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Jorge Treviño y la transición tecnocrática

Redacción // IAQuemada

El fallecimiento de Jorge Alonso Treviño Martínez, ocurrido el viernes 29 de mayo de 2026 en la ciudad de Monterrey a la edad de 90 años, marca el cierre definitivo de una de las etapas más complejas, transformadoras y debatidas en la historia política y urbana de Nuevo León. Gobernador del estado durante el sexenio de 1985 a 1991 , Treviño Martínez encarnó la transición de la vieja guardia corporativista hacia la consolidación de un modelo de gestión pública tecnocrático, caracterizado por el rigor administrativo y la reconfiguración física de la metrópoli regiomontana. Su administración debió navegar entre la búsqueda de legitimidad tras una de las elecciones más cuestionadas de la entidad, el colapso de la industria siderúrgica tradicional y el desafío de reconstruir el estado tras el embate del huracán Gilberto. Esta semblanza crítica ofrece un análisis pormenorizado de su trayectoria, evaluando el impacto de largo alcance de sus decisiones en la estructura económica, institucional y territorial del Nuevo León contemporáneo.   

Perfil de origen y formación: El advenimiento del cuadro tecnocrático

Nacido en Monterrey el 2 de noviembre de 1935 , Jorge Treviño Martínez estructuró una trayectoria caracterizada por una sólida preparación académica en una época en que el sistema político mexicano comenzaba a exigir perfiles especializados para la conducción del aparato fiscal e institucional del país. Cursó la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo la licenciatura con mención honorífica, para posteriormente trasladarse a Europa, donde se graduó como doctor en Derecho Administrativo por la Universidad de París (Panthéon-Sorbonne) y realizó estudios de posgrado en la Universidad de Roma en Italia. Esta formación técnica y su especialización en materia hacendaria le permitieron incorporarse a la administración pública federal dentro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.   

Su perfil representaba una ruptura deliberada con el estilo de su predecesor inmediato en la gubernatura, Alfonso Martínez Domínguez, un político de corte tradicional y base corporativa. Treviño Martínez formaba parte del grupo de funcionarios federales que, debido a su educación en el extranjero, eran despectivamente denominados por los cuadros priistas locales como «los parisinos». Su llegada a la candidatura gubernamental fue impulsada directamente por el presidente Miguel de la Madrid , quien buscaba institucionalizar la administración estatal bajo directrices de disciplina fiscal y modernización técnica. Previo a asumir la candidatura al ejecutivo estatal, Treviño Martínez se desempeñó como diputado federal por el Distrito 6 de Nuevo León de 1982 a 1985, periodo durante el cual presidió la influyente Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, consolidando su reputación como un especialista de primer orden en finanzas públicas.

DimensiónDetalle del Perfil y Datos FamiliaresReferencias
Fecha de nacimiento2 de noviembre de 1935 (Monterrey, Nuevo León)
Fecha de deceso29 de mayo de 2026 (90 años, Monterrey, Nuevo León)
Lugar de velaciónCapillas Valle de la Paz (San Pedro Garza García)
Núcleo familiarMaría Cristina Larralde Lagüera (Cónyuge)
Lorenza Treviño Larralde (Hija)
Isabela Treviño Larralde (Hija)
Formación académicaLicenciatura en Derecho con mención honorífica (UNAM)
Doctorado en Derecho Administrativo (Universidad de París)
Posgrado (Universidad de Roma)
Labor docenteCatedrático en la UANL (Derecho, Comercio y Economía)
Profesor de Maestría en Administración (ITESM)
Profesor de Maestría en Derecho Fiscal (UDEM)

La coyuntura de 1985: Crisis de legitimidad de origen y su respuesta administrativa

El acceso de Jorge Treviño Martínez a la gubernatura en agosto de 1985 se produjo bajo condiciones de extrema tensión política y polarización social. La contienda electoral frente a su opositor del Partido Acción Nacional, el empresario Fernando Canales Clariond, estuvo inmersa en graves y generalizadas denuncias de fraude electoral operado por la maquinaria estatal del PRI. El descontento de las clases medias, los sectores empresariales y las organizaciones civiles regiomontanas frente a lo que se consideró una imposición centralista generó una profunda fractura en la relación entre la sociedad y el gobierno del estado.   

Esta crisis de legitimidad de origen condicionó la naturaleza de la administración de Treviño Martínez. Al carecer del consenso democrático en las urnas, el gobernador optó por un modelo de legitimación sustitutiva a través de la eficacia gubernamental, la disciplina presupuestaria y la entrega de obras públicas de gran calado. El análisis histórico demuestra que la presión ejercida por la sociedad civil organizada a partir del fraude de 1985 funcionó como un motor indirecto para la liberalización política del estado. La exigencia constante de certidumbre obligó al régimen local a ceder paulatinamente terreno en materia electoral, sentando las bases para la posterior creación de una Comisión Estatal Electoral autónoma, la cual garantizó las condiciones que permitieron la alternancia política en la gubernatura doce años después, en 1997.

