Por José Jaime Ruiz
Más propenso al cotilleo que al análisis, la columna “M. A. Kiavelo” de Alejandro Junco de la Vega en el periódico El Norte vuelve a equivocarse. La política admite hipótesis, el periodismo exige pruebas. Confundir ambas disciplinas conduce a un problema frecuente en el análisis contemporáneo: convertir la especulación en explicación.
La tesis parece seductora: Samuel no estaría atacando realmente a Mijes, sino construyéndolo deliberadamente como adversario para favorecer sus propios intereses rumbo a 2027. El argumento posee elegancia narrativa. Carece, sin embargo, del elemento indispensable para convertirse en análisis: evidencia.
La primera inconsistencia aparece cuando se afirma que el enfrentamiento beneficia electoralmente a Mijes. ¿Dónde están los datos demoscópicos que demuestren ese crecimiento? No se presentan encuestas posteriores al conflicto, mediciones de opinión ni estudios de posicionamiento que acrediten un incremento en sus preferencias. La conclusión descansa únicamente sobre una intuición política.
La evidencia disponible apunta en otra dirección. La ruptura entre Samuel García y Andrés Mijes no nace como una construcción electoral improvisada, sino como la culminación de un proceso de deterioro institucional iniciado después de varios años de cooperación entre ambos gobiernos. Durante buena parte del periodo 2023-2025 existió una relación funcional que permitió desarrollar proyectos metropolitanos conjuntos, particularmente en movilidad e infraestructura. La confrontación aparece cuando coinciden tres factores verificables: la disputa presupuestal del Distribuidor Triángulo Norte, los desacuerdos sobre Agua y Drenaje y el inicio de la sucesión de 2027. Es decir, existe una cronología administrativa perfectamente identificable que explica el conflicto sin necesidad de recurrir a sofisticadas teorías de ingeniería electoral.
El segundo supuesto también resulta débil. Se afirma que Samuel pretende invisibilizar a Adrián de la Garza concentrándose en Mijes. Sin embargo, ambas confrontaciones pertenecen a planos distintos. Con Adrián existe un litigio institucional derivado del bloque de alcaldes que reclama recursos estatales. Con Mijes existe además una controversia específica sobre una obra pública, ministraciones presupuestales, seguridad pública y servicios metropolitanos. No son conflictos intercambiables, obedecen a agendas diferentes. Más aún, si el objetivo fuera evitar darle reflectores a Adrián, la estrategia resultaría contradictoria. La disputa financiera con los alcaldes metropolitanos continúa ocupando buena parte del debate público. Difícilmente puede sostenerse que un conflicto elimina al otro.
La tercera hipótesis —Samuel impulsando deliberadamente a Mijes para debilitar a Tatiana Clouthier— tampoco supera un examen lógico. Parte de una premisa indemostrada: que el gobernador tendría capacidad de intervenir exitosamente en la competencia interna de Morena. Los procesos internos de Morena dependen fundamentalmente de decisiones nacionales, de criterios de competitividad y de la conducción política del partido. Pensar que un gobernador de Movimiento Ciudadano puede determinar quién encabece la candidatura morenista supone atribuirle una capacidad de influencia para la cual no se presenta absolutamente ninguna evidencia.
Paradójicamente, la propia conducta del gobierno estatal contradice esa interpretación. Si Samuel realmente quisiera fortalecer a Mijes, resultaría extraño que lo haya colocado bajo presión política permanente mediante cuestionamientos sobre seguridad pública, auditorías, recursos del Triángulo Norte y señalamientos administrativos. Normalmente quien pretende construir a un adversario no lo desgasta institucionalmente todos los días.
Existe además un elemento que la columna omite por completo: el conflicto posee una dimensión técnica perfectamente documentada. Las discrepancias sobre el Distribuidor Triángulo Norte no consisten únicamente en descalificaciones políticas; existen diferencias concretas respecto a convenios, ministraciones, avances físicos, costos inflacionarios y comprobaciones financieras que ambas partes sostienen con documentación administrativa. Reducir todo ese expediente a una simple maniobra electoral empobrece la explicación del fenómeno.
La consecuencia metodológica es importante. Una hipótesis política puede ser legítima. Lo que no puede hacer el análisis serio es presentarla como si fuera una conclusión demostrada.
En realidad, la explicación más parsimoniosa continúa siendo la más sólida: dos proyectos políticos que inicialmente cooperaron terminaron enfrentándose cuando coincidieron intereses presupuestales, control territorial, seguridad pública y la sucesión de 2027. No hace falta construir conspiraciones de segundo nivel cuando la evidencia institucional explica suficientemente la ruptura.
El periodismo de interpretación adquiere valor cuando revela aquello que los hechos esconden. Lo pierde cuando utiliza aquello que los hechos todavía no prueban. Entre la sospecha y la evidencia existe una distancia enorme. Esa distancia es precisamente la que separa la narrativa política del análisis. En fin, vimos a las corcholatas nuevoleonesas apoyar al alcalde morenista de García en el tema de Agua y Drenaje, pero a ninguno, salvo Judith Díaz, apoyar a Mijes en su conflicto con el gobernador. Cosas de solidaridad guinda…
* “1.- PARA muchos, la jugada de Samuel García de treparse al ring y tirarle jabs a Andrés Mijes trae harta jiribilla…
“2.- DE arranque, lejos de perjudicar al Alcalde con licencia de Escobedo, el pleito beneficia a ‘el Mijes’, que tenía tiempo cuestionando el incumplimiento de los apoyos financieros del Gober a los municipios…
“1.- PERO lejos de morder el anzuelo de la precampaña del aspirante morenista a la Gubernatura, el emecista había preferido seguir de ‘modo party’…
“2.- EL meollo es que ahora que se puso los guantes contra Mijes, los sospechosistas señalan que no da brinco sin huarache…
1.- POR un lado, dicen que Samuel le hace así el vacío a Adrián de la Garza, que encabeza a los 17 Alcaldes que exigen la entrega de más de mil 700 millones de pesos de recursos al Estado, y no le da reflectores poniéndose al tira-tira con su rival prianista…
“2.- OTRA tirada, según esto, es darle promoción a Mijes para la interna de Morena y con ello quitarle atención a Tatiana Clouthier, que aparentemente es la que menos quiere que llegue a la candidatura guinda…
“1.- AUNQUE en Morena aún no definen si para Nuevo León habría candidato o candidata, la apuesta de Samuel parece ser que Mijes gane la interna…
“2.- DE esta manera, los candidatos a la Gubernatura en el 2027 serían dos hombres -Adrián y Mijes- contra una mujer: Mariana Rodríguez, esposa del Gober. Veremos…”
(José Jaime Ruiz: Escritor, poeta y periodista, es autor de los libros La cicatriz del naipe (Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde”), Manual del imperfecto político, Caldo de buitre y El mensaje de los cuervos. Es director fundador de la revista cultural PD. y de Posdata Editores. Dirige el periódico digital lostubos.com y aguaquemada.mx)



