáneos, estamos planteando un marco curatorial en común para estos espacios. Una suerte de tema a investigar en un periodo de dos años, estamos planteando 2026 y 2027”.
Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Iberoamericana y maestría en Estudios Visuales y Teoría Crítica del California College of the Arts, Santos Coy aspira a inyectarle frescura a este binomio, que conmemoró en enero 52 años de la muerte del muralista.
“Estamos inaugurando un proyecto que sale del Centro de Investigación y Documentación Siqueiros, la fuente histórica y documental más rica sobre la obra del muralista, se llama ‘Siqueiros situado’. Son exposiciones de gabinete en escala que muestran distintos momentos de su vida y trayectoria. En ellos se puede ver el desarrollo de una obra en particular. Esta primera entrega está dedicada al estudio de la anatomía animal que estará en diálogo con una artista joven, Ángela Ferrari”.
La funcionaria apuesta también por revitalizar museos-talleres híbridos, donde el arte no se contemple pasivamente, sino que se produzca y critique en comunidad. Promete un ecosistema dinámico, con digitalización de archivos y foros que interpelen a artistas, curadores y públicos.
“La idea es entender el cuerpo de manera individual o colectiva, como un campo sensible a los climas ambientales y políticos de nuestro tiempo, de modo que convocaremos a artistas a que trabajen temas que cruzan con arte y ecología, con justicia medioambiental o alimentaria, con activismo y poéticas alrededor de lo social”.
Su brújula apunta a lo híbrido: arte público que sale a las calles, pero anclado en la memoria del maestro. Busca articular el legado muralista con prácticas globales, fomentando residencias que traigan voces frescas de México y el mundo.
Además de exponer, dice que buscan transformar estos espacios en catalizadores sociales, como Siqueiros soñó.
Imagen portada: Especial



