Por Félix Cortés Camarillo
Yo no estoy cierto del origen, seguramente en alguna anciana cultura oriental, de un proverbio que reza, más o menos, así: la amistad, (y el amor es la forma excelsa de la amistad, digo yo), es como una bella taza de porcelana en la cual se bebe el té. En el caso de que una vez se rompa , pueden recogerse los pedazos, y cuidadosamente reconstruir con pegamento la taza.
Se puede beber nuevamente té de ella. Pero nunca será la misma taza.
Me gusta el tema y me suena para aplicarlo a la fama pública, y la fragilidad que adquiere cuando se quebranta. En la versión mexicanizada de este principio, se dice que si por accidente matas a un perro, te van a llamar mataperros toda tu vida. Por eso la mujer del César no solamente debe ser casta, sino también parecerlo.
Al final de la crisis de la FIFA, y del desplome de Joseph Blatter, emergió como salvavidas el suizo/austriaco Gianni Infantino para encabezar este organismo, más poderoso que cualquier otro ente multinacional, incluyendo la ONU, el magnánimo poder sobre el deporte más importante del mundo, el futbol. En sus manos quedó -era 1915- la realización de lo que ya estaba planchado: el mundial sospechosísimo de Qatar, adinerado país que, supuestamente, adquirió el privilegio de ser sede mediante cochupos millonarios. Encima de ello, le tocó organizar y realizar el innovador campeonato mundial de futbol de este año, con un incrementado número de selecciones participantes y en tres países americanos.
El debut de este señor fue bastante desafortunado. Por sus meras pistolas acudió al reclamo del presidente Trump que estaba resentido por no haber sido obsequiado con el premio Nobel de la Paz. Solícito y veloz, Infantino se sacó de la manga un inexistente premio FIFA de la paz y se lo entregó al presidente de los Estados Unidos.
La falta ética o de prudencia en esta acción, pudiése ser un supositorio. Creo que eso es algo que no está comprobado pero se infiere. Pero al mismo tiempo, las guardas a logotipos, frases, nombres y otras minucias, quedaron protegidas bajo el ala de una FIFA intransigente, deseosa de cobrar hasta por el aire que respiraran los asistentes a los partidos del torneo, que pudieran pagar las altas tarifas de los boletos.
Así los quesos, durante el transcurso de la primera ronda de la Copa 2026, en un partido de eliminatorias un seleccionado de los Estados Unidos cometió una falta que merecía la expulsión. Expulsión de un partido de futbol, que, aquí y en China implican automáticamente la exclusión del jugador castigado en el siguiente partido de su equipo. Así habíamos quedado, cuando el presidente Trump le llamó telefónicamente a Infantino y le pidió que anulara la decisión arbitral.
Cosa que, ni puta idea tengo de cómo, Infantino hizo.
Haya matado un perro o no, Gianni Infantino arrastra hoy la fama de corrupto, calificativo que no es ajeno a altos funcionarios pasados de la FIFA.
Como el próximo marzo tiene que reunirse la FIFA en su casa de Suiza, y uno de los puntos del orden del día de esa convención será la permanencia o no de Infantino como presidente, el asunto es serio.
Tan serio, que ayer surgió en el hilo informativo la versión de que Gianni le había ofrecido a la federación marroquí de futbol otorgarle la sede de la final del próximo mundial a cambio de que lo apoye en la votación del año que viene. El mundial de 2030 tendrá lugar en Portugal, España y Marruecos y la final está programada para el Bernabeu.
La FIFA emitió rápidamente un boletín diciendo que la especie era falsa. Tal vez lo sea, pero recordando aquello del mataperros no puedo olvidar otra de esas frases recurrentes:
Cría cuervos… y tendrás muchos.
No,no,no, No era así: cría fama y te sacarán los ojos.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas):
“Por obvias razones”.
Qué bueno que el Papa Leon XIV haya enviado al secretario del Estado Vaticano a México, y que éste, celebrando misa en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México (“acaso no estoy aquí que soy tu madre”), haya tenido en su homilía palabras de apoyo a las madres buscadoras de sus hijos desaparecidos, tan ignoradas por el gobierno mexicano.
Qué bueno que, en el encuentro de Pietro Parolin con la señora presidente con A de mujer, se haya repetido la invitación para que el Papa norteamericano visite México cuando le de la gana.
Es natural que en el próximo viaje de Leon XIV a Argentina, Uruguay y su amado Perú en un par de semanas, prolongar el itinerario hasta nuestro país era impensable.
En donde a mí se me caen los calzones, es cuando escucho decir a Claudia Scheinbaum que el Papa no vendrá a México en 2027, “por obvias razones” ya que es un año electoral.
Entonces ¿todo el cuento aquel del indito oaxaqueño, prácticamente autodidácta, y toda la Reforma, y la separación de iglesia y estado, y lo del Benemérito de las Américas y el estado mexicano laico, es una sarta de mentiras? ¿Es la iglesia católica un factor de poder político en Méxco?
Por obvias razones, sí.



