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Por Félix Cortés Camarillo

Que no es sincero. Amor de cabaret, que se paga con dinero.

Si el toluqueño Alberto Videz, autor también entre otros éxitos de la Santanera de Limosnero de Amor, hubiera escrito ayer Amor de Cabaret, tendría la alternativa de comprar amor con posiciones políticas, subsidios y componendas para no soltar el hueso.

Las rémoras del cuatrote, los llamados partidos políticos del Trabajo y Verde Ecologista, firmaron solemnemente (en la foto me recordaron a Trump mostrando la cartulina con las firmas) una alianza electoral de cara a los comicios intermedios del año que viene, con quien se dice presidente de Morena, Luisa María Alcalde.

Esta joven politica fue muy clara sobre el motivo del aquellarre: “La oposición, que no tiene proyecto ni agenda, se frota las manos de vernos divididos, pero desde aquí les decimos fuerte y claro que la alianza Morena-PT-Verde está más fuerte que nunca rumbo a 2027”.

Debe ser motivo de júbilo para el papá de Andy y padrino de la señora presidente con A de patria.

De no darse esta negociación, la joya de la corona del segundo piso del cuatrote estaba en peligro. La reforma electoral, planteada por Claudia Sheinbaum y redactada por el comisario bolchevique -bolchevique viene del ruso de 1917 y quiere decir mayoritario- depende de los votos de los partidos rémoras, los que han firmado el conciliábulo. Irónicamente, sin los votos de estos mencheviques, Morena no obtiene la mayoría necesaria para un reforma constitucional como lo será la nueva ley electoral.

Ahora, el asunto es más complejo que la transa tradicional del: “¿me das tu hora?; sí, pero tú me das mañana”. La intención inicial de la señora Sheinbaum, por sugerencia de ya sabemos quién, era fundamentalmente reducir el número de los legisladores, asunto muy del agrado del populacho, principalmente por el camino de aniquilar las representaciones plurinominales y de representación proporcional, y de manera especial reducir el estipendio que el gobierno, en nombre y coste nuestros, entrega a los partidos para su supervivencia. 

Y para el enriquecimiento de sus líderes, como Alberto Anaya y su señora esposa, del Partido del Trabajo.

Si el proyecto de reforma siguiera como estaba diseñado desde el inicio, el PT y el Verde se iban a su casa, que no debe ser modesta. Si hay un pacto, es que la chiquillada política tiene el kindergarten de la política mexicana para seguir con sus travesuras. Que tampoco son muchas; sólo mamar la ubre.

Nada es gratis en este mundo. ¿A cambio de qué los zángnos consiguen sobrevivir? Sólo el señor de Macuspana lo sabe.

Cierra magistralmente Alberto Videz: “amor de cabaret, que poco a poco me mata. Y sin embargo quiero, amor de cabaret”

PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Va en camino, o tal vez ya llegó a mi sufrida Sinaloa otros centenares de “efectivos” (así les dicen) para contener la violencia en ese estado.

Mineros secuestrados, políticos balaceados a menos de un kilómetro del palacio de gobierno, balacearas a las nueve de la noche por doquier. 

Incertidumbre que guarda a las familias en su casa, si no es indispensable salir.

La señora presidente con A de patria anunció que va a Sinaloa a pesidir la reunión del gabinete de serguridad nacional. No sabe si la próxima semana o la que sigue. Cosas de agenda.

El problema es que en Sinaloa no es cuestión de cantidad: no se trata de centenares de tropa. Se trata de calidad: un capitán de siete suelas que está vinculado al narco. Y que en Estados Unidos le tienen un lugar reservado. 

felixcortescama@gmail.com

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Vía / Autor:

// Félix Cortés Camarillo

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Autor: lostubos
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