El gobierno mexicano, en coordinación con el de Estados Unidos, tiene un nuevo objetivo prioritario en la misión de acabar con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de arriba hacia abajo: además de ir tras Juan Carlos Valencia, ubicado como el sucesor de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, inició la temporada de cacería de El Gordo, a quien identifican como un líder paralelo en lo alto del cártel de las cuatro letras; publica MILENIO.
También conocido como La Señora Gorda, Nicolás Sierra Santana es mejor ubicado como líder de Los Viagras, una agrupación criminal asentada en Michoacán y fundada en 2013 como autodefensas que pretendían expulsar del estado a Los Caballeros Templarios, pero para financiar sus actividades paulatinamente ingresaron a mercados ilegales, como el trasiego de drogas y de armas, convirtiéndose en un cártel.
Los Viagras se convirtieron en aquello que juraron combatir: pasaron de justicieros y a cobradores de servicios de seguridad, una fachada para justificar la exigencia del “derecho de piso” en la región de Tierra Caliente.
Para lograrlo primero se aliaron al CJNG, luego los traicionaron uniéndose a Cárteles Unidos y hace un par de años volvieron a tender lazos con El Mencho bajo el argumento de que ese grupo criminal coincidía con sus objetivos, pues antes los jaliscienses coincidían con una misión: que el crimen organizado michoacano no quedara en manos de foráneos –como Los Zetas de Tamaulipas o sinaloenses– sino michoacanos como Nemesio Oseguera Cervantes, nacido en Aguililla, uno de los 113 municipios del estado.
“En 2024, Los Viagras se rompieron en dos facciones. Unos siguieron trabajando para Cárteles Unidos y otros, como la gente de Sierra Santana, se unieron al Cártel Jalisco Nueva Generación para controlar juntos Michoacán. Pero con la muerte de El Mencho, El Gordo subió en la organización y, de acuerdo a nuestras investigaciones, está en una posición similar a la de Juan Carlos Valencia, El 03, aseguró a MILENIO una fuente dentro del gabinete de seguridad.
Valencia, El 03, hijastro del abatido Mencho, es quien habría heredado la estructura criminal, pero sin la confianza de la base del cártel que mira con desconfianza su nacionalidad estadunidense, pues nació en septiembre de 1984 en Santa Ana, California.
Según la fuente consultada, algunos creen que ese origen lo convierte en automático en un espía extranjero, o alguien susceptible de convertirse en un testigo cooperante, si es detenido en la Unión Americana o si se entrega para obtener inmunidad.
Amistad con El Señor de los Gallos
En contraste, El Gordo Nicolás Sierra es visto como un combatiente a ras de tierra que se ha ganado su lugar en lo alto del organigrama y que, siendo mexicano, ha luchado desde el sexenio de Enrique Peña Nieto para que los locales decidan los rumbos de los mercados negros michoacanos, que incluyen precursores químicos para drogas sintéticas y tráfico de minerales.

Incluso, en Michoacán, muchos recuerdan que su hermano mayor y fundador de Los Viagras, José Carlos Sierra Santana, La Sopa, lo llevaba a los palenques en los que se organizaban apuestas con peleas de gallos que él mismo criaba y precisamente ahí entablaron amistad con El Mencho, también conocido como El Señor de los Gallos. Desde entonces, los primeros años de la “guerra contra el narco”, ambas familias se daban la mano y hacían negocios en Michoacán.
“Las investigaciones arrojan que El Gordo va a un lado y lo sigue El 03. O viceversa, pero son uno mismo, actúan como si fueran la misma persona. Así que hemos colocado a Nicolás Sierra Santana como un objetivo prioritario. Alguien que no creíamos con tanto rango criminal, pero que debe ser considerado un líder del Cártel Jalisco Nueva Generación”, confirma la fuente del gabinete.
“Creemos que la detención de uno propiciaría el arresto del otro. Es un efecto dominó que nos ha funcionado muy bien en el pasado”.
Ofrecen recompensa de 5 millones por cada uno de los líderes
La designación de nueva prioridad para las fuerzas de seguridad mexicanas coincide con el anuncio del 16 de julio del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que agregó a dos grupos criminales mexicanos a la categoría de organizaciones terroristas internacionales: el Cártel de Juárez y Los Viagras de Nicolás Sierra Santana.

Ese anuncio se interpretó en el gobierno mexicano como una especie de banderazo de salida en la cacería tras El Gordo, por quien el gobierno estadunidense ofrece una recompensa de 5 millones de dólares, mientras que la Fiscalía General de Michoacán promete 100 mil pesos para quien brinde datos que lleven a su captura y sea juzgado por secuestro agravado. Coincidentemente, su valor como criminal en Estados Unidos lo iguala con el de Juan Carlos Valencia, El 03.

La reacción ante el anuncio de las autoridades estadunidenses fue inmediata: menos de 48 horas después, el 17 de julio, la Defensa Nacional, Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República dieron un golpe al círculo cercano de El Gordo: cayó Fernando de Jesús Ortiz Ávalos, un presunto operador financiero y criminal del grupo delictivo de Los Viagras conocido como El Doctor, conocedor de los secretos de Nicolás Sierra Santana.
Su detención en Apatzingán confirmó lo que las autoridades estadunidenses y mexicanas creen sobre la última ubicación de su nuevo objetivo prioritario: que vive y opera su estructura criminal desde Tierra Caliente, Michoacán, en los alrededores de Tepalcapetec, una zona que autoridades mexicanas y de la Unión Americana saben cómo infiltrar desde enero de este año, cuando fue detenido en Apatzingán el capo César Sepúlveda Arellano, El Bótox, otro viejo autodefensa que se volvió criminal y líder del grupo Los Blancos de Troya.
Hasta el momento, autoridades mexicanas y estadunidenses consideran que El Gordo nació en septiembre de 1977, es decir, tiene 48 o quizá 49 años; que perteneció al narcotráfico local antes de unirse a las filas de falsas autodefensas bajo el liderazgo de Estanislao Beltrán Torres, mejor conocido como Papá Pitufo por su tupida barba blanca.
Saben también que su grupo opera las extorsiones a ganaderos, limoneros y aguacateros, a quienes secuestran si no pagan sus excesivas cuotas; que fue parte de la Fuerza Rural Estatal, respaldada por el Estado mexicano tras el levantamiento civil armado contra Los Caballeros Templarios; y que es un prolífico traficante de drogas sintéticas hacia Estados Unidos con ayuda de empresas de transporte de carga.
Su captura es tan relevante para los agentes de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HSI por sus siglas en inglés) que se abrió la cuenta GordoTips@hsi.dhs.gov para recoger información anónima sobre su ubicación.

Su búsqueda se recrudeció desde 2025
Las investigaciones en su contra iniciaron en 2019 en Knoxville, Tennessee, al sur de Estados Unidos, donde agentes del HSI incautaron más de una tonelada de metanfetamina atribuida a Cárteles Unidos, cuando El Gordo era uno de sus líderes.
“La investigación condujo a la acusación formal contra Sierra en el Distrito de Columbia por delitos de conspiración de drogas en junio de 2025. La acusación se hizo pública en julio, coincidiendo con el anuncio de las sanciones del Departamento del Tesoro contra los líderes de Cárteles Unidos y la oferta de recompensa del Programa de Recompensas por Narcóticos (NRP) para Sierra”, se lee en el documento judicial.

Documentos de la Defensa Nacional ubican a Nicolás Sierra Santana como un hombre extremadamente violento, cuidado por decenas de pistoleros que se mueven en vehículos de lujo en la zona de Tierra Caliente y que cuentan con el favor de autoridades municipales.

Según el análisis militar, hasta hace un par de años El Gordo se paseaba por pueblos y comunidades sin preocupación, tal y como lo hacía Servando Gómez, La Tuta, líder de La Familia Michoacana. Daba entrevistas a medios de comunicación, pagaba graduaciones de estudiantes de secundaria y participaba en festividades religiosas.
En 2017, su hermano y fundador de Los Viagras, La Sopa, fue asesinado por otros civiles armados. Desde entonces, El Gordo ocupó su lugar conservando el nombre original de la agrupación en honor a su iniciador: en Huetamo, la gente admiraba la dedicación que ponía Juan Carlos Sierra Santana a su peinado, pues procuraba moldearlo en decenas de pequeños picos que le daban una apariencia de puercoespín con plastas de gel.
Por la capacidad para mantener erguido y firme el cabello es que le empezaron a llamar El Viagra, el mote que heredó a sus hermanos criminales.

Foto portada: Especial



