La capital de Nuevo León se prepara para enfrentar una jornada de contrastes atmosféricos durante este miércoles 3 de junio, marcada por una combinación de intenso calor diurno y el acecho latente de precipitaciones severas; reporta MILENIO.
De acuerdo con los informes más recientes del radar meteorológico, las condiciones de inestabilidad que comenzaron a manifestarse de forma aislada en diversos puntos de la zona metropolitana tenderán a consolidarse en las próximas horas, impulsadas por un flujo constante de humedad y energía térmica acumulada en las capas bajas de la atmósfera.
Para este miércoles, las autoridades climatológicas prevén que el termómetro inicie con una temperatura mínima de 24 grados durante las primeras horas de la mañana, cobijada por un cielo parcialmente soleado y un ambiente brumoso que dificultará la dispersión de calor.
Conforme avance el día, el termómetro experimentará un notable ascenso hasta alcanzar una temperatura máxima de 34 grados por la tarde.
El factor determinante de la jornada será la probabilidad de lluvia, la cual se estima en un 50 por ciento.
Se proyecta que estas precipitaciones se manifiesten de manera vespertina y nocturna en forma de chubascos acompañados de tormentas eléctricas aisladas, extendiendo el ambiente húmedo y una sensación térmica de bochorno generalizado hacia el cierre del día, donde el indicador regresará a los 24 grados.
Los días posteriores reflejarán una tendencia similar, aunque con un incremento paulatino en el potencial de tormentas debido al paso de una vaguada en altura.
Para el jueves, los modelos climáticos advierten que la probabilidad de lluvia escalará al 60 por ciento, con temperaturas que oscilarán entre una mínima de 22 grados y una máxima de 31.
El viernes mantendrá un panorama complejo con un 50 por ciento de posibilidad de precipitaciones, registrando valores extremos de 22 y 30 grados.
Los especialistas no descartan que durante estos dos días se presenten lluvias intensas en sectores localizados del estado.
Hacia el fin de semana, se anticipa un cambio gradual en el patrón meteorológico.
El sábado se espera una notable disminución en la inestabilidad, con apenas un 20 por ciento de probabilidad de lluvia y temperaturas que se situarán entre los 23 y 31 grados.
Finalmente, para el domingo se prevé el retorno de condiciones predominantemente estables y secas, donde la posibilidad de precipitaciones caerá al 10 por ciento, permitiendo que los valores térmicos se eleven nuevamente hasta marcar una mínima de 24 grados y una máxima de 33.
Las autoridades exhortan a la población a mantenerse informada y tomar precauciones ante las rachas de viento y la actividad eléctrica pronosticadas.
Imagen portada: Jorge López / MILENIO



