Por José Alberto Alvarado Pineda
En días pasados, la presidenta de México, anunció la reforma a la Constitución Federal, en dos de sus artículos, concretamente el artículo 19 y el artículo 41, los cuales, hablan sobre los delitos graves y que se unen al catálogo de delitos que están dentro de los supuestos para la procedencia de la prisión preventiva oficiosa.
Estas propuestas de reforma, como es costumbre ya reiterada y predecible de la oposición, ha sido utilizada para realizar manifestaciones y opiniones que sólo descalifican y mienten con el propósito de generar descontento de la población, pero también generar una idea errónea a nivel internacional del Gobierno de México.
Es evidente que la oposición, busca en todo momento, generar la idea de que en México se vive una dictadura, represión y un gobierno que se encuentra en acuerdo con el crimen organizado; incluso pareciera que cuando hablan estos personajes, se refieren a los gobiernos que tuvimos durante los sexenios de Zedillo, Fox y por supuesto Calderón, que se dedicaron a formar los grupos armados, a grupos de la delincuencia organizada, a grupos y carteles en nuestro país.
No podemos olvidar las grandes matanzas que existieron: Acteal, Aguas Blancas, Atenco, y un sin fin de abusos y tragedias auspiciados, o más bien, instruidos por el presidente de la República en turno. Así, cuando hablan estos personajes pretendiendo señalar que todo eso es ahora, les preguntamos ¿y dónde están esas matanzas, abusos, ese crecimiento y aparición de carteles por doquier, las cabezas colgadas y los cuerpos colgados en puentes, como en el sexenio de Calderón? ¿en dónde están las muertes colaterales, en dónde está la represión? si ellos hablan y hablan, opinan y opinan, critican y critican, mienten y mienten, y no tienen ningún acto en su contra como el que existía en aquellos gobiernos.
Así, verdaderamente lo que la reforma constitucional que propone la presidenta de México, va más allá que la simpleza con la que la oposición pretende decir o argumentar es que para proteger a la delincuencia organizada; no, el contexto de todo esto es que Estados Unidos, tiene en sus venas, el imperialismo como parte de su vida cotidiana, y muchos dirán ¿qué es el imperialismo?, el imperialismo es una práctica que no ha desaparecido desde hace más de 2000 años, sin embargo, en aquellos tiempos era la invasión de países y naciones como medio para extender su dominio. Hoy en día es la práctica de un Estado para extender su dominio sobre otros países a través de la fuerza, pero también a través de la economía o la política es decir se pretende imponer su doctrina, poner gobiernos, quitar gobiernos, desestabilizar gobiernos, para tener el control de esos territorios, poniendo a gobiernos o a gobernantes de aquellos territorios que estén supeditados a sus órdenes, hoy la invasión es de esa forma.
Una forma de invadir “legalmente” a un país o territorio, es atacar grupos que se dedican al terrorismo, pues el derecho internacional ha permitido realizar estas prácticas, sin embargo, cabe señalar que se debe de combatir el terrorismo, según el derecho internacional, pero en los territorios propios de cada país, es decir, es el estado que sufre de terrorismo el que deberá combatir esos actos; sin embargo, como hemos dicho, Estados Unidos tiene una visión imperialista, con la excusa de abatir a los grupos terroristas, incursiona en cualquier país, en cualquier territorio para supuestamente abatirlos, sin embargo, el trasfondo es obtener el control de ese país o territorio.
Así, cuando Estados Unidos decreta darle la categoría de terroristas a los carteles mexicanos, pretende invadir el territorio nacional con el pretexto de abatir a los grupos terroristas.
Ante ello, la respuesta inmediata de la presidenta de México, fue señalar que todo aquel que incursione en territorio nacional, sea por tierra, aguas, mares o espacio aéreo, será detenido y puesto en prisión preventiva oficiosa, sin importar quién o quienes sean, y será juzgado como terrorista.
Para que quede más claro, si entras a mi territorio, sin mi permiso, detendré a tus agentes, sea cual sea, y los juzgaré conforme a las leyes como terroristas, y no podrán ser liberados. Es decir, si me invades bajo el pretexto de abatir a terroristas, a quien quiera que agarre con ese propósito, lo detendré, lo pondré en prisión y no podrás hacer nada.
Más claro ni el agua, dice un dicho mexicano. La respuesta de la presidenta fue contundente, fue políticamente contundente, fue jurídicamente excepcional, pues con ello pone un muro de protección entre Estados Unidos y México, para que ellos no pretendan invadir nuestro territorio nacional. Podemos decir que ella construyó un muro más rápido que 10 presidentes de Estados Unidos.
Sabemos que la oposición desea, vive, sueña, respira con la esperanza de que Estados Unidos nos invada, pero para ello, en primer plano, tenemos hoy sí, desde el 2019 a la fecha, un líder, una lideresa, que pone un alto a esas intenciones de la época de la Barbare.
Con ello, hemos visto, como la presidenta de México ha demostrado no sólo al pueblo de México, ha sido al mundo entero, que con la fuerza de la ley y la razón puede enfrentar a uno de los países más poderosos del mundo, y éste reacciona de forma positiva.
A disfrutar lo votado con la lideresa Claudia Sheinbaum Pardo.