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Luis Flores revive el gol que marcó su consolidación con el Tri en 1986

Luis Flores todavía recuerda aquel 7 de junio de 1986 con la claridad y la intensidad de quien vivió un momento irrepetible. Era Octavos de Final del Mundial de México y el Estadio Azteca (hoy Estadio Banorte) vibraba como un corazón gigante latiendo al ritmo de 120 mil voces. México se enfrentaba a Paraguay y en un instante que pareció detenido en el tiempo, el balón cruzó la portería. Con ese gol, Flores no solo marcó el marcador, sino que inscribió su nombre para siempre en la historia del Tri; publica MILENIO.

Aquella tarde quedó grabada en su memoria no sólo por el gol, sino por la magnitud de representar al país en casa, en un escenario en el que cada silbido, cada grito y cada aplauso se sentía como un aliento colectivo.

Flores recuerda en entrevista para MILENIO-La Afición la sensación de salir por la rampa detrás de la portería, ver la marea humana que llenaba cada rincón del estadio y escuchar el rugido ensordecedor de la afición. Era un instante en el que la adrenalina y la emoción se mezclaban, en el que cada latido parecía decirle que aquel momento era más grande que cualquier campeonato o logro individual. «Es algo que te llevas a la tumba», diría años después, al recordar la explosión de alegría y el abrazo con sus compañeros.

Su carrera, marcada por talento, disciplina y una pasión inquebrantable, lo llevó desde los estadios nacionales hasta Europa, enfrentando desafíos y oportunidades que definieron su camino como jugador.

Luis Flores considera que existe mucho conformismo en el Tri (Mexsport)

Hoy, más de 35 años después, su mirada combina la nostalgia de aquel gol histórico con un análisis profundo del presente de la Selección Mexicana, consciente de que otra generación pronto tendrá la oportunidad de sentir la misma intensidad, de vivir la misma emoción y de escribir su propia historia en el mismo escenario en el que él lo hizo.

La ansiedad de los días previos

Los meses previos a un Mundial son un torbellino para cualquier jugador. La preparación física, los entrenamientos intensos y los partidos de prueba son apenas una parte de la preparación; la presión psicológica, especialmente cuando se juega en casa, es igual de intensa. Luis Flores recuerda que, incluso para un jugador experimentado, la espera se siente interminable.

«(Se vive) con mucha ansiedad porque ya quieres que empiece el Mundial y que empiece a rodar la pelota. Lo que quiere el jugador, te lo puedo decir por experiencia, es que ya empiece a rodar la pelota y a jugar, para lo que te preparaste», recuerda el ex futbolista.

Esa ansiedad, dice Flores, se mezcla con un fuerte sentido de responsabilidad: no es sólo competir por un resultado, sino representar a todo un país que lo observa y lo exige. Cada jugada, cada pase, cada gol es interpretado por millones como un reflejo de la nación.

«Yo creo que el jugador entre más se va acercando el primer partido va teniendo más ansiedad de arrancar y sobre todo de representar a tu país en tu casa, que es una doble responsabilidad porque tienes que contagiar a tu gente, entusiasmarla para que festeje».

La Selección Mexicana previo a su participación en el Mundial de 1986 (Fototeca Milenio)

Para un jugador mexicano, esta presión tiene un matiz adicional: jugar en el Coloso de Santa Úrsula, ante 120 mil personas, convierte cada partido en un momento que se graba en la memoria.

«Todo lo que hagas o dejes de hacer en el Mundial va a ser marcado para toda tu vida, para bien o para mal. Eso es lo que sucede en los Mundiales. Ojalá Dios quiera que tengan buenos números y buenas actuaciones y nos acordemos dentro de 20, 30, 40 años de una gran participación».

La pasión del estadio

El primer partido del Mundial 1986 para México fue contra Bélgica, un encuentro que Luis Flores nunca olvidará. Más allá del resultado, lo que marcó la diferencia fue la energía del estadio y la reacción de la afición. Aquella tarde, un imprevisto técnico convirtió el himno nacional en un acto inolvidable.

«Son momentos que te vas a llevar a la tumba. No se me olvida haber salido detrás de la portería en la rampa que da hacia el tiro de esquina. Subes por la rampa y ves toda la tribuna del estadio Azteca festejando. Es algo impresionante que no lo ves normalmente, ves cuando juegas un América contra Cruz Azul, un Pumas contra América, pero acá es el país o todos los países. Es una película muy bonita», recuerda.

Cuando el sonido del Himno Nacional falló, toda la tribuna tomó el protagonismo, cantando a capella junto con los jugadores. Flores recuerda que aquel instante dejó claro que el Azteca se convierte en un organismo vivo durante un Mundial.

«Llegamos ahí a mitad de cancha y estamos los dos equipos, México y Bélgica, primer partido y resulta que falló el sonido local y empieza la tribuna, toda la tribuna a capella junto con nosotros, a cantar el himno nacional», dice con una leve sonrisa.

«Imagínate, 120 mil gentes y nosotros cantando el himno a capella porque falló el sonido. Es ahí donde te das cuenta que la gente está súper metida, está involucrada y ojalá tenga la bendición de contagiar a la gente y que tenga la felicidad de hacerla gozar de un triunfo o de varios triunfos, varios goles y les deseo de todo corazón que les vaya bien».

