Los kits de supervivencia instalados al interior de las minas, abastecidos con agua potable, alimentos no perecederos, lámparas y suministros básicos para resistir varios días bajo tierra, se han convertido en un elemento decisivo en emergencias como la que actualmente se vive en Sinaloa. Gracias a estos recursos, autoridades y rescatistas mantienen la esperanza de encontrar con vida al último trabajador que permanece atrapado tras el colapso de la mina Santa Fe, en el municipio de El Rosario; informa MILENIO.
A más de tres semanas del accidente, el Ejército Mexicano sostiene una operación ininterrumpida para ubicar a Baltazar de Jesús, identificado como el último de los cuatro mineros que quedaron sepultados luego del derrumbe registrado el pasado 25 de marzo. La magnitud del siniestro ha complicado de manera severa las maniobras, debido a que la zona afectada abarca una extensión aproximada de cinco kilómetros a la redonda, con desprendimientos de tierra, túneles inestables y áreas de difícil acceso.
El despliegue de alta especialidad desde los primeros días
Desde los primeros reportes, autoridades civiles y militares activaron protocolos de emergencia para atender la contingencia. Conforme avanzaron las horas, se confirmó que cuatro trabajadores se encontraban dentro de la mina al momento del colapso, por lo que se desplegó personal especializado, maquinaria pesada y equipos de localización subterránea para intentar llegar hasta ellos.
Para atender la emergencia, fue movilizado el Batallón de Atención a Emergencias, unidad especializada que cuenta con componentes de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, rescate en alta montaña, rescate acuático, identificación y contención de materiales peligrosos, bomberos estructurales, combatientes forestales y sección canófila.
En total, se desplegó un equipo integrado por un mayor, 41 elementos operativos y cuatro activos biológicos, además de personal técnico y maquinaria especializada. Se establecieron cuatro grupos de trabajo para respaldar a los servicios de emergencia locales en la búsqueda de las víctimas atrapadas.
Los primeros días estuvieron marcados por labores silenciosas y de enorme precisión. Rescatistas colocaron tarimas de triplay a lo largo de 175 metros en el ingreso conocido como Bocamina 1 Sur, con la finalidad de generar condiciones seguras de paso entre lodo, humedad y material inestable. Paralelamente, se realizaron mediciones ambientales que confirmaron niveles de oxígeno y ventilación estables, lo que permitió ingresar en periodos no mayores a cuatro horas por turno.

Cronología de los trabajos de rescate
La madrugada del 29 de marzo, a las 00:50 horas, llegó la primera gran señal de esperanza. El personal logró avanzar hasta el borde de la galería que conduce al área del comedor. Ahí se efectuó un llamado y posterior escucha. Del otro lado hubo respuesta. Minutos después fue localizado con vida Alejandro Castro Colín, quien fue extraído consciente.
Tras ese rescate, las maniobras continuaron con la colocación de más tablas de triplay y el retiro de jales a lo largo del acceso principal, hasta alcanzar el límite de inundación en el nivel ACC-50, a unos 300 metros de profundidad desde el ingreso sur.
El 5 de abril, dos buzos militares realizaron una inmersión de reconocimiento hacia una plataforma donde se presumía que podrían encontrarse más trabajadores. Sin embargo, se toparon con un bloqueo que impidió avanzar.
Dos días después, el panorama cambió. El 7 de abril, el espejo de agua había descendido aproximadamente tres metros respecto al último registro, lo que permitió una nueva inmersión. A las 13:55 horas se confirmó la localización con vida de Francisco Zapata Nájera.
Los rescatistas le suministraron comida, agua y oxígeno mientras permanecía en una plataforma aislada. Durante horas, personal de buzos realizó constantes inmersiones para revisar su estado de salud y mantenerlo estable hasta que el nivel del agua descendiera lo suficiente para extraerlo con seguridad.
Después de casi 20 horas de espera, a las 10:36 horas del día siguiente, se concretó la extracción. De inmediato recibió atención prehospitalaria antes de ser trasladado al exterior.
Hasta ahora, el saldo oficial es de dos trabajadores rescatados con vida, uno localizado sin signos vitales y uno más aún desaparecido, por lo que todas las tareas se concentran en encontrar a Baltazar de Jesús.
El general de brigada de Estado Mayor, Alejandro Alcántara Ávila, jefe de la Tercera Región Militar, informó que desde el 27 de marzo se integró el agrupamiento especial que permanece en la zona.
“Es una unidad de alta especialidad con equipo y tecnología para realizar rescates en situaciones de riesgo, inestables, confinados y colapsados. Aquí tenemos un efectivo de 44 elementos cuya principal característica es que algunos de sus grupos, por ejemplo los buzos, cuentan con un adiestramiento especial para este tipo de misiones”, explicó el mando militar.
Atención médica prioritaria
Además del rescate físico, la atención médica es prioritaria. La teniente médico cirujano, Valeria Martínez Flores, adscrita al Octavo Batallón de Infantería con sede en Mazatlán, detalló el protocolo aplicado al momento de ubicar sobrevivientes.
“En el momento que se encuentra a la víctima, se le da un soporte vital, se revisa si tiene alguna lesión, algún traumatismo craneoencefálico; se evacúa inmediatamente para que nosotros le realicemos una evaluación inicial. Es una toma de signos vitales, la frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno y temperatura”, explicó la especialista militar.
Imagen portada: Especial
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