   

Cargo Público DesempeñadoPeriodo de GestiónPredecesorSucesor o RelevoReferencias
Diputado Federal (Distrito 6 de Nuevo León)1 de septiembre de 1982 – 13 de febrero de 1985Luis Marcelino Farías MartínezGraciano Bortoni Urteaga
Gobernador Constitucional de Nuevo León1 de agosto de 1985 – 31 de julio de 1991Alfonso Martínez DomínguezSócrates Rizzo García

La reconversión del espacio urbano: La liquidación de Fundidora y el nacimiento de su Fideicomiso

El evento de mayor repercusión social, económica y laboral durante la gestión de Treviño Martínez fue la declaración de quiebra y el cierre definitivo de Fundidora Monterrey, S.A., decretado el 9 de mayo de 1986. El cese de operaciones de esta emblemática fundición siderúrgica, que durante 86 años había sido el motor industrial del estado y el eje regulador de la vida cotidiana y laboral de miles de familias regiomontanas, representó un impacto devastador tanto en el plano económico como en la identidad social de Monterrey. La pérdida de empleo directo para más de 7,000 operarios y la subsecuente crisis de liquidación laboral exigieron una intervención directa y concertada de la administración estatal frente a la federación, propietaria mayoritaria de la empresa desde 1977.   

La gestión de las tierras remanentes de la planta se convirtió en el principal proyecto de reconfiguración territorial de la zona metropolitana. El 18 de abril de 1988, mediante el contrato de enajenación gratuita 313.11.49.-301, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología federal donó los terrenos al Gobierno del Estado bajo la condición de destinarlos a fines de utilidad pública, específicamente para un Parque-Museo-Tecnológico-Centro de Exhibiciones. Posteriormente, en septiembre de 1988, el Congreso del Estado aprobó el Decreto 180, autorizando la desafectación del dominio público del predio y abriendo la puerta para la constitución del Fideicomiso del Parque Fundidora.   

El desarrollo del fideicomiso reflejó las tensiones entre la conservación ecológica y las prioridades de la racionalidad comercial del nuevo orden económico. Aunque en junio de 1991 el gobernador Treviño Martínez anunció públicamente que el proyecto del Parque Fundidora contemplaría un área verde protegida de ochenta hectáreas como pulmón urbano, en la práctica el estado dio prioridad a la construcción de infraestructura de alta rentabilidad financiera y fomento al turismo de negocios. Así, porciones significativas de los terrenos donados se asignaron a desarrollos como el Centro de Negocios Internacionales (Cintermex), la Arena Monterrey, desarrollos hoteleros y concesiones comerciales de entretenimiento. Esta transición evidenció el pragmatismo de su administración, que priorizó la reactivación comercial de la zona sobre la conservación ambiental estricta.   

Instrumento o Suceso HistóricoFecha o PeriodoMecanismo Administrativo y PropósitoReferencias
Quiebra de Fundidora Monterrey9 de mayo de 1986Declaración judicial de bancarrota comercial de la paraestatal y cese de labores de 7,000 trabajadores.
Contrato de Enajenación Federal18 de abril de 1988Contrato 313.11.49.-301; cesión gratuita de 114 hectáreas de SEDUE al Gobierno del Estado para utilidad pública.
Decreto Estatal 180Septiembre de 1988Aprobación por el Congreso local para desafectar tierras públicas y constituir el Fideicomiso del Parque Fundidora.
Anuncio de Reserva EcológicaJunio de 1991Declaración oficial del gobernador fijando un compromiso de 80 hectáreas de conservación forestal urbana.
Decreto de Desafectación Comercial2 de noviembre de 1990Autorización para la venta de lotes desafectados sin servicios basados en avalúos de la Tesorería General del Estado.

Infraestructura estructurante: Metrorrey, el Puente Colombia

La gestión de Treviño Martínez coincidió con una coyuntura económica nacional sumamente adversa, caracterizada por las secuelas de la crisis de la deuda externa y drásticas reducciones en el presupuesto federal. Pese a este entorno restrictivo, el gobernador impulsó obras de infraestructura de largo alcance, diseñadas bajo criterios logísticos e institucionales para preparar al estado ante el proceso de apertura comercial internacional.   

En el ámbito de la movilidad metropolitana, el mandatario inició la construcción de la Línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo Metrorrey, cuyas obras civiles arrancaron el 25 de abril de 1988 y culminaron con su inauguración oficial el 25 de abril de 1991. Este primer proyecto de transporte masivo de alta velocidad y viaducto elevado modificó de manera permanente el entorno urbano y permitió desahogar el congestionamiento de las principales avenidas de la zona norte e industrial de Monterrey. Asimismo, impulsó de forma decidida la conectividad regional del transporte de carga y particular a través de la edificación de la autopista de cuota Monterrey-Cadereyta.

En paralelo, su administración enfrentó el impacto del huracán Gilberto en septiembre de 1988, un desastre natural sin precedentes que destruyó la infraestructura vial del lecho del río Santa Catarina y causó graves inundaciones y pérdidas humanas en la capital del estado. La respuesta gubernamental exigió una rigurosa coordinación financiera con organismos internacionales para reconstruir las vías de comunicación metropolitanas y reubicar de forma definitiva a las poblaciones asentadas en zonas de alto riesgo de inundación sin comprometer la viabilidad fiscal del estado.

En el plano del comercio transfronterizo, Treviño Martínez anticipó las transformaciones comerciales del Tratado de Libre Comercio mediante la creación del Puente Internacional Solidaridad en la comunidad de Colombia, perteneciente al municipio de Anáhuac. Tras el inicio de las gestiones en 1987, la magna obra fronteriza de Nuevo León con Texas fue oficialmente inaugurada el 31 de julio de 1991, el último día de su mandato, en una ceremonia que contó con la presencia del presidente Carlos Salinas de Gortari y el gobernador electo Sócrates Rizzo García. Aunque inicialmente enfrentó cuestionamientos debido al retraso en el desarrollo de la conectividad carretera norteña en el estado, el puente cumplió con dotar a la entidad de un acceso aduanero directo con los Estados Unidos. En materia de gobernanza, su administración estableció el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Nuevo León, un paso relevante para regular los actos del ejecutivo y brindar certeza jurídica a la ciudadanía.   

Obra o Proyecto de InfraestructuraMunicipio o LocalizaciónPropósito Estratégico e Impacto UrbanoReferencias
Línea 1 del Metro (Metrorrey)Área Metropolitana de MonterreyPrimer sistema elevado de transporte masivo de pasajeros, inaugurado oficialmente el 25 de abril de 1991.
Puente Internacional ColombiaMunicipio de AnáhuacCruce fronterizo directo de Nuevo León con Texas para fomento a la exportación, inaugurado el 31 de julio de 1991.
Autopista Monterrey-CadereytaConectividad oriente de MonterreyVía rápida de cuota construida para desahogar y agilizar el tránsito vehicular hacia la refinería y la zona oriente.
Reconstrucción tras Huracán GilbertoCuenca del Río Santa CatarinaReconfiguración hidráulica y vial de la metrópoli tras el desastre pluvial de septiembre de 1988.
Tribunal de lo Contencioso AdministrativoCobertura EstatalCreación de la vía judicial autónoma para control administrativo y defensa del ciudadano ante el abuso de autoridad.

Vida académica, entorno familiar y trascendencia histórica

Más allá del ejercicio de la función gubernamental, Jorge Treviño Martínez cultivó una vocación docente que mantuvo a lo largo de su trayectoria profesional. Se desempeñó como catedrático tanto en las licenciaturas como en los posgrados de las Facultades de Derecho, Economía, y Comercio y Administración de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Asimismo, impartió la cátedra de Maestría en Administración en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, y de Maestría en Derecho Fiscal en la Universidad de Monterrey, influyendo en la formación de múltiples generaciones de juristas y administradores públicos en el norte de México. Su contribución al perfeccionamiento del derecho administrativo local motivó que el estado instituyera la Medalla al Mérito en Derecho Administrativo «Dr. Jorge A. Treviño Martínez», condecoración otorgada a perfiles destacados de la judicatura y la academia nacional, entre ellos a la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel Mossa, en el año 2019.   

En el ámbito personal, estuvo casado con María Cristina Larralde Lagüera, con quien procreó a sus dos hijas, Lorenza e Isabela Treviño Larralde. La presencia de su familia en el servicio social y comunitario estatal quedó registrada de manera institucional a través de espacios de asistencia cívica y cultural, como la Sala Polivalente Cristina Larralde de Treviño, operada por el Sistema DIF en el municipio de Los Ramones. Tras concluir su mandato como gobernador en julio de 1991, Treviño Martínez se retiró del escenario de las disputas partidistas cotidianas, manteniendo una conducta de extrema discreción que le granjeó el respeto de diversas administraciones estatales.   

Esta mesura post-gubernamental le confirió un estatus de referente técnico y de consulta para los sectores público y privado de Nuevo León en tiempos de ajuste económico. Las valoraciones sobre su trayectoria por parte del Poder Judicial y del ejecutivo estatal han destacado su disciplina hacendaria, la consistencia de sus obras estructurantes y la solidez técnica de su gestión como pilares esenciales que abrieron paso a la modernidad y el desarrollo institucional en la entidad. Su legado perdura como el de un gobernante que, ante las limitaciones de la legitimidad de su época, procuró responder mediante la solvencia técnica, el rigor en las finanzas del estado y la transformación de la infraestructura metropolitana.

Fuente:

// Medios / IAQuemada

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: stafflostubos
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