La Carpeta:
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¿A quién representa el Bronco? Ni en su casilla ni en su municipio ni en el estado lo tragan. Jaime tiene que dar un golpe de timón o naufragar. Pleno de impostura, Rodríguez Calderón mutiló su investidura.
Jose Jaime Ruiz
julio 5, 2018, 8:02 am

La pintoresca campaña de Jaime Rodríguez Calderón a la Presidencia de la República se convirtió en un drama con tintes catastróficos, al menos en Nuevo León. Aquí ganó Andrés Manuel López Obrador y el PAN se recuperó levemente, aunque Morena impuso posiciones en el Congreso local. Existen dos grandes perdedores, el PRI y el Bronco.

Rodríguez Calderón prometió una consulta popular, un plebiscito o un referéndum a los tres años para saber si los nuevoleoneses deseaban que siguiera de gobernador. La ambición lo desbordó, las carretadas de dinero “oficial” o debajo de la mesa lo enceguecieron. Memo Rentería, su publicista de cabecera, resultó un fiasco. Comediante de tiempo completo, los empresarios, la clase política y los mexicanos se rieron de sus ocurrencias, pero lo despreciaron.

Las elecciones del domingo fueron un referéndum en Nuevo León y el resultado está a la vista. En 2015 el Bronco ganó la gubernatura con 1 millón 20 mil votos, esta vez obtuvo sólo 261 mil 263 sufragios. Del universo de votantes que lo llevó al gobierno del estado, el 74 por ciento le ha dado la espalda. Jaime es un gobernador deslegitimado y, quién sabe, des/legalizado si se le fincan responsabilidades no sólo administrativas sino también penales por sus posibles delitos electorales.

La revista Proceso fue exacta: “El Bronco pierde en su estado, su municipio y hasta en su casilla.

“Cuando se lanzó a la campaña presidencial, Jaime Rodríguez dijo que buscaba generar una despertar de conciencias en todo el país, pero no pudo conseguirlo ni en Nuevo León, su estado de origen, ni en la casilla donde votó en las elecciones federales ayer 1 de julio.

“Incluso, en las presidenciales también fue derrotado en García, municipio conurbado en el que alguna vez fue alcalde, donde tiene su residencia y al que ha convertido en centro de operaciones”.

Los nuevoleoneses han votado en contra de la gestión del Bronco. El Bronco llega deslegitimado a Nuevo León y las tiene todas en contra: ciudadanos, empresarios, ong’s, medios de comunicación, organismos intermedios, una nueva oposición panista y morenista en el Congreso local. El problema para Jaime Rodríguez Calderón es grave porque no sólo carece de credibilidad, perdió –ahí están los datos duros– representatividad.

¿A quién representa el Bronco? Ni en su casilla ni en su municipio ni en el estado lo tragan. Jaime tiene que dar un golpe de timón o naufragar. Pleno de impostura, Rodríguez Calderón mutiló su investidura.