Por Joaquín Hurtado
1. La perrita de T persigue homosexuales ilustres con ferocidad carroñera. Lástima que la perrita no ha aclarado si es solo cazadora o también participante.
2. La senadora combate homosexuales con fervor republicano. Nada raro en ella, cuando la lengua se le suelta acaba promoviendo lo que más detesta.
3. Hay homófobos de tiempo completo en la prensa mexicana. Cobran por hora-chisme; calumniador: la profesión más prometedora del país.
4. Dice el Jerarca que la familia está en peligro. Lo dijo por quinta vez esta semana. ¿Y la familia?, ni enterada, viendo piernas de hombres atractivos en el Mundial.
5. No es homofobia, aclara. Solo le preocupa el futuro del país. Y qué coincidencia: el futuro siempre tiene la forma de un gay.
6. El cruzado moral entró a la política para salvar almas. No ha salvado ni una, pero sigue feliz, perdiendo elecciones. Por eso mejor se las roba.
7. Lo insultó llamándolo “joterete”. Qué anticuado. Es como atacar internet con un telegrama.
8. Detesta a los gays, dice. Por eso los estudia, los vigila, los menciona, los delata. Nadie como él corteja tanto a su enemigo.
9. Lo más triste del homófobo militante no es su odio. Es su falta de imaginación.
10. Algunos hombres defienden la masculinidad como quien defiende una tienda vacía: a gritos y sin clientes.
11. Le preocupaba la decadencia moral. Por eso pasaba el día espiando alcobas ajenas.
12. Antes perseguían comunistas, ateos, feministas, homosexuales. Ahora también. La lista no cambia, se eterniza.
13. Hay quienes ven propaganda gay hasta en una sopa de letras. Y luego encuentran la palabra AMOR. Escándalo.
14. Muchos homófobos no salen del clóset. Salen de contexto.
15. Dicen que los homosexuales quieren privilegios. Qué extraña palabra para ejercer los derechos.
16. El moralista profesional odia los excesos. Excepto los propios.
17. La homofobia mexicana es muy patriota: adora la libertad, siempre que venga uniformada y castigue a los pobres.
18. Perseguía gays. Corrió tanto que olvidó que él mismo era gay.
19. Hay gays que discriminan gays como aristócratas en decadencia: reniegan del barrio de origen para sentirse damas de mejor nivel.
20. Lo curioso del gay homófobo es que juega ajedrez contra su propia reina, luego celebra el empate vestido de reina.



