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El Estado soy yo… y Andy también

// IAQuemada / Ombudsman del derecho de las audiencias de La Mañanera del Pueblo

Cuando Palacio dejó de hablar como Estado y respondió como partido

Ciudad de México.– La palabra política de la semana fue soberanía. No porque figurara necesariamente como encabezado de las cinco conferencias, sino porque terminó funcionando como el gran recipiente retórico en el que Claudia Sheinbaum colocó la relación con Estados Unidos, la seguridad, el comercio, la migración, la actuación de la oposición y, finalmente, la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán.

Ese último episodio produjo el hallazgo más relevante de la semana: la soberanía dejó de utilizarse exclusivamente como principio de defensa del Estado mexicano y comenzó a operar también como dispositivo de defensa política del movimiento gobernante y de uno de sus principales dirigentes.

Ahí aparece la contradicción.

La Presidenta puede defender a México frente a cualquier acto que considere injerencista. Es parte de su responsabilidad constitucional. Otra cosa es que la misma categoría —soberanía— termine absorbiendo la defensa política de un dirigente de Morena que no forma parte del gobierno federal. El viernes esa frontera se volvió extraordinariamente tenue. 

Una semana que terminó hablando de algo distinto

La agenda formal parecía conducir hacia otro lugar. El lunes estuvo dedicado a plataformas digitales, redes sociales, educación, precios y “Humanismo Mexicano”. El martes correspondió a seguridad pública, homicidios, robo carretero y mecanismos de vigilancia. El miércoles fue para los resultados de México en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y el “Miércoles de Vivienda”. El jueves se presentó información turística y la sección “Mujeres en la Historia”. Y el viernes debía concentrarse en migración, repatriaciones, deportaciones y el programa “México te abraza”. Pero la agenda programática y la agenda política fueron separándose conforme avanzó la semana.

El resultado fue una Mañanera que empezó hablando de gobierno y terminó hablando de Morena, sus adversarios, sus conflictos y Andrés Manuel López Beltrán.

Martesla soberanía todavía era asunto de Estado: El martes ofrece un contraste especialmente útil. Durante la presentación del gabinete de seguridad aparecieron cuestionamientos sobre la relación bilateral con Estados Unidos que sí colocaban el concepto de soberanía en su dimensión institucional.

Aissa García preguntó cómo podía México medir lo que Estados Unidos hacía efectivamente contra el tráfico de armas, qué recibía nuestro país a cambio de los resultados mexicanos en migración y fentanilo y qué compromisos concretos y verificables asumía Washington. Ésa es una discusión de soberanía entre Estados. Reciprocidad. Responsabilidades compartidas. Cooperación sin subordinación. Además, fue una de las jornadas con mayor contenido de fiscalización de la semana.

Israel Aldave interrogó sobre amenazas a inspectores, huachicol, mandos navales y personajes políticos involucrados. Jorge Chaparro recordó que llevaba diez meses solicitando cifras sobre huachicol y confrontó directamente a Omar García Harfuch respecto de la declaración de un testigo que hablaba de supuestas negociaciones con uno de los hijos del expresidente López Obrador.

La diferencia respecto del viernes es importante.

El martes, ante un señalamiento relacionado con un hijo del expresidente, la lógica predominante fue preguntar e investigar. El viernes, ante el caso de otro hijo del expresidente, la lógica dominante se desplazó hacia interpretar y defender.

Jueves: la frontera empieza a moverse. El jueves la conferencia estaba destinada al turismo. Pero una porción significativa de la conversación terminó instalada en la disputa partidista. Se preguntó por la exigencia del PAN de contar con derecho de réplica en las Mañaneras; por las denuncias de Alejandro Moreno ante autoridades estadounidenses; por posibles acciones judiciales contra el dirigente nacional del PRI; por solicitudes de desafuero; y por la propuesta de Ricardo Monreal para que legisladores aspirantes a candidaturas no solicitaran licencia.

