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Paola García Yves, ¿surfear bajo alcantarillas?

Por María Beasain / IAQuemada

En Santa Catarina, la política no se ejerce, se transmuta de azul a naranja y de naranja a guinda, y el presupuesto no se administra, se reparte como botín de boda. La gestión municipal ha dejado de ser una entidad pública para convertirse en la caja chica de una sociedad conyugal donde la ambición de Paola García Yves y el servilismo de Jesús Nava han instaurado una “ola” que, más que refrescar, apesta a descomposición institucional.

¿Será que, en los pasillos de sus colegios de élite, entre clase y clase, la parejita ya ensayaba este manual de complicidad? Es fascinante —y repugnante— observar cómo, tras sus respectivos primeros matrimonios, se reagruparon para perfeccionar este asalto al erario, convirtiendo la “familia” en el único requisito válido para cobrar del dinero del pueblo.

El DIF: el escaparate del cinismo

Paola García Yves no preside el DIF, lo utiliza como su pasarela personal de vanidades y como centro de operaciones para una red de nepotismo que insulta la inteligencia del ciudadano. El expediente POS-14-2022 en el Tribunal Electoral de Nuevo León no es una casualidad mediática, es el retrato hablado de una mujer que confunde el servicio social con la promoción de su propia imagen, alimentada con recursos que deberían aliviar la pobreza, no inflar su ego político.

Mientras ella se llena la boca con programas como “Vida Digna”, la nómina de Santa Catarina se ha convertido en una pensión privada para sus allegados. Fueron treinta y cinco parásitos de la ubre municipal ostentan apellidos que coinciden sospechosamente con la plana mayor. Especial mención merece esa “Gestapo” familiar de ocho integrantes que, bajo el eufemismo de “enlaces de comunicación”, succionaron 32 dos mil 500 pesos mensuales. Triplicar el sueldo del ciudadano común no es un mérito profesional en esta administración, es un derecho de sangre.

La farsa guinda: lujo europeo con disfraz de pueblo

Resulta hilarante, si no fuera trágico, ver a Jesús Nava intentar encajar en la ética de austeridad de Morena. Es un mal actor con un vestuario demasiado caro. Sus viajes transatlánticos, sus lujos de jeque y su tren de vida de alta alcurnia son la bofetada más violenta contra la narrativa de un gobierno “con el pueblo”. Nava y García Yves son la antítesis de la honestidad, son el epítome de la contradicción patrimonial.

Con la sombra de Ariadna Montiel cerniéndose sobre la dirigencia del partido, la pareja santacatarinense debería empezar a preocuparse. La purga suele ser implacable con los que huelen a corrupción de viejo cuño disfrazada de “transformación”.

Si los echan de Morena, ¿qué les queda? Ya recorrieron el espectro político traicionando siglas y colores, sí, se les acabaron los escondites. Jesús y Paola han tensado tanto la liga que el retorno es imposible. Querida Paola, las rejas no matan y, en el mar de las alcantarillas, ¿lista para el naufragio?

Fuente:

// Medios

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: stafflostubos
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