Por Francisco Villarreal
1 A estas alturas, nadie cree los “avances” que anuncie Estados Unidos para negociar la paz en Irán, tal vez porque nadie cree las razones para iniciar esta guerra (que sí es una guerra), y porque parecen esfuerzos desesperados enfocar la atención en Irán en tanto en el Levante Mediterráneo Netanyahu sigue invadiendo territorios adyacentes a Israel. Hay una certeza generalizada mundial en que no se puede confiar en el sionista cristiano/mesiánico/médico Donald Trump, ni en su compadre Netanyahu: la traición es su método favorito. Luego de una retahíla de contradicciones sobre la razón para hacer la guerra contra Irán sin declarar la guerra, el argumento que repiten como tarabillas Trump y sus perros de guerra, es el objetivo urgente de impedir que Irán consiga fabricar armas nucleares. Trump, que usa el terrorismo como instrumento cotidiano contra otros países y contra sus propios ciudadanos, advierte que Irán patrocina a terroristas. ¡El burro hablando de orejas! Hay que hacer unas cuantas precisiones en este lío. Desde finales de los años 60, se inició la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear, específicamente sobre armas. El tratado permite armas nucleares a Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China y Francia. No firmaron el tratado Corea del Norte, India, Israel, Pakistán y Sudán del Sur. Estos diez países son suficientes para que los países que no tienen armas nucleares y se obligaron a no desarrollarlas, estén a expensas de los caprichos bélicos de los que sí las tienen o pueden tenerlas. Cada uno de esos diez países es una amenaza para la paz de todo el mundo, los diez jinetes del Apocalipsis.
2 El tratado permite que los Estados Unidos puedan “almacenar” sus armas nucleares en cinco países europeos: Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos y Turquía. Ni idea si otros países nucleares también guardan sus juguetitos en otros países. Aunque se supone que Israel ni desarrolla ni tiene armas nucleares, hay razonables sospechas para decir que sí las tiene. De plano Corea del Norte, Pakistán e India sí las tienen. Sólo que… Irán nunca se ha retirado del tratado. También existe una “fatwa”, es decir, un decreto oficial bajo argumentos religiosos, que prohíbe a los iraníes desarrollar, tener y usar esas armas. El enriquecimiento de uranio iraní, que sí existe, está autorizado para el desarrollo que sólo puede relacionarse con la guerra como fuente energética de la industria bélica. ¿Puede Irán desarrollar armas nucleares? Si rompiera con el tratado, podría modificar fácilmente su uranio para hacerlas. También hay más de una docena de países con capacidad para hacer sus bombitas si renunciaran al tratado. Al peligro de un uso irresponsable de armas nucleares (la guerra siempre es irresponsable), cada país impone restricciones y candados antes de una decisión irreversible. Las autorizaciones más cercanas a una decisión personal, sin consensos, se pueden hacer en Reino Unido, Corea del Norte, tal vez Francia, excepcionalmente en Rusia, y absolutamente en Estados Unidos… Y México, aunque tiene la capacidad de explorar el tema de las armas nucleares, se obligó a no hacerlo, y respeta el tratado.
3 Hay algo que debería tomarse en cuenta sobre la guerra contra Irán. Nadie hubiera atacado a Irán si ese régimen poseyera armas nucleares. Ahora bien, los persas no son estúpidos. Ya tenían la experiencia de estar bajo el control de los intereses rapaces de Estados Unidos. También sabían de la afiliación histórica de Estados Unidos con el potente movimiento sionista mundial y la complicidad perversa con el sionismo israelí. No creo que eso les hiciera romper su compromiso sobre las armas nucleares, puesto que se trata de una república bajo la Ley Islámica; aunque el nuevo ayatolá es más radical que el anterior, era poco probable que derogara la “fatwa” porque fue decretada por su padre que es considerado un mártir. La única opción iraní era desarrollar las armas convencionales, especialmente las que prevendrían ataques a distancia y pudiesen responder a esos ataques. Estrangular el estrecho de Ormuz es una medida potente no “tan” violenta, pero funcional para forzar a los países exportadores e importadores de petróleo y sus derivados a tomar una postura, a favor o en contra, pero que pondría en evidencia a los “francotiradores”. En este momento de la “no-guerra”, lo que se sabe es que Estados Unidos e Israel agotan sus armas y que, contra lo que presume Trump, Irán mantiene su potencia de fuego. La cereza del pastel es la reciente noticia de que Irán vendió armas, el sigiloso y letal sistema de defensa “Majid”, a otro país de Medio Oriente. No sólo mantiene su potencia de fuego, además tiene excedentes para vender sus armas. ¿Más peor? Pues la venta fue a Armenia, un país cristiano, democrático, conservador, semi-autoritario y que es socio comercial de los Estados Unidos.
4 La “legítima defensa” trumpista contra el presunto armamento nuclear iraní es como si se aplicara algo de la trama de “Minority Report”, del maestro Philip K. Dick, donde tres mutantes profetizan crímenes y una policía “Precrimen” se encarga de impedirlos. Hay muchas lecturas a este cuento, y la más inquietante es que estos policías van contra quienes todavía no son culpables de algún delito. Pero es definitivamente espeluznante que al final, por prevenir una profecía posible, acaban por hacerla real. ¿Podría el discurso agresivo de Trump hacer que se cumpla lo que teme? ¿Podría Irán usar sus 400 y pico de kilos de uranio enriquecido al 60% para hacer una bomba nuclear? Hasta ahora ese uranio estado fuera de la agenda de las “negociaciones” iraníes con Estados Unidos. Ese uranio no sirve para hacer bombas… todavía. Necesita enriquecerse al 90%, es decir, centrifugar el uranio gasificado para eliminar el uranio inerte. Descontando la merma, en poco tiempo Irán podría tener unos 100 kilos de uranio ya apto para combustible nuclear, que le redituaría de 10 a 15 núcleos fusionables. Un arsenal minúsculo comparado con los de los países nucleares, pero suficiente para disuadir agresiones sobre todo de Israel. ¿Y las bombas?
5 Los núcleos de uranio enriquecido al 90% no sirven sin un percutor, y para hacerlo se necesitan no meses, ¡años!, mucha tecnología de precisión, procesos minuciosos, materiales muy específicos, lanzadores completamente distintos a los misiles más avanzados que posee Irán. Antes de poder armar una bomba, los lentos procesos de pruebas llegarían a un punto en el que ya no se podrían ocultar. No se trata de centrifugadoras ocultas en profundas cavernas sino de pruebas que necesitarían hacerse en instalaciones superficiales o al aire libre, y que dejarían huellas térmicas y sísmicas identificables hasta para la red de espionaje más ingenua. Todos se darían cuenta que estarían tratando de fabricar bombas nucleares. Este sí sería un pretexto más convincente para un ataque, pero no como los de Israel y Estados Unidos que disparan a todo, sino en este caso quirúrgicos, no para destruir el potencial sino para impedir el desarrollo. Suponiendo que Irán es capaz de desarrollar estas bombas y está dispuesto a hacerlo, de los 400 y pico de kilos de uranio enriquecido al 60% a tener una bomba nuclear montada y operativa, tendrían que pasar años. No podrían hacerlo a escondidas ni mantener un ritmo constante. Por lo mismo, si es verdad como se sospecha que Israel tiene bombas nucleares, no pudo fabricarlas, debieron ser suministradas por países que ya las tienen. Frente a la presión de Trump y los sionistas, Irán podría seguir el ejemplo, dejar su uranio en paz y en reserva energética, y buscar que algún país nuclear le venda unos cuantos juguetitos de esos. En síntesis, a menos que Irán tenga un ejército de magos que puedan aparecer bombas nucleares de la nada, no las fabricaría pronto ni a escondidas. Eso sí, como Trump canceló unilateralmente el acuerdo que ya existía, deja a Irán en libertad de derogar la “fatwa” del difunto Khamenei, deslindarse del Tratado de No Proliferación Nuclear, y desarrollar armas nucleares. O, más peligroso aún, adquirirlas comprándolas a alguno de los países nucleares con los que se lleva bien, que son por lo menos cuatro, por ahora. En otras palabras, como en “Minority Report”, Trump sería el responsable de que se cumpliera la profecía nuclear que pretende impedir. Y mientras seguimos bobeando con la “no-guerra” contra Irán, el gobierno genocida de Bibi Netanyahu sigue expandiendo su territorio invadiendo países del Levante Mediterráneo. ¡Otro asesino suelto! Y conste, no acabo de creer que Trump se “enojó” con su querido “Bibi”. Como dice el refrán, y perdón por la palabrota: “Antes putas, hoy comadres”.



