Hay futbolistas que construyen su legado con títulos, otros con récords. Guillermo Ochoa encontró su lugar en la historia cada cuatro años. Fue en las Copas del Mundo donde el portero mexicano mostró su mejor versión, donde convirtió atajadas en postales y donde pasó de ser un arquero consolidado a uno de los referentes más reconocidos que ha tenido la selección mexicana; publicó MILENIO.
Por eso el minuto 77 del triunfo de México 3-0 sobre Chequia tuvo un significado especial. Javier Aguirre llamó al veterano guardameta y el estadio entendió el mensaje de inmediato. Miles de aficionados se pusieron de pie y comenzaron a corear su nombre. No era un cambio cualquiera: era el reconocimiento para un futbolista cuya carrera con el Tricolor quedó marcada, sobre todo, por sus noches mundialistas.
Un torneo de aprendizaje
El primer llamado de Ochoa para la un Mundial lo hizo Ricardo La Volpe para Alemania 2006, así que su historia comenzó desde la banca. Ochoa integró ese equipo que tendría a Oswaldo Sánchez como titular y que avanzó hasta octavos de final antes de caer frente a Argentina.
Fue apenas el primer contacto con el torneo que años más tarde terminaría definiendo su legado. En aquel entonces era lógico lo sucedido con el arquero.
2010, su impulso
En Sudáfrica volvió a ser convocado, hizo el proceso, se enfilaba a ser titular, pero nuevamente permaneció en el banquillo mientras sorpresivamente el técnico Javier Aguirre le daba a Óscar Pérez confianza total para defender el arco nacional. México avanzó desde la fase de grupos y volvió a quedar eliminado en octavos. Con el paso del tiempo, Ochoa identificó ese periodo como uno de los momentos que lo empujó a cambiar el rumbo de su carrera.
“La vida te da revés y hay que sobreponerse… fue cuando dije: necesito crecer y para crecer necesito salir”, recordó sobre la decisión que más tarde lo llevaría al futbol europeo, sacrificando su comodidad y el buen sueldo que ganaba en el América. “En México mi techo estaba con América… donde quería buscar salir y crecer era en Europa. No me arrepiento de nada, lo volvería a repetir”.
El Mundial que cambió su carrera
La verdadera explosión llegó en Brasil. Ochoa asumió por primera vez el puesto como titular absoluto y respondió con actuaciones que lo colocaron entre los mejores porteros del torneo.
Debutó con portería en cero frente a Camerún, pero el momento que definió su carrera llegó en Fortaleza ante Brasil. Frente al anfitrión realizó una de las exhibiciones más recordadas de un arquero mexicano en un Mundial. La atajada a Neymar prácticamente sobre la línea se convirtió en una imagen histórica. Después volvió a responder ante Croacia en el triunfo 3-1 que aseguró el pase a octavos de final antes de caer frente a Países Bajos.
Años después, el propio arquero sigue viendo ese torneo como el gran parteaguas de su trayectoria: “La de Brasil siempre va a ser un antes y un después de mi carrera a nivel internacional y mundial”.

La consolidación en 2018
Rusia confirmó que lo hecho en Brasil no había sido casualidad.Ochoa disputó todos los encuentros del equipo nacional y volvió a firmar una actuación histórica desde el debut. México enfrentó a Alemania, entonces campeona del mundo, y el arquero sostuvo el arco con intervenciones decisivas para conservar el histórico triunfo por 1-0.
En ese encuentro, Toni Kroos cobró un tiro libre, jugada en la que Memo tuvo que lanzarse para desviar con un manotazo.Después vinieron disparos de Julian Draxler y Timo Werner que apagó para evitar el tanto del rival.
Luego llegó la victoria sobre Corea del Sur. Durante el duelo, la más recordada es aquella jugada en la que Ochoa tuvo un mano a mano ante Heung-Min Son, que resolvió de la mejor manera.
Y se cerró la fase regular con la derrota ante Suecia y la eliminación frente a Brasil. Para entonces, Ochoa ya había construido una carrera distinta.
El liderazgo del 2022
En Qatar llegó como uno de los líderes del grupo y portó el gafete de capitán en dos partidos. Su momento más recordado ocurrió frente a Polonia. Robert Lewandowski cobró un penal y Ochoa respondió con una atajada que mantuvo con vida al equipo nacional.
“Para un portero atajar un penal es casi como hacer un gol para un delantero”, explicó después.
Más allá de la acción, el guardameta guarda el recuerdo por lo que ocurrió alrededor. “Cómo gritaban y coreaban mi nombre… es un recuerdo bonito que me voy a llevar siempre”.
México después cayó frente a Argentina y venció a Arabia Saudita, aunque quedó eliminado por diferencia de goles.
El portero de las grandes noches
Las cifras ayudan a explicar el tamaño de su legado. Con la selección mexicana recibió 154 goles en todas las competiciones y mantuvo su portería invicta en 63 ocasiones. Además, conquistó siete títulos internacionales: seis Copas Oro y una Liga de Naciones de Concacaf.
En Copas del Mundo acumuló 12 partidos, 1,003 minutos disputados, 12 goles recibidos y cuatro porterías a cero, registros que reflejan una constante en toda su carrera: cuando llegaba el torneo más importante del futbol, Guillermo Ochoa encontraba una manera de destacar.
Y aunque la imagen final no sea una atajada imposible, sino una entrada al minuto 77 acompañada por miles de voces coreando su nombre, el mensaje pareció claro. Ochoa se despide dejando algo más difícil que un récord.
“Lo bonito es poder dejarles un legado… que el día que piensen en Guillermo Ochoa, piensen en alguien como una figura positiva para el deporte”, dijo Ochoa.

Foto portada: MILENIO