El gol de la historia

El gol frente a Paraguay, que abrió el marcador y consolidó su participación en el Mundial, es para Flores uno de los recuerdos más intensos de su carrera. Describe la mezcla de instinto y emoción que experimenta todo delantero.

«El gol del Mundial es un momento que es la culminación a un sueño, tú como delantero tienes una obligación, que es meter goles, así como los defensas, evitar goles», revela.

El instante del gol se vive sin pensar, con la adrenalina guiando cada movimiento. El festejo, según explica Flores, fue natural y sin pensarlo.

«Los delanteros tenemos esa bendición de poder festejar, a diferencia de los defensas que salvan un gol, no pueden festejar, ¿me entiendes? Y acá como delantero tienes esa obligación y bueno, te olvidas de festejar porque un gol así, de esa magnitud y de ese escenario, pues pierdes el conocimiento de hacer las cosas con conciencia», cuenta.

La Selección Mexicana de 1986 en el aeropuerto (Fototeca Milenio)

«Lo que haces es lo que te sale en ese momento, te puedes quitar la playera, te puedes subir a la barandilla, puedes festejar con la gente. Yo agarré, salté los anuncios y me fui corriendo hasta el tiro de esquina, hasta la media cancha y veo al Vasco Aguirre, ahí me abracé con ellos, pero nunca me di cuenta que todos los jugadores estaban detrás de mí, hasta que ya medio te acomodas y ya festejas un poco con ellos, pero te pierdes».

El escenario fue un complemento: «Fue un momento muy emotivo y que afortunadamente me tocó vivirlo con mi gente y con México».

Javier Aguirre y la Selección actual

Hoy, Flores sigue de cerca la preparación del Tri para el Mundial 2026. Conoce la exigencia de un torneo en casa y reconoce que el técnico nacional ya tiene definido a los jugadores que debutarán el próximo 11 de junio.

«Yo creo que ya tiene su 11 inicial, yo creo que ahorita está buscando en estos últimos partidos los posibles suplentes que pudieran, en dado momento, por alguna lesión o alguna baja de juego, no llegar bien al primer partido, pero si en este momento empezara el Mundial, ya el Vasco tiene su once inicial», asegura.

La experiencia le permite a Flores comprender la importancia de los suplentes, pues cualquier imprevisto puede cambiar la estrategia.

«Ahorita está viendo los otros suplentes, quiénes pudieran ser. No se nos olvide que es un futbol donde hay muchas sorpresas, lesiones, bajas de juego… se te puede enfermar un jugador un día antes y no puede jugar, hay muchas circunstancias que hacen al técnico protegerse con los suplentes, entonces es una situación donde yo creo que el Vasco ya tiene su 11 inicial».

Sobre los naturalizados y la integración de jugadores extranjeros, Flores contextualiza que esto ya no es exclusivo de México.

«Hay oportunidad para todos, no se nos olvide que es un futbol mundial, esto que sucede en México, de tanto extranjero, no es exclusivo de México, lo ves en España, lo ves en Francia, en todo el mundo, mismo Brasil ya tiene una liga parecida a la nuestra, ¿por qué? porque el mercado internacional te lo marca así, entonces es aprovechar las oportunidades para definitivamente armar buenos equipos y buenas elecciones», segura.

Europa y la lección que le dejó

Tras el Mundial de México 86, Flores emigró a Europa. Allí enfrentó un sistema diferente, negociaciones complejas y la falta de información que hoy parece básica.

«Terminando el Mundial, recibí una llamada del señor Arnoldo Levinson, el presidente de Pumas, de que había un interés de Europa, que si me interesaba ir, ‘claro que quiero ir’, entonces empezaron las negociaciones entre ellos primero, de club a club», recuerda. «En ese entonces yo no tenía representante, prácticamente me dieron lo que quisieron y pagué un derecho de piso por no asesorarme bien, no se nos olvide que en esa época no había mucha información, no había internet, me acuerdo perfectamente, había muy pocos representantes de jugadores, poco o ninguno», afirma.

La situación no fue como lo es hoy en día y poco después volvió a México.

«Los que fuimos para allá fuimos porque el club se ocupó de darle seguimiento a una propuesta que hubo, y así fue, entonces prácticamente me dieron lo que quisieron, yo fui por 50 mil dólares a préstamo con opción a compra, la opción de compra era 500 mil dólares, entonces cuando había la oportunidad de hacer dinero y de que el club me regresara el 30 por ciento, porque en esa época los jugadores pertenecían al club, tuvieras contrato o no tuvieras contrato, es ahí donde me llevo la sorpresa de que no, ‘que te lo pague el otro club, si no te lo pagas te regresas’, y fue lo que hice, me regresé», revela.

Luis Flores, ex jugador del Tri (Mexsport)

La esperanza para el Tri

Aun con la nostalgia por su carrera y los recuerdos imborrables del Azteca, Flores mira al futuro con esperanza para la nueva generación.

«Ojalá Dios quiera que tengan buenos números y buenas actuaciones y nos acordemos dentro de 20, 30, 40 años de una gran participación», analiza.

Entre el recuerdo de aquel gol y la expectativa de un Tri en casa, Luis Flores sigue siendo un puente entre la historia y el presente del futbol mexicano, recordando que cada partido es una oportunidad de dejar huella.

Imagen portada: Mexport

https://www.milenio.com/futbol-internacional/mundial/luis-flores-recuerda-como-se-consolido-con-el-tri-en-el-mundial-1986

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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