Por Félix Cortés Camarillo
Ya que andamos en eso, y con la insistencia presidencial en el asunto, a mí me daría mucho gusto tener pruebas de que el senador Inzunza está en territorio nacional, gozando de cabal salud.
Con todo respeto para el licenciado Omar García Harfuch, si el afirmó contundente que el Estado mexicano le está dando protección a la integridad física del senador sinaloense, no puede a los cinco minutos decir que ignora su paradero preciso: no creo que la vida de don Enrique Inzunza Cáceres, en territorio nacional, esté a cargo del FBI, o del brazo de operaciones en el extranjero del gobierno de Estados Unidos, la CIA. Aunque, a estas alturas del partido -para estar en el tono futbolero que nos quieren imponer- hay muchas personas y entes muy interesados en que el señor senador siga cn vida.
O no.
Porque resulta muy interesante seguir la pista de don Enrique: el primer rastro fue una grabación en video con él de pie frente a las cámaras. Dice que es inocente, que está bien y que no se va a pelar, y que acudirá a la apertura de la Comisión Permanente, el miércoles, pero añade un dato que era prescindible, pero que adquirió peso simbólico en su boca. Dijo estar en su tierra, Badiraguato, lo cual es comprobable. Pero es la tierra del Chapo Guzmán y por años ha sido terra ignota para las autoridades mexicanas, territorio del narco. El ulterior video que nos hizo conocer el senador volvió a decir, sin nombrarla, que estaba en su tierra, a ras del piso, siendo Badiraguato descrito como un pueblo serrano.
¿Qué mensaje está enviando, y a quién?
Evidentemente, que está en sus dominios y a los cuales se le vincula. Particularmente por los que quieren tenerlo bajo su férula, porque el senador aparentemente tiene un caudal bien nutrido de una divisa que en los tiempos corrientes ha subido en la bolsa de valores: la información.
Yo me opongo radicalmente al recurso de la justicia norteamericana, que la de México ha copiado a calca, que da validez en los procesos jurídicos a las afirmaciones que en contra de sus cómplices y jefes suelten los pillos. Pero la ley, aunque dura, es la ley, y así es.
El gobierno norteamericano quiere llevarse a este apetitoso gorrión para escuchar su canto. La solicitud de detención precautoria girada al gobierno mexicano se originó en los datos proporcionados por los narcotraficantes que ya están del otro lado y que han hablado a condición de reducir su condena.
Cosa que hará el licenciado Inzunza, en caso de que sean ciertas las sospechas que un gran jurado evaluó antes de pedirle a los mexicanos apoyo en la detención de diez funcionarios mexicanos, morenos por cierto, que saben muchas cosas de la operación del narco en nuestro país, para que no se juyan y para que además la presidente con A los extradite.
La señora presidente con A de mujer en ningún momento ha dicho que don Enrique y su pandilla sean culpables de lo que se les acusa allende el Bravo. Su único argumento, en defensa de la soberanía nacional, es que no le han dado pruebas, y que en consecuencia, le ha encargado a la fiscal (¿no se dirá fiscala? Ya me corrigieron: sí se dice fiscala) fiscala generala de la República que abra una investigación sobre estas turbias acusaciones. Subrayó en su anuncio la señora Sheinbaum que, en el muy remoto caso de que la independiente institución que procura justicia para nuestra Nación, ratifique las sospechas de los güeros, don Enrique y su pandilla serían juzgados en la soberanía, subrayado, mexicana. Con eso se estarían cumpliendo los tres principios que enarbolan ahora todos los funcionarios de Morena, como estribillo: verdad, justicia y soberanía, en sus discursos de a pollo y de a huevo, y todos sus comunicados.
Podéis ir en paz, la misa ha terminado.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Mi amigo Rafael Cardona me recordó el otro día que la palabra divertir tiene su origen precisamente en cambiar el rumbo de una corriente; de río, arroyo, acequia…o pensamiento.
Doña Claudia, bien instruida por su padrino, sabe hacer muy bien las cosas, ofreciendo conciertos de famosas estrellas en el zócalo, de gorra.
Entendamos bien: que no sueñen los gringos con poner otra vez su bandera en el asta de Palacio Nacional.
Ni que fueran el BTS.
Bangtan Soneyoendan quiere decir “chicos a prueba de balas”.



