La Carpeta:
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A la fina mojigatería de Domínguez Michael le enfadan las leperadas de Taibo II, pero, pulcro y exquisito como es, él también lo insulta y lo descalifica por ser “comisario”, un niño “viejo y atrofiado”, “energúmeno, rebosante en testosterona” que no vacilará en hacer “del catálogo del FCE, su alma, un aparato de agitación y propaganda”.
Jose Jaime Ruiz
diciembre 7, 2018, 10:51 am

Un fantasma recorre la mente –y los comentarios– de Christopher Domínguez Michael, el fantasma de Paco Ignacio Taibo II. Para Christopher, como en el anterior sexenio, el Fondo de Cultura Económica es un rehén de la transición presidencial. Hace seis años como “caja de resonancia periodística para el nuevo presidente”, ¿lo logró con José Ramón Carreño Carlón? Por los resultados, no.

Domínguez Michael asegura que es una paradoja del Orden Nuevo borrar cuanto sea “moderno para devolvernos a lo antiguo”. ¿A qué antigüedad se refiere Christopher? ¿A la antigüedad de su fundador Daniel Cosío Villegas? ¿A los grandes momentos, ya antiguos, de Arnaldo Orfila o de José Luis Martínez o de Jaime García Terrés?

¿Por qué Domínguez Michael asegura que Paco Ignacio, ese militante, es ajeno al espíritu del FCE? A ver, Christopher, defínenos el “espíritu” del Fondo? Ya sabemos que para ti PITII es la persona “menos adecuada, por su intemperancia y fanatismo”, para dirigir el FCE. No sé qué tenga que ver la moderación personal con la función de dirigir al Fondo. Tampoco sé a lo que se refiera el colaborador de Letras Libres sobre el fanatismo del próximo director de nuestra casa editorial. Un fanático difícilmente trabaja con otros diferentes en su manera de ver el mundo. Paco Ignacio y José Emilio Pacheco (a quien Domínguez Michael nunca calificó, aunque no estoy seguro, de padecer o disfrutar la intemperancia y el fanatismo) publicaron hace 25 años México, historia de un pueblo. Cuadernos mexicanos. ¿Dónde el fanatismo?

¿Qué el Fondo dejará de ser ecuménico por la llegada de Paco Ignacio? ¡Por favor! ¿PITII debe de estar en la escuela de formación política de sus camaradas y sólo dedicarse a eso? Christopher y sus fobias. Un crítico literario no hace a un buen crítico social y político. Por cierto, ¿cuál es la “tradición humanista” que aborrece Taibo II?

Clasista, Christopher Domínguez Michael se ufana de que , justo o injusto, “el mío es quizá el único ensayo profesional que se haya escrito sobre él en México…”. No, pues sí: Yo, el Supremo Christopher. Por cierto, PITII es “una de las personas peor educadas de México –en todos los sentidos de la palabra educación– y su mirada es sólo la del ojo clínico que escudriña al ‘enemigo de clase”’. ¿Habla Christopher de Taibo II o de sí mismo? Por lo de la mirada, porque sabemos que Christopher Domínguez Michael es una de las personas mejor educadas del país. Ahora sí que el crítico se voló la barda y su ojo clínico ni siquiera se volvió cínico. Resulta que decenas de millones de mexicanos tienen, en todos los sentidos, mejor educación que Paco Ignacio.

A la fina mojigatería de Domínguez Michael le enfadan las leperadas de Taibo II, pero, pulcro y exquisito como es, él también lo insulta y lo descalifica por ser “comisario”, un niño “viejo y atrofiado”, “energúmeno, rebosante en testosterona” que no vacilará en hacer “del catálogo del FCE, su alma, un aparato de agitación y propaganda”.

O sea que Christopher ya sugiere que habrá una profunda purga en el catálogo del Fondo, en el extenso, hermoso, ecuménico y humanista catálogo del Fondo, para que queden en él –pasado y futuro– sólo libros provocativos de agitación y de propaganda. Elitista, el colaborador de El Universal enseña el cobre: las campañas de la lectura son el único “galardón” como editor de Paco Ignacio.

Sí, esas campañas como en Iztapalapa (¿conoce el lugar Christopher?) donde acudieron más de 15 mil personas. Esos tianguis y mercados de libros donde se han regalado más de medio millón de ejemplares, esas campañas donde se han publicado más de 147 títulos, según consignó hace dos años el periódico El País.

Entrado en celos, Domínguez Michael le pega a ser psiquiatra o psicólogo y cree que esas campañas “por la promoción de la lectura… se deben, me temo, a la culpa que sufre por ser el más exitoso, en el extranjero, de los novelistas mexicanos. Vive, meritoriamente, de la mano libre del mercado y es fama que sus regalías le permiten pedir sólo un dólar por adelanto”.

Más pobreza en los argumentos de quien se jacta de ser un profesional de la crítica no podría haber. Ni modo, Christopher, todos sabemos que denostar no es criticar. Pronto tendrás una segunda oportunidad, espero lo hagas con un mejor talante, sin caer en la intemperancia y en el fanatismo.