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Por Francisco Villarreal

1 Es muy divertido estar un día sí y otro también burlándose de la indigencia ideológica y cultural de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y sus “ayusers” prianistas. Sí, pero ya suena hasta abusivo cebarse en su (de ellos) minusvalía intelectual. Después de todo la magnitud del ridículo de las onerosas y peligrosas vacaciones de la españolita ya migró de tierras americanas para instalarse en los foros políticos y mediáticos del Reino de España… no olvidemos que este es su nombre oficial. Mejor que la señora se coma su torta tranquilamente en casa, en México no es digna ni de adornar el Huei Tzompantli. Me preocupa más el río revuelto donde chacualean los tepocates del PRI y del PAN tratando de imponer la narrativa de su charco fétido como si fuera el hábitat de todos los mexicanos. Me preocupa mucho que los partidos de oposición, obnubilados por un fascismo internacional, frenético pero coordinado, pierdan definitivamente su identidad nacional y su capacidad para reinventarse de acuerdo a la base popular que deberían representar. No oculto mi simpatía por la Cuarta Transformación como movimiento social, pero no me caso con ninguno de los partidos que la impulsan. Puedo evaluar las propuestas de cualquier partido político, siempre que su política esté sustentada por una base ideológica que corresponda y responda a la realidad social ya las aspiraciones de la mayoría de los ciudadanos. Por ahora, sigo con mi ayuno de esperanza de que surja una verdadera oposición que impulse la 4T desde otros puertos, pero hacia el mismo destino. Después de todo, una verdadera oposición, social y políticamente responsable, depura y perfecciona un proyecto, no lo destruye.

2 No sé cuándo y de dónde se me quedó en la memoria una frase boba: “Chinito no quelel”. No sé si fue de un chiste del “Chino” Herrera, o un poema del “Chino” Ruiz, o una película de Fu Manchú. La recordé con la visita del presidente Trump a China, porque parece que el camarada Xi Jinping no quiere ceder en el tema de la chinificación absoluta de Taiwan y de prohibir algunas importaciones desde USA. No sé aún hasta donde importará la visita a largo plazo, porque en la anterior visita de Trump hubo “cordialidad”, pero luego le recetó aranceles exagerados. Esta nueva visita no lució alentadora. Me impresionó un militar chino, apostado en el aeropuerto, que no se movió un milímetro de su posición a pesar de que a unos pocos metros evolucionaba el monstruoso Air Force One, con su monstruosa carga. Trump no fue recibido por Xi en el aeropuerto, su encuentro fue después, supongo que porque estaba ocupadísimo jugando con sus palillos de I Ching. Al secretario del Tesoro, Scott Bessent, le impidieron entrar al Gran Salón del Pueblo hasta que no acreditara debidamente que podía entrar a la “cumbre”. Hubo otros incidentes, donde guardias chinos cerraron el paso a un miembro de la delegación gringa que, ¡como no!, iba empistolado. Supongo que estas cosas divirtieron mucho a los chinos. Lo que no les pareció divertido fue ver que en la comitiva trumpista estaba el impresentable Marco Rubio, a pesar de que por ley está considerado persona “non grata” desde hace más de 15 años. El camarada Xi cedió un poco, porque Marco Rubio sigue vetado, pero por una “inexplicable” confusión cibernética, entró a China no como Marco Rubio sino como Marco Lu. “Chinito no quelel” levantarle el veto pero, le dieron chance como lazarillo chinificado de Trump.

3 Hubo una ceremonia que me pareció interesante. Xi y Trump marchando juntos ante dos contingentes. Uno de ellos me pareció de muy mal gusto. Los mandatarios estuvieron frente a un montón de niños y niñas que los festejaban agitando ramos de flores. No me parece adecuado poner a Trump frente a ese grupo, considerando su amistad con un reconocido pedófilo y sus sospechosas menciones en los todavía retenidos archivos del cártel Trump-Epstein. En la misma ceremonia, Xi y