Por Francisco Villarreal
1 Creo que tanto en España como en México hemos sido muy injustos con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Su visita fue muy útil para los mexicanos y, además, tras su precipitada huida, nos quedamos sin poder hacerle el homenaje que merece. ¡Claro que sí!, la señora Ayuso debe ser reconocida mundialmente como pionera en el campo de la Inteligencia Artificial, porque el uso de su cerebro en sus discursos sólo puede explicarse como un incipiente bricolaje mental. Tampoco hay que restarle mérito a Nacho Cano, que ya refundó a Madrid como capital sucedánea de México en Europa. Esta singular pareja de gachupines trae a mi (mala) memoria una afirmación categórica de uno de los descubridores de la estructura genética humana, creo que fue el Nobel gringo James Dewey Watson quien dijo que entre los premiados con el Nobel hay exactamente la misma proporción de cretinos que en cualquier parte. Parece que la política y el arte comparten esa proporción.
2 Están bastante demostradas las razones académicas, históricas y oficiales por las que México se escribe con X y no con J. Si algunos insisten en escribir “Méjico”, que lo hagan, pero no se trata de nuestro país sino de alguna ínsula fantástica en sus cerebros. Además, por corrección ortográfica, y salvo por una cita documental, deberán escribir su “méjico”, con minúsculas. Dicho en breve: “Méjico” no existe. Así que no vale la pena discutir sobre los dislates de Ayuso y Cano acerca de la conquista y la Gramática. La presidenta Sheinbaum, una verdadera presidenta y líder social, no debería meterse a navegar en las procelosas aguas de la provocación, sobre todo con alguien tan mínimo como la señora Díaz Ayuso. Digamos que una cosa es ser una presidenta de un país que goza de un razonable reconocimiento tanto en la comunidad internacional como en los ciudadanos que gobierna, y otra muy diferente ser gobernante de una región un poco más extensa que el Área Metropolitana de Monterrey, y cuya fama es por sus frecuentes escándalos y por ser la indiscutible líder de un fascismo español rescatado del estercolero de la Historia.
3 La visita de la señora Ayuso y su Nacho “Sancho” Cano, ha sido muy útil para los mexicanos. No sé qué pretendían los panistas al invitarla a recibir medallitas más baratas que el muñequito en un cereal. Supongo que querían meterle ruido a la TRAICIÓN a la patria perpetrada en el feudo chihuahuense de Maru Campos (Raúl Rocha es otro tema, y otra causa). No ocultan la complicidad con el complot internacional del sionismo y de Trump contra México, casualmente exhibido en los todavía presuntos audios del “Hondurasgate”. Los audios podrán ser falsos, pero la estrategia fascista es obvia y no es novedosa. Tampoco es casual que la visita se inscriba al mismo tiempo que las nuevas amenazas de Trump contra México y las acciones en contra de los consulados mexicanos en Estados Unidos. La calificación de “narcogobierno” usada contra México por Ayuso, hace patente que la señora madrileña colabora activamente en ese complot contra los gobiernos progresistas, especialmente en América.
4 La señora Díaz Ayuso, tan generosa ella, también nos ayudó a calibrar el ambiento político y las tendencias que se están madurando en México. No es necesario hablar del PRI bajo la dictadura de Alito Moreno, porque como aliado de Trump o la ultraderecha sólo sirve de estorbo. Oportunista siempre ha sido, y Alito se sumará a cualquier campaña contra el gobierno federal, contra la 4T, y contra los partidos aliados al movimiento. Tampoco nos debe extrañar que el “Tío Richie” festeje a la españolita, lo hizo ya con la marquesita Cayetana (¿o es marquesina?), y es un fanático promotor de esa aberración que es el “Libertarismo”, fascismo vestido de democracia. Lo interesante está en la invitación y bienvenida que el PAN ha dado a Ayuso. Debemos considerar que la presidenta madrileña es en este momento la figura más notoria del fascismo en España, por encima de Vox, y hasta del presidente de su partido (PP), don Alberto Núñez Feijoó. No se trata de que Ayuso sea más inteligente o popular, sino que es más desvergonzada. Con este antecedente, estamos frente a una inminente redefinición ideológica del Partido Acción Nacional que, desde su tradicional y a veces muy respetable derechismo, parece encaminarse hacia una ultraderecha irracional e infame. Hay que agradecer a Ayuso que vino a desnudar al PAN y así a ponernos en guardia contra sus próximas estrategias y objetivos. Así que todo indica que la tendencia panista es hacia la ultraderecha radical, fascista y servil a Trump y sus amigos sionistas. Esto deslegitima al PAN como partido nacional para ubicarlo como parte de un movimiento internacional violento, supremacista y cínico. De ninguna manera puede representar a los mexicanos, sino sólo a una pequeña élite.
5 Por favor, dejemos en paz a doña Marina, la “Malinche”. No fue una traidora a la patria, porque en sus tiempos no existía. Fue esclava, y los esclavos sólo deben lealtad a sus amos no a una nación. También fue súbdito del reino de España, y no se sabe que haya faltado a ese compromiso. No olvidemos que la Triple Alianza mexica era una especie de imperio militar y tuvo muchos enemigos. Cortés y su pandilla de mercenarios no derrotaron a los mexicas, fueron miles de nativos de diversos pueblos quienes lo hicieron. La república de Tlaxcala (sí, era una república no un reino), apoyó a Cortés y fue recompensada con miserables privilegios y cierta autonomía. Y nadie los puede tachar de traidores, tal vez sólo de ingenuos. Doña Marina tampoco es la madre del mestizaje mexicano, nuestra etnia dominante. Don Martín Cortés, hijo de Marina y Hernán, no fue el pie de cría de nuestra identidad, sino sólo uno de los muchos mestizos originales nacidos de la violación sistemática perpetrada por los animosos invasores europeos contra las mujeres nativas. Doña Isabel “La Caótica” Díaz Ayuso, podría entender nuestra circunstancia y aprender de ella si revisara la historia de España y la larga lista de pueblos invasores que disolvieron la identidad original ibérica: celtas, vascones, tartesios, lusos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, suevos, alanos, visigodos, moros, que ya eran una mezcla étnica estandarizada por una religión… y así. La pureza racial de la ultraderecha supremacista es como ella, ¡puro cuento!



