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¿Y dónde está el piloto?

Por María Beasain / IAQuemada

Hay silencios que otorgan, pero en la Fiscalía General de la República los silencios, más bien, petrifican. Es verdaderamente conmovedor asomarse al comunicado FGR 443/26 emitido con el pecho henchido de orgullo este glorioso 15 de julio de 2026. Con la parsimonia de un glaciar y la agudeza mental de un perezoso con jet lag, nuestra entrañable Fiscalía nos ha compartido una revelación que bien podría reescribir los manuales mundiales de la criminología… o del absurdo administrativo.

Resulta que —¡ultra cringe!— un año y medio después de haberlo capturado, y casi un año después de haberlo obsequiado en bandeja de plata a las autoridades de los Estados Unidos, la FGR finalmente pudo atar cabos. Sí, leyó usted bien. Su flamante titular y su sagaz equipo «encontraron en las carpetas» en junio de 2026 lo que a cualquier mortal con dos dedos de frente y acceso a internet le habría tomado cinco minutos: que Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, era nada más y nada menos que el piloto de la celebérrima avioneta que trasladó a Ismael “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López a Nuevo México aquel ya lejano 25 de julio de 2024.

«En junio de 2026, la actual titular de la FGR y su equipo encontraron en las carpetas indicios en coincidencia de voz y huellas dactilares…» ¡Qué bárbaros! Qué despliegue de tecnología forense. Diez meses después de extraditarlo, descubren a quién tenían. Es el equivalente a que te roben el coche, lo declares pérdida total, y un año después llames a la policía para avisarles que acabas de notar que era de color rojo.

Hagamos un recuento cronológico de esta epopeya de la ineficacia. Al buen “Jando” lo detuvieron el 8 de febrero de 2025 en Jesús María, Culiacán, tras una agresión armada donde lamentablemente falleció un elemento del Ejército. Cuando el caballero fue presentado ante el Ministerio Público Federal, decidió aplicar la milenaria y astuta táctica de «dar un nombre falso». Y aquí viene lo mejor: la Fiscalía dice que las pruebas periciales «establecieron su verdadera identidad» y que lo identificaron como un miembro del Cártel de Sinaloa de «alto nivel» y de «riesgo para la seguridad nacional».

Es decir, wey, sabían que tenían a un pez gordo. Lo interrogaron, y el señor —en un acto de absoluta audacia criminal que nadie vio venir— negó sus vínculos delictivos. ¡Qué insolencia! ¿Cómo se atrevió a mentirle a una institución tan perspicaz? Ante semejante callejón sin salida procesal (porque claro, si el criminal lo niega, ¿qué otra cosa puede hacer un fiscal más que encogerse de hombros?), decidieron que lo mejor era sacudirse el problema. Así, en agosto de 2025, lo empaquetaron junto a otros 25 angelitos de alta peligrosidad y lo mandaron directo a Estados Unidos al amparo de la Ley de Seguridad Nacional. «Tomen, allá averigüen qué hace».

Y entonces, wey, el milagro de la burocracia mexicana ocurrió en junio de 2026. Imagino la escena: una tarde lluviosa, una taza de café tibio, un archivero oxidado que chirría al abrirse, y un analista que, por puro aburrimiento, decide comparar las grabaciones de voz del piloto prófugo más buscado del continente con el expediente de aquel tipo que mandaron a Texas hace casi un año. “¡Oiga, jefa, fíjese que el chofer del Mayo era el mismo Jando que les regalamos en agosto pasado!”.

La FGR, sin embargo, no se ruboriza. Al contrario, lo plasma en un comunicado oficial con una solemnidad que raya en lo patológico, rematando con una frase que es una auténtica joya del cinismo procesal: “Cabe destacar que su entrega no extingue las investigaciones. La FGR conserva las grabaciones, peritajes, entrevistas…”. Claro que sí, campeones. Conservan los papeles, las carpetas y los clips de oficina; lo único que no conservan es al detenido, al avión, ni la dignidad institucional.

Enhorabuena a la actual titular de la FGR y a su equipo de arqueólogos forenses. En México la justicia no es pronta ni expedita, pero vaya que es retrospectiva. Descuide, estimado lector, que, si usted es víctima de un delito hoy, la Fiscalía se enterará con precisión científica justo cuando el culpable ya esté gozando de su jubilación en alguna playa del Caribe.

¡No lo sé Rick!

¡No lo sé Rick!

¡No lo sé Rick!

@espejonegromx ¿Y dónde está el piloto? Por María Beasain // IAQuemada Resulta que —¡ultra cringe!— un año y medio después de haberlo capturado, y casi un año después de haberlo obsequiado en bandeja de plata a las autoridades de los Estados Unidos, la FGR finalmente pudo atar cabos. Su flamante titular y su sagaz equipo "encontraron en las carpetas" en junio de 2026 lo que a cualquier mortal con dos dedos de frente y acceso a internet le habría tomado cinco minutos: que Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, era nada más y nada menos que el piloto de la celebérrima avioneta que trasladó a Ismael “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López a Nuevo México. #FBI #FGR ♬ sonido original – espejonegromx

Foto portada: Inteligencia artificial (IA)

Fuente:

// Medios / FGR / IAQuemada / HeyGen

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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