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Crisis del orden internacional

Por Efrén Vázquez Esquivel

La escalada de tensiones entre Israel, Irán y Estados Unidos ha puesto de manifiesto la creciente fragilidad del orden internacional contemporáneo. ¡Nada reconforta más que pensar en resolver los conflictos mediante el diálogo y en paz, y no por la guerra!

En un primer momento, la amenaza de Donald Trump de aniquilar a una de las civilizaciones más antiguas —Persia, hoy Irán— nos puso con el alma en vilo y evidenció no sólo una retórica belicista, sino también la persistencia de una lógica de poder que desborda los cauces del derecho internacional.

Horas después, el acuerdo para poner fin a las hostilidades por dos semanas, propuesto por Irán y aceptado por Estados Unidos, produjo un remanso de paz frente a la guerra. Este es un giro táctico que, lejos de resolver el conflicto, revela la centralidad de la negociación política en un contexto de alta tensión.

Vivimos momento de profunda incertidumbre en el orden internacional, entendido como el conjunto de normas que regulan las relaciones entre los Estados.

Sin embargo, no se trata solo describir esa inestabilidad, sino interrogar su fundamento: ¿cuál es la fuente de dichas normas?, ¿de dónde emanan?, ¿quién las crea?,¿quién las debe obedecer y, quién tiene capacidad de imponerlas?

El derecho, como expresión del poder que regula lo legal y lo legítimo, tiene como fuentes formales en el derecho internacional los tratados, la costumbre y los principios generales del derecho; de ahí emanan, en sentido jurídico.

En un plano más profundo, las normas del derecho internacional no nacen en el vacío: emanan de la correlación de fuerzas entre los Estados. No son ajenas a la política. Los Estados las crean y deben obedecerlas bajo la idea de igualdad soberana.

El problema del orden internacional es que no existe una autoridad central con poder coercitivo universal para aplicar el derecho. Su imposición recae en los Estados poderosos; así, opera en una estructura desigual donde su eficacia depende menos de su validez jurídica que de la voluntad —y la fuerza— de quienes pueden hacerlas cumplir. No hay salida, por ahora.

El autor es director científico de la Academia Mexicana de Metodología Jurídica y Enseñanza del Derecho, AC.

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// Efrén Vázquez Esquivel

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Autor: lostubos
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