Por Efrén Vázquez Esquivel
Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE, dice enfáticamente que el INE no puede involucrarse en la decisión de cancelar o retirar candidaturas por presuntos vínculos criminales, ya que ello comprometería su “papel imparcial” mediante la creación de una comisión verificadora. Sostuvo que esas facultades no le corresponden al INE.
La imparcialidad es un principio jurídico que implica actuar, juzgar o decidir sin favorecer a ninguna de las partes de un proceso, manteniendo una posición objetiva, neutral y libre de prejuicios o intereses personales. Ser objetivo es conocer o juzgar algo sin valoraciones subjetivas; ser neutral es no inclinarse a favor ni en contra de nadie.
¿Es posible, en términos absolutos, juzgar de manera imparcial, objetiva y neutral? No. Toda interpretación es situada históricamente, es decir, el juzgador interpreta la realidad y el derecho desde su propia experiencia, formación y visión del mundo.
Formalmente, la imparcialidad, la objetividad y la neutralidad se exigen como principios rectores; sin embargo, en los hechos, estos ideales son inalcanzables.
Lo adecuado es reconocer la teoría moderna de la interpretación recogida por Heidegger –que no es sino la configurada a lo largo de mil años de tradición medieval–, según la cual: a) sin interpretación no hay comprensión; b) el desarrollo del comprender se llama interpretación; y c) la interpretación no consiste en tomar conocimiento de lo comprendido, sino en desarrollar las posibilidades que fueron proyectadas en el comprender; es decir, en el ámbito del derecho, aquellas que fueron comprendidas y abiertas por el legislador.
Sin embargo, pese a que la interpretación es el alma del derecho –pues sin interpretación no hay derecho–, en las facultades de Derecho no se enseña teoría de la interpretación y en los tribunales tampoco se interpreta con base en ella. Lo que suele enseñarse bajo el nombre de “teoría de la interpretación” es, en realidad, política jurídica y los juzgadores –como en el caso de Guadalupe Taddei– interpretan conforme a la política jurídica, aparentando que no hacen valer su opinión.



