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Nueve grupos criminales disputan el control de la frontera norte de México, señalan

En la frontera norte de México nueve organizaciones criminales controlan corredores estratégicos desde Baja California hasta Tamaulipas; publica MILENIO.

De acuerdo con reportes de inteligencia, los grupos con mayor presencia o influencia en la región son

  • El Cártel de Sinaloa.
  • El Cártel Jalisco Nueva Generación.
  • El Cártel del Golfo.
  • El Cártel del Noreste.
  • El Cártel de Juárez. 
  • La Línea. 
  • EL Cártel de Tijuana o Arellano Félix
  • Los Salazar y células remanentes de Los Zetas.

Estas organizaciones no ocupan la frontera de manera uniforme. Su control se expresa en plazas, cruces, brechas, rutas de tráfico, puntos de cobro, redes de vigilancia, trasiego de drogas, tráfico de migrantes, contrabando de armas y disputa de aduanas informales.

El mapa del noroeste y centro, así operan en en norte

El Cártel de Sinaloa es el actor con mayor proyección en el noroeste. Opera corredores en Baja California, Sonora y Chihuahua, con conexiones hacia California, Arizona, Nuevo México y Texas. Su estructura, aunque fracturada por la pugna entre facciones vinculadas a Los Chapitos y al Mayo Zambada, conserva capacidad para mover fentanilo, metanfetamina, cocaína y migrantes hacia Estados Unidos.

El Cártel Jalisco Nueva Generación también aparece como amenaza central. Aunque su base histórica está fuera de la frontera, ha extendido células hacia Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas, mediante alianzas, disputas locales y redes de distribución. Para Washington, junto con Sinaloa, es uno de los principales responsables de la producción y tráfico de drogas sintéticas.

En Baja California persiste el Cártel de Tijuana o Arellano Félix. Ya no tiene el poder que alcanzó en los años noventa, pero mantiene influencia en Tijuana, Tecate y zonas de paso hacia San Diego. Su importancia radica en el control de redes locales, cobro de piso, narcomenudeo y alianzas cambiantes con grupos mayores.

En Sonora, Los Salazar operan como una de las estructuras más visibles ligadas históricamente al Cártel de Sinaloa. Su zona de influencia incluye municipios serranos y corredores hacia Nogales, Agua Prieta, Sonoyta y San Luis Río Colorado. Su papel es clave en rutas hacia Arizona.

En Chihuahua, el Cártel de Juárez conserva presencia en Ciudad Juárez y otros municipios fronterizos. Aunque debilitado respecto a décadas anteriores, sigue siendo un actor relevante en la disputa por el corredor hacia El Paso, Texas, una de las plazas más importantes para el tráfico binacional.

De esa misma matriz surgió La Línea, brazo armado que se consolidó como grupo con operaciones propias. La Línea mantiene presencia en Chihuahua y ha sido señalada por autoridades mexicanas y estadounidenses por tráfico de drogas, ataques armados, secuestro, extorsión y control territorial.

En Tamaulipas, el Cártel del Golfo opera en Matamoros, Reynosa, Río Bravo y otros municipios fronterizos. Aunque fragmentado en diversas facciones, conserva capacidad para mover drogas, migrantes y armas a través de cruces hacia Texas. Su disputa interna ha provocado ciclos recurrentes de violencia.

El Cártel del Noreste, heredero de Los Zetas, tiene su principal bastión en Nuevo Laredo, uno de los cruces comerciales más importantes entre México y Estados Unidos. Su capacidad de fuego, estructura armada y control territorial lo mantienen como una de las organizaciones más violentas de la frontera.

A la lista se suman remanentes de Los Zetas, células que operan o se reagrupan en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Aunque la organización original se fragmentó, sus derivados siguen vinculados a extorsión, secuestro, tráfico de migrantes, narcomenudeo y protección de rutas.

La lectura de Washington ante la situación

La lectura de Washington es que estos grupos no sólo trafican drogas. También disputan economías criminales completas: paso de migrantes, cobro por cruces, vigilancia de brechas, halconeo, control de policías locales, lavado de dinero y contrabando de armas desde Estados Unidos hacia México.

La frontera norte, de más de 3 mil kilómetros, concentra algunos de los cruces comerciales más activos del mundo. Pero también es el principal punto de entrada de drogas sintéticas al mercado estadounidense.

Para las agencias de seguridad de EU, el fentanilo y la metanfetamina cambiaron la prioridad de la frontera. Ya no se trata sólo de cocaína, heroína o mariguana, sino de drogas compactas, de alto valor y fáciles de ocultar en vehículos, carga comercial o cruces peatonales.

En ese contexto, recientemente, autoridades estadounidenses destacaron la cooperación de México en materia de seguridad binacional.

Imagen portada: MILENIO

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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