La Carpeta:
1 de 10
 
Karl Marx fue un estudioso de la economía como Federico Engels lo era de la conducta social. Nunca tuvieron ni influencia directa en los gobernantes ni poder por sí mismos.
FELIX CORTES CAMARILLO
mayo 3, 2018, 6:04 am

Cuando hace unos veinte meses, en una conversación casual con Jesús Zambrano, se me salió decir que siempre he sido y soy de izquierda, ante su asombro tuve que explicarle que en mi columna vertebral ideológica ser de izquierda quiere decir estar en contra de la explotación, a favor de la justicia social y en pro de la democracia. Sigo siendo de izquierda. Soy un orgulloso egresado de una universidad de un país socialista y muchos de mis maestros fueron marxistas y los recuerdo con amoroso respeto.

Sé de lo que estoy hablando.

Desde hace mucho tiempo y con razón se ha dicho que si tienes menos de veinte años y no eres comunista no tienes corazón; si pasas de los treinta y sigues siendo comunista no tienes cerebro.

Todo esto vino a mi mente el miércoles pasado, porque una docena de personas interrumpió el tráfico en Paseo de la Reforma a las puertas del Auditorio Nacional, con el pretexto de celebrar el segundo centenario del nacimiento de Karl Marx. No es cierto; Karl Heinrich Marx, hijo de Heinrich Levi y de Henrietta Marx, nació el 5 de mayo de 1818 en el poblado de Trier, provincia alemana de Renania-Palatinado. De tal suerte que se adelantaron los celebrantes: los doscientos años se cumplen este sábado, día judío de guardar, por cierto.

Karl Marx, desde el exilio de Londres, junto con Federico Engels, formuló el Manifiesto Comunista y el análisis económico que se llama El Capital. En ambos documentos se aboga por un cambio del sistema de posesión de los medios de producción para que los burgueses dejaran paso al proletariado. Desde luego que no pasó de un ideal y de una simulación que duró varias decenas en la Europa de la posguerra.

Pero ese dato no es importante. Escuché en la radio, en uno de mis programas favoritos, deturpar a Karl Marx como el inspirador de la intolerancia y la barbarie que habrían estado detrás de los actos de Hitler, Stalin o Mao Zedong. Millones de muertos con cualquier pretexto, desde el origen étnico hasta la clase social o la militancia política.

Momento.

Karl Marx fue un estudioso de la economía como Federico Engels lo era de la conducta social. Nunca tuvieron ni influencia directa en los gobernantes ni poder por sí mismos.

El que lleva la teoría de la lucha de clases a posturas beligerantes, que se traducen en la fragmentación de las sociedades en grupos antagónicos, es, en Rusia, Vladimir Ilich Lenin. Stalin, Mao y el mismísimo Castro, basaron sus doctrinas y prácticas brutales de exterminio de antagonistas en el llamado marxismo-leninismo. Stalin metió al vocabulario del mundo la palabra Gulag, islas terrenas de exterminio en la lejana Siberia e inauguró la muerte a larga distancia de los opositores. Leon Trotsky. Mao, además de las ejecuciones de disidentes, reprimió la vida humana en su etapa más importante: la concepción: un hijo por familia y más te vale que sea varón. Fidel Castro y su amigo el Ché nos hicieron saber que había un sitio que se llamaba paredón. Y no hay papel que aguante la lista. Para acabar con Pôl Pot en Camboya.

El barbado alemán de Londres nada tuvo que ver con eso. Es muy fácil colgarle medallas ideológicas a prácticas inhumanas. Hitler era un cabrón simplemente, no un nacional-socialista.

Digo.

PILÓN.- ¿De verdad piensan los priistas que cambiar al dirigente nacional de su partido modificará en algo el resultado de las elecciones del 1ºde julio? Se necesita ser muy ingenuo.