Ninguno de esos asuntos carece de interés público. El problema es otro. La Presidencia funciona simultáneamente como fuente gubernamental, tribuna política y centro cotidiano de respuesta a la oposición. Y cuanto más se mezclan esas funciones, más difícil resulta identificar desde qué investidura está hablando Claudia Sheinbaum.

¿Jefa del Estado?

¿Titular del Ejecutivo?

¿Lideresa política de la Cuarta Transformación?

El viernes ofreció la respuesta más nítida de la semana. Viernes: entra Andy y cambia la conferencia: La Mañanera estaba dedicada a migrantes, repatriados y deportados. Andrés Manuel López Beltrán terminó ocupando una parte extraordinariamente relevante de la conversación política.

La primera entrada llegó con Manuel Pedrero. Antes de formular propiamente la pregunta, construyó un largo marco interpretativo. Vinculó la cancelación de la visa de López Beltrán con episodios relacionados con Maru Campos, Rubén Rocha y Alejandro Moreno y planteó que podía existir un uso de instrumentos migratorios y judiciales estadounidenses destinado a “limitar o desestabilizar los gobiernos de izquierda latinoamericana”.

El dato metodológicamente importante es éste: la hipótesis defensiva apareció antes que la evidencia sobre las causas de la cancelación.

La pregunta no arrancó interrogando qué sabía el gobierno mexicano. No comenzó preguntando qué argumento había proporcionado Estados Unidos. No empezó preguntando si existía una investigación. Comenzó ofreciendo un marco:

posible persecución política contra la izquierda.

Después llegó una segunda pregunta: “Hay una idea en la oposición de que contar con visa o no tenerla es un certificado de buen comportamiento para un mexicano.” Y se solicitó la opinión presidencial.

A partir de ese momento, el expediente dejó de ser exclusivamente consular. La propia síntesis de la conferencia registra que Sheinbaum se extendió hacia la “lista negra”, los opositores mexicanos y sus contactos con medios y autoridades estadounidenses.

El asunto Andy había sido convertido en batalla política.

EL HALLAZGO

Aquí está el dato central de esta Mañanera Semanal.

El viernes hubo 22 bloques formales de preguntas entre las cinco participaciones programadas: seis de Manuel Pedrero, tres de Yesenia Peralta, dos preguntas de “Juan” —además de un comentario—, seis de Yusbel Carolina Rada y cinco de Manuel Galeazzi. La propia ficha temática permite reconstruir esa distribución.

Cinco de esos 22 bloques —22.7%— estuvieron directamente dedicados a Andrés Manuel López Beltrán, la cancelación de su visa o una eventual investigación relacionada con él.

Es decir:

casi una de cada cuatro preguntas formales del viernes tuvo a Andy como protagonista directo.

Pero el hallazgo verdaderamente revelador aparece al analizar el encuadre de esas cinco intervenciones.

4 a 1

Utilizando una clasificación de contenido —no de intención del reportero— encontramos:

Cuatro bloques colocaron como marco dominante la defensa, la posible injerencia estadounidense, la agresión contra el movimiento o la legitimidad de la reacción de López Beltrán.

Uno colocó como eje fundamental la fiscalización: si existía alguna investigación relacionada con huachicol.

La proporción es:

80% encuadre defensivo/injerencista.

20% encuadre fiscalizador.

La conclusión no necesita adjetivos. La arquitectura de las preguntas habla sola. Yusbel Carolina Rada preguntó si la cancelación podía ser “un mensaje contra el movimiento”. Manuel Galeazzi preguntó si Cancillería debía solicitar información y terminó formulando directamente si el episodio constituía “otra afrenta de injerencia”.

Sólo después apareció el giro fiscalizador: si existía alguna investigación que involucrara al hijo del expresidente, incluida la referencia a un “Andy” dentro de señalamientos sobre huachicol. Hubo incluso una pregunta espontánea sobre si era investigado en Estados Unidos.

Primero el escudo. Después la pregunta.

Ese orden constituye el hallazgo político de la semana.

Cuando un particular deja de ser particular

Andrés Manuel López Beltrán no ocupa un cargo en el gobierno federal. Es miembro destacado de Morena. Y esa diferencia importa.

Porque la Presidencia de la República tiene atribuciones y responsabilidades para defender los intereses del Estado mexicano, pero no debería resultar indistinguible de la estructura política encargada de defender a Morena o a sus dirigentes.

La pregunta fundamental, prácticamente ausente del intercambio, era elemental:

¿Por qué la Presidencia de la República debe intervenir políticamente en la situación migratoria individual de un dirigente o miembro destacado de Morena?

Eso no presupone culpabilidad. No supone que Estados Unidos tenga razón. No equivale a defender la cancelación de la visa. Precisamente al contrario: permite separar las cosas.

Si Washington cometió un abuso contra un ciudadano mexicano, corresponde establecerlo.

Si existe una investigación, corresponde conocer lo que legalmente pueda informarse.

Si se trata de una decisión estrictamente consular, habrá que tratarla como tal.

Pero ninguna de esas posibilidades convierte automáticamente una afectación a Andrés Manuel López Beltrán en una afectación a la soberanía mexicana.

Andy no es México. Morena no es el Estado. Y el Estado no debería necesitar que recordemos la diferencia.

La soberanía como paraguas

Aquí ocurre la mutación discursiva más relevante. El martes, soberanía significaba exigir reciprocidad a Estados Unidos en tráfico de armas, seguridad y cooperación bilateral. El viernes, la noción terminó extendiéndose hasta proteger políticamente a un dirigente del partido gobernante. Son dos fenómenos distintos. El primero concierne al Estado mexicano. El segundo concierne a Morena y a Andrés Manuel López Beltrán. Cuando ambos se introducen bajo el mismo paraguas, la palabra soberanía adquiere una elasticidad extraordinariamente conveniente: lo que afecta al movimiento puede terminar presentándose como algo que afecta a México. Y ésa es una operación política, no diplomática.

El salón también habla

La distribución de participaciones de la semana añade contexto. De las 29 participaciones registradas, 16 correspondieron a la primera fila, seis a la segunda, tres a la tercera y cuatro a la cuarta. Eso significa que 55.2% de todas las participaciones de la semana se concentraron en la primera fila. Más de la mitad. El dato no demuestra por sí mismo favoritismo. Tampoco permite afirmar control de preguntas. Sí permite formular una pregunta metodológica imprescindible: ¿quién accede repetidamente al espacio de mayor visibilidad de la conferencia y qué tipo de preguntas formula desde allí?

La primera fila no debe analizarse únicamente como geografía. Es capital de acceso. Porque quien ocupa ese espacio no sólo pregunta: puede introducir temas, desarrollar premisas extensas, ofrecer interpretaciones y abrir rutas discursivas que después la Presidenta aprovecha. El viernes lo vimos con claridad. Una pregunta puede contener ya una teoría política completa antes de que empiece la respuesta.

Los recurrentes

La tendencia de las primeras dos semanas de agosto muestra además un grupo de medios con apariciones reiteradas: Contralínea estuvo los días 4 y 11; Revista Zócalo, 3 y 10; Reporte Índigo, 3 y 13; SDP Noticias, 3 y 6; El Heraldo Media Group, 7 y 12; Revista Fortuna, 6 y 10; Capital 21, 10 y 13.

La repetición tampoco prueba por sí misma trato preferencial. Pero obliga a medir una variable que hasta ahora suele omitirse: frecuencia de acceso + ubicación + número de preguntas + duración + contenido + capacidad de repregunta.

Porque contar periodistas es insuficiente. Hay que contar poder de micrófono.

No toda la semana fue cortesanía

Sería incorrecto sostener que la conferencia estuvo completamente desprovista de fiscalización.

El martes hubo preguntas concretas sobre organizaciones criminales, costos del robo carretero, tráfico de armas, huachicol y responsabilidades de elementos de seguridad. Una intervención incluso exhibió que puestos presuntamente dedicados a venta ilícita de combustible operaban a unos metros de patrullas de la Guardia Nacional.

El jueves hubo preguntas sobre la cancelación de líneas telefónicas, retrasos en pensiones de trabajadores del Politécnico, urbanización de un área natural protegida y otros problemas concretos.

Por eso el problema no es la inexistencia de periodismo crítico. Es la coexistencia de dos Mañaneras dentro de la misma Mañanera.

Una pregunta.

Otra acompaña.

Una verifica.

Otra proporciona la tesis.

Una intenta descubrir qué ocurrió.

Otra comienza explicando quién es el adversario y por qué probablemente actuó mal.

Miércoles: el escaparate

El miércoles constituye el extremo opuesto del martes.

Con los deportistas mexicanos como protagonistas, buena parte de las intervenciones se orientó hacia reconocimientos, sacrificio, incentivos, posibilidades olímpicas y valoración de la gestión deportiva.

Una pregunta solicitó expresamente conocer qué había cambiado con el gobierno de la Cuarta Transformación para conseguir esos resultados.

El cuestionamiento puede ser legítimo. Pero ilustra otro uso del micrófono: permitir al gobierno narrar sus propios éxitos.

La Mañanera no funciona entonces únicamente como conferencia de prensa. También funciona como plataforma de construcción de significado político.

Jefa de Estado o jefa del movimiento

Ese es finalmente el dilema que atravesó la semana. Claudia Sheinbaum posee inevitablemente una identidad política. Ningún presidente llega al poder sin ella. Pero la investidura presidencial exige algo más complejo: distinguir cuándo se defiende al Estado, cuándo se defiende al gobierno y cuándo se está defendiendo al partido. El viernes esas fronteras quedaron superpuestas.

La cancelación de una visa a Andrés Manuel López Beltrán terminó conectada con la oposición, las listas negras, Claudio X. González, los medios de comunicación y los adversarios de la Cuarta Transformación. El intercambio derivó incluso hacia cuestionamientos a Carmen Aristegui y comparaciones políticas extremas.

El expediente individual quedó subsumido en una narrativa colectiva: ellos contra nosotros.

Y cuando la titular del Ejecutivo adopta esa gramática desde Palacio Nacional, surge una pregunta que ninguna democracia debería considerar menor:

¿quién es exactamente ese “nosotros”?

¿México?

¿El gobierno?

¿Morena?

¿La Cuarta Transformación?

¿Andrés Manuel López Beltrán?

DIAGNÓSTICO FINAL

La Semana 33 dejó un cambio cualitativo.

No fue simplemente otra semana de confrontaciones entre la Presidenta y sus adversarios.

Fue la semana en que el concepto de soberanía cruzó una frontera.

Comenzó como principio de relación entre México y Estados Unidos.

Terminó como argumento dentro de una disputa que involucraba directamente a un dirigente partidista.

El dato del viernes lo vuelve visible:

22.7% de los bloques formales de preguntas tuvieron a Andy como asunto directo.

Y dentro de ese universo:

80% partió de un encuadre predominantemente defensivo, de injerencia o agresión al movimiento.

20% se concentró primordialmente en fiscalizar una posible investigación.

No demuestra una conspiración.

No demuestra preguntas pactadas.

No demuestra control presidencial de los reporteros.

Y precisamente por eso el hallazgo es más sólido: no necesita demostrar nada de eso.

Demuestra cómo fue construido discursivamente el asunto dentro de la conferencia.

Primero se ofreció la interpretación.

Después llegó la defensa.

Finalmente apareció la fiscalización.

En una conferencia diseñada originalmente para que el poder responda preguntas, esa inversión importa.

Porque el problema de fondo ya no es Andrés Manuel López Beltrán ni una visa.

Es institucional.

La soberanía pertenece a México.

La defensa partidista pertenece a Morena.

La defensa personal pertenece al interesado.

Cuando Palacio Nacional mezcla las tres, la jefa de Estado desaparece por momentos detrás de la jefa del movimiento.

Y ése fue, más que cualquier cifra, anuncio o presentación oficial, el verdadero tema de La Mañanera del Pueblo esta semana.

Fuente:

// Medios / La Mañanera del Pueblo / IAQuemada

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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