Los investigadores se centran especialmente en un subconjunto de casos en los que los individuos desaparecieron a pie de sus hogares.
Una misteriosa cadena de 11 científicos estadunidenses, investigadores, ingenieros y exfuncionarios vinculados a áreas sensibles como la NASA, laboratorios nucleares, defensa aeroespacial y proyectos especiales avanzados, han muerto o desaparecido sin rastro en Estados Unidos; publica MILENIO.
La inquietante coincidencia activó focos rojos en el aparato de seguridad nacional y detonó la semana pasada una pesquisa conjunta de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y los Departamentos de Guerra y Energía, con un posible hilo común: el acceso que las víctimas tenían a información clasificada sobre defensa aeroespacial.
¿Qué medidas tomaron ante las desapariciones?
Por su seriedad, el episodio fue elevado a la consideración del presidente Donald Trump, quien giró instrucciones para poner en marcha la averiguación colectiva de agencias federales.
“Lo que vamos a hacer es reunir todo en un sólo lugar. Comenzamos este proceso la semana pasada y luego buscaremos conexiones sobre si hay vínculos con el acceso a información clasificada y/o actores extranjeros”, señaló este domingo el Director del FBI Kash Patel.
“Más adelante entregaremos esa información a la Casa Blanca y al mundo, porque es de gran importancia pública. Y si hay alguna conexión que conduzca a una conducta nefasta o conspiración, este FBI realizará los arrestos correspondientes”, aseguró Patel.
El FBI reconoce que carece de “evidencia sólida” que conecte las muertes o desapariciones a actores foráneos, específicamente China, a quien la Casa Blanca vincula con un masivo ataque cibernético reciente.
Los Casos
La indagatoria, descrita por los funcionarios como una «revisión integral», surge tras una serie de casos ocurridos entre 2023 y principios de 2026.
Aunque algunos incidentes se han atribuido a la delincuencia común o a tragedias personales, el alto volumen de casos que involucran a personas con autorizaciones de seguridad de alto nivel ha generado alarmas sobre espionaje extranjero y vulnerabilidades de la seguridad nacional.
Los investigadores se centran especialmente en un subconjunto de casos en los que los individuos desaparecieron a pie de sus hogares, dejando atrás pertenencias personales como carteras, llaves y teléfonos celulares. Algunos de los investigadores sí de origen hispano.
¿Quiénes son los desaparecidos?
Monica Jacinto Reza
Ingeniera aeroespacial de 60 años de edad, desapareció el 22 de junio de 2025 mientras realizaba una caminata rutinaria por la autopista ‘Angeles Crest’, una zona montañosa al norte de Los Ángeles conocida por su terreno accidentado.
Monica tenía vínculos con el JPL (Jet Propulsion Laboratory), el centro líder de la NASA para la exploración robótica del sistema solar, así como con Aerojet Rocketdyne, una empresa crucial en el desarrollo de sistemas de propulsión de cohetes y misiles para el Departamento de Guerra.
Como ingeniera en propulsión, Reza manejaba información técnica sensible que es de alto interés para potencias extranjeras competidoras en la carrera espacial y armamentística.
La ausencia de restos o señales de un ataque animal en una zona intensamente rastreada ha alimentado teorías sobre una posible extracción o desaparición forzada.
Anthony Chávez
Desaparecido en mayo de 2025, considerado por los investigadores como uno de los más inquietantes de la «ola de desapariciones de científicos», debido a la naturaleza casi «imposible» de las circunstancias en las que se produjo.
Chavez era un ex empleado del Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL) en Nuevo México. Este laboratorio es uno de los centros de investigación más sensibles del mundo, donde se diseñan armas nucleares y se realizan estudios avanzados en física de partículas y supercomputación.
Aunque ya no trabajaba activamente en el laboratorio, al momento de su desaparición, los investigadores federales han subrayado que Chávez mantenía conocimientos técnicos profundos sobre protocolos de seguridad y desarrollo de proyectos clasificados.
Lo que diferencia el caso de Chávez de un secuestro convencional o de un accidente es la escena del crimen (o ausencia de ella): desapareció de su residencia en mayo de 2025 sin dejar rastro de violencia ni forcejeos.
Chávez dejó atrás los elementos esenciales que cualquier persona llevaría consigo: su teléfono celular, su cartera, sus llaves y su automóvil.
Melissa Casias
Desaparecida en junio de 2025, se desempeñaba como profesional administrativa en el Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL).
A pesar de no ser una científica de campo, su posición le otorgaba acceso a agendas, actas de reuniones confidenciales, identidades de personal clave y la gestión de documentos restringidos.
Las circunstancias de su desaparición guardan un inquietante parecido con las de sus colegas de Nuevo México: Fue vista por última vez a mediados de junio de 2025.
Los reportes indican que caminaba sola en una zona de Nuevo México cercana a las instalaciones o a su residencia.
Al igual que Anthony Chávez, Casias parece haberse desvanecido mientras realizaba una actividad cotidiana a pie. No hubo indicios de que estuviera bajo coacción inmediata en el momento del avistamiento, lo que sugiere un posible acercamiento por alguien conocido o una extracción extremadamente limpia.
