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Chayote 4T, ¡se están peleando!

Por María Beasain // IAQuemada

El paraíso de la congruencia revolucionaria se ha transformado en un muladar de clics, celos y facturas con IVA. Lo que en su génesis se vendió como la gran cruzada del “periodismo libre y del pueblo” frente a los monopolios mediáticos tradicionales, hoy degeneró en una vulgar trifulca de barrio digital. Los paladines de la austeridad republicana se quitan las máscaras —y de paso se tiran los trastos a la cabeza— cuando de repartirse el botín, los reflectores y los contratos del erario se trata. La 4T ya no combate al viejo régimen; lo clonó, lo abarató y lo metió a X y TikTok.

Para entender por qué se desgarran las vestiduras, hay que seguir la ruta del titiritero. Jesús Ramírez Cuevas no solo abrió las puertas del Salón Tesorería a una fauna variopinta de creadores de contenido bajo el cínico membrete de “periodistas independientes·, sino que diseñó la coreografía perfecta: preguntas a la medida, aplausos garantizados y, sobre todo, una jugosa llave de acceso a la pauta oficial y a la hegemonía digital.

Al centralizar el favor presidencial, Ramírez Cuevas se convirtió en el gran réferi de un circo donde los egos y la codicia pronto superaron el fervor doctrinal. Si estás en la primera fila, cobras; si te atreves a cuestionar la línea oficial, te mandan al exilio informativo.

El choque estético y ético más brutal ocurrió cuando la realidad se impuso al dogma. La borrachera de poder y dinero dio paso a imágenes innegables: Vicente Serrano y Ignacio Rodríguez El Chapucero capturados in fraganti en un exclusivo antro VIP, entre luces estridentes, botellas de alta gama y cuentas de infarto. ¡El chayote 4T es un festín! ¡Qué siga la fiesta, carajo!

Wey, ¿dónde quedó la pobreza franciscana? La base dura del movimiento —esa que dona sus meager ahorros mediante superchats creyendo que financia a un mártir de la información— estalló en cólera. La respuesta de los ayatolas del régimen digital no tardó en llegar: soberbia pura, gritos de “¡que siga la fiesta!” y el clásico berrinche de culpar a la “derecha” de un video que simplemente expuso lo que era un secreto a voces: el chayote digital deja, y deja muy bien.

Lejos de la narrativa unificada, el ecosistema pro-4T es hoy una jaula de grillos donde todos se acusan de vendidos:

El Frente Judicial: Pleitos de alcantarilla como el enfrentamiento entre Dnielle Cabrera y Manuel Pedrero, desatado tras la difusión de testimonios anónimos que apuntaban a contratos millonarios mensuales operados desde Morena. La respuesta inmediata: amenazas de demandas por daño moral, persecución judicial y el miedo latente a que se caiga el teatrito. Y entrando al drama judicial, Máximo Allende, el mismo que acorrala a pesos pesados del clickbait como El Chapucero hasta obligarlo a admitir lo obvio: no informan, opinan. Construyen verdades a medias y puras conjeturas para alimentar el algoritmo del escándalo.

La fábrica de negocios: La Mañanera dejó de ser un ejercicio republicano para convertirse en una agencia de cabildeo. Investigaciones y filtraciones han demostrado cómo se opera la gestoría privada: cobrar hasta 174 mil pesos con factura en mano para colar preguntas a modo de sindicatos o empresarios desesperados.

Pretender que este emporio de aplaudidores se sostiene puramente de la buena voluntad del pueblo es de una ingenuidad pasmosa. El financiamiento tiene padrón y ventanilla:

La vía familiar… el caso de El Chapucero, cuya madre —Ana Lila Ceballos Trujeque— acumuló contratos de publicidad institucional por cerca de 862 mil pesos a través de la Lotería Nacional.

El colmo del cinismo internacional se vio con la llegada de Pablo Iglesias y su empresa Agitprop Iglesias Armendáriz, la cual recibió jugosos contratos por más de 1.7 millones de pesos provenientes… ¡de la Secretaría de Salud federal!, desviando recursos que debían destinarse a hospitales para financiar la redacción latinoamericana de su canal de propaganda.

Wey, los voceros digitales de la 4T querían sepultar el periodismo tradicional, pero terminaron perfeccionando sus peores vicios con esteroides algorítmicos. Hoy, su credibilidad se desvanece entre copas de champaña en Polanco, facturas infladas y pleitos de vecindad por un like. Se autonombraron la voz del pueblo, pero terminaron convertidos en los mercaderes más caros del régimen. Y lo mejor de todo: apenas se están empezando a pelear. Mientras tanto en Ciudad Gótica, el periódico El Heraldo se convierte en el medio oficial de Claudia Sheinbaum y recibe un trato multimillonario; Contralínea y Nancy Flores, cobran muy bien su servilismo; las migajas las recogen otros, como César Huerta y Polemón.

Las hienas nunca llenan. Literal.

@espejonegromx Chayote 4T, ¡se están peleando! Por María Beasain // IAQuemada ¡La transformación será monetizada o no será! Prometieron acabar con el chayote, lo digitalizaron, le pusieron Superchat y descubrieron que la indignación también se factura. Ahora se pelean por la caja registradora. ¡Viva la transformación del negocio! Se dicen independientes, pero se vigilan las facturas. Se llaman compañeros, pero se amenazan con abogados. Se proclaman periodistas del pueblo, pero disputan la cercanía con el poder. ¡Qué hermosa fraternidad presupuestaria! #México #4T#LaMañanera ♬ sonido original – espejonegromx

Foto portada: Inteligencia artificial (IA)

Fuente:

// Medios // IAQuemada / HeyGen

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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