La Carpeta:
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Ya tiene Andrés Manuel no solo material para su conferencia de prensa de este viernes, sino también una primera salida a la crisis que no se resolverá plenamente solo con mejor distribución de gasolina, sino también —y sobre todo— con castigo a los meros capos de la mafia.
Federico Arreola
enero 11, 2019, 5:53 am

"El que nada debe, nada teme"... Esta no es otra volada de la prensa fifí...

¡A por él!, dirían en España. En México simplemente decimos, para ahorrar letras, ¡por él!

Lo que sea, antes de que ejecute la graciosa huida, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe ir por Carlos Romero Deschamps, dirigente del sindicato petrolero.

El tipo está confeso. Si no fuera culpable, no habría buscado un amparo.

Hoy Reforma, el gran diario de la prensa fifí de México —que cuando se pone serio es el diario que mejor periodismo realiza—, exhibe a Romero Deschamps:

* “El ex senador del PRI presentó una demanda de amparo para pedir que sea suspendida cualquier orden de aprehensión que exista en su contra, ya que asegura que el pasado fin de semana unos supuestos agentes comenzaron a buscarlo”.

* “Según información judicial a la que tuvo acceso Reforma, el amparo 11/2019 lo solicitó el martes pasado contra todos los jueces federales de la Ciudad de México, la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal y su Policía Federal Ministerial, ambas adscritas a la Fiscalía General de la República, antes denominada PGR”.

* Afortunadamente para el estado de derecho, “el juez no le ha concedido la suspensión. Al contrario, le pidió que aclare por qué los presuntos agentes que lo buscaron pertenecerían a alguna corporación federal y no a otras, dado que hizo una descripción genérica de ellos”.

El que nada debe, nada teme. Si Romero Deschamps tiene miedo es por algo. Y, en esta temporada de escándalos huachicoleros, sus temores solo pueden obedecer a que él ha estado metido hasta el mero hondo del robo de combustibles.

Ya tiene Andrés Manuel no solo material para su conferencia de prensa de este viernes, sino también una primera salida a la crisis que no se resolverá plenamente solo con mejor distribución de gasolina, sino también —y sobre todo— con castigo a los meros capos de la mafia.