No hubo preparativos para una partida. Sus cuentas bancarias, redes sociales y comunicaciones personales se cortaron de forma abrupta y total desde el momento en que se le perdió el rastro.
General retirado William “Neil” McCasland
El caso más reciente, que de alguna manera permitió conectar los puntos suspensivos de los investigadores por su similitud con los casos de Chávez y Casias, fue el del general retirado de la Fuerza Aerea, William “Neil” McCasland.
Cabe resaltar que McCasland, de 68 años, no era un militar común; fue comandante del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL), por lo que tuvo roles clave en programas espaciales y de defensa.
McCasland desapareció el 27 de febrero de 2026 en Albuquerque, Nuevo México. Alrededor de las 10:00 horas, interactuó con un técnico de reparaciones en su casa.
Poco después, su esposa salió a una cita médica. Cuando ella regresó, aproximadamente al mediodía, él ya no estaba.
El militar dejó su teléfono celular, sus gafas recetadas y sus dispositivos electrónicos (como relojes inteligentes) en la casa. Se cree que salió a pie llevando sus botas de senderismo, su billetera y un revólver calibre .38 con funda de cuero.
Debido a su carrera en bases como Wright-Patterson (históricamente ligada al fenómeno UAP/OVNI) y su mención en correos filtrados de figuras como Tom DeLonge, su desaparición alimentó teorías sobre secretos de Estado o tecnología extraterrestre.
Se emitió una Alerta Silver, que generalmente se usa para personas mayores con problemas cognitivos. Sin embargo, su esposa aclaró que, aunque mencionaron «neblina mental» recientemente, él no padecía demencia ni estaba desorientado.
Muertes relacionadas
Además de los desaparecidos, la investigación cubre varias muertes de alto perfil dentro de la misma comunidad científica:
Carl Grillmair
Astrofísico de Caltech e investigador en el IPAC (socio de la NASA). Falleció el 16 de febrero de 2026 tras ser herido de bala en el porche de su casa en Llano, una zona rural del desierto en California. Tenía 67 años.
Un sospechoso de 29 años, Freddy Snyder, fue arrestado y acusado de asesinato, y robo de vehículos. No se ha establecido un motivo claro para el ataque, aunque el sospechoso tenía antecedentes por otros delitos violentos esa misma semana.
Nuno Loureiro
Profesor de Física Nuclear y director del Centro de Ciencia de Plasma y Fusión (PSFC) del MIT. Falleció el 16 de diciembre de 2025 a causa de disparos recibidos en su casa en Brookline, Massachusetts. Tenía 47 años.
Su muerte fue vinculada oficialmente por las autoridades a un tirador que también realizó un ataque en la Universidad de Brown dos días antes. Era considerado una de las mentes más brillantes en el campo de la energía de fusión.
Frank Maiwald
Maiwald era ingeniero e Investigador Principal en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Falleció el 4 de julio de 2024 a los 61 años. Su fallecimiento fue reportado como una muerte por causas naturales o no reveladas.
La mención de «sin autopsia» es un detalle que suele resaltar en teorías de conspiración, pero oficialmente no se reportó actividad criminal. Su trabajo se centraba en sistemas de radiofrecuencia y espectroscopia para misiones espaciales.
Michael David Hicks
Maiwald se desarrollaba como científico de Investigación en el JPL de la NASA, especializado en asteroides y cometas. Falleció el 30 de julio de 2023 a los 59 años. Trabajó durante décadas en proyectos como DART (redirección de asteroides).
La causa de su muerte no fue hecha pública de forma inmediata, lo cual es común en obituarios privados, pero su nombre ha sido incluido recientemente en listas que cuestionan la seguridad de científicos con acceso a datos sensibles.
Jason Thomas
Jason Thomas fue director de Biología Química en Novartis (Cambridge, MA). Desapareció la noche del 12 de diciembre de 2025 en Wakefield, Massachusetts. Su cuerpo fue hallado el 17 de marzo de 2026 en el lago Quannapowitt después de que el hielo se derritiera.
Preocupación en el Congreso
Esta semana el presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, James Comer, reconoció que esto les «preocupa profundamente”.
“Se trata de una cuestión de seguridad nacional. Esto sugeriría que algo siniestro podría estar ocurriendo”, indicó.
“Queremos determinar qué medidas podemos tomar y, con suerte —haciendo uso de nuestra tribuna pública—, tal vez logremos llamar la atención sobre este asunto y conseguir que cualquier persona que posea información al respecto se ponga en contacto con el Congreso; de este modo, podremos ayudar a esclarecer qué es lo que está sucediendo y evitar que algo así vuelva a ocurrir en el futuro”, apuntó.
Expertos argumentan que podrían ser tragedias aisladas—como el arresto de un sospechoso en el tiroteo de Carl Grillmair—, otros temen un esfuerzo coordinado para atacar la propiedad intelectual estadunidense.
Hasta abril de 2026, las autoridades federales no han vinculado oficialmente los casos con una potencia extranjera específica, pero la investigación sigue siendo de alta prioridad dada la naturaleza crítica del trabajo de las víctimas en materia de materia oscura, propulsión nuclear y armamento avanzado.
Imagen portada: MILENIO
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