La Selección Mexicana ha firmado una primera fase simplemente perfecta. Nueve puntos de nueve posibles, tres victorias, seis goles a favor, ninguno en contra y la portería intacta; informa MILENIO.
Una actuación inédita para el Tricolor en una Copa del Mundo que ya quedó marcada como la mejor fase de grupos en su historia. Y si el paso de México ha sido fuera de lo común, los festejos tampoco se han quedado atrás.
Guadalajara ha vivido cada triunfo como si fuera una final, con el Fan Fest convertido en el punto de reunión para miles de aficionados que sueñan con que este Mundial termine por romper la barrera primero de los dieciseisavos y después los octavos de final.

La pregunta era inevitable: ¿creen que México llegará a los cuartos de final? Las respuestas llegaron cargadas de ilusión.
«Pues yo creo que sí, han jugado bien de local y con el apoyo de su gente», «hay una clave y es Tala Rangel. Él nos va a hacer ganar los juegos porque ha mantenido su portería en cero», «sí creo que avanzan a cuartos de final. Va a ser difícil, pero este equipo está respaldado por toda su gente y puede lograrlo», son algunos de los comentarios.
Pero imaginar ese histórico boleto también abrió paso a otra pregunta todavía más divertida: ¿qué harías si México llega a cuartos de final? Las promesas fueron desde las más comunes hasta las más descabelladas.
«Me pongo una muy buena borrachera y no voy a trabajar», «festejar con toda mi familia y luego nos vamos de paseo», «yo creo que no llego a trabajar», «me raparía el pelo y me lo pintaría con los colores de la Selección», «si pasan a cuartos, yo me quito las cejas», «con una muy buena dosis de cebada… y me rapo», «me iría a La Minerva y me pondría pedísimo», «también me voy a La Minerva, pero a bailar el Payaso de Rodeo enfrente de todos«, «falto al trabajo, cierro mi tienda y me vengo a festejar», «me rapo y me pinto el cabello de güero.», «me tatúo el escudo de la Selección», «regreso con mi ex… no, no es cierto, mejor lo festejo tranquilo con mis amigos», son algunas de las promesas que hicieron los aficionados.

Las promesas ya quedaron hechas. Algunas parecen fáciles de cumplir, otras seguramente serán motivo de arrepentimiento al día siguiente. Pero todas tienen algo en común: la ilusión de una afición que vuelve a creer.
Ahora solo falta que el equipo de Aguirre haga su parte durante esos partidos de vida o muerte que podrían escribir una de las páginas más importantes en la historia del futbol mexicano.
Después, será turno de los aficionados de cumplir cada una de esas promesas.



