Por Efrén Vázquez Esquivel
El gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda confirmó ayer que ante la falta de aprobación del Paquete Fiscal 2026 por parte del Congreso, recurrió nuevamente a la reconducción presupuestal. Esta figura jurídica establece que si no se aprueba a tiempo un nuevo Presupuesto, el Gobierno sigue operando con el del año anterior –con ajustes mínimos– hasta que el Poder Legislativo apruebe uno nuevo.
En Nuevo León, la reconducción presupuestal pareció utilizarse por primera vez cuando el gobernador ya no contaba con mayoría en el Congreso; con mayoría, esa figura resulta prácticamente innecesaria.
Las razones son claras: cuando el Ejecutivo y la mayoría legislativa pertenecen al mismo partido, el Paquete Fiscal se aprueba sin grandes fricciones, ya sea porque llega consensuado desde antes o porque el bloque gobernante lo respalda en automático.
En cambio, cuando el gobernador no tiene mayoría y la oposición persigue otros intereses, cada punto se discute y, ante el obstruccionismo legislativo, la reconducción aparece como salida transitoria.
El obstruccionismo legislativo –también llamado filibusterismo u obstrucción parlamentaria– ha sido estudiado para reducir la parálisis institucional. Cuando hay una estrategia deliberada contra un gobierno de otro partido se recurre a tácticas dilatorias; cuando implica incumplir un deber legal se habla de omisión legislativa o incluso omisión inconstitucional (si el Congreso estaba obligado a legislar y no lo hace).
Sin pensar en los ciudadanos, estas prácticas suelen desplegar numerosas maniobras: alargar debates innecesariamente, dificultar votaciones, impedir acuerdos o ausentarse para romper el quórum.
Su lógica es ganar tiempo, forzar negociaciones o bloquear al Gobierno o a la mayoría; puede responder a desacuerdos reales sobre política pública o a cálculos estratégicos para desgastar al adversario, o simplemente para obtener una ventaja política.
En México no existen medios legales coercitivos para impedir que los legisladores efectúen todas estas maniobras. Es tiempo de que los legisladores, hombres y mujeres, piensen en los ciudadanos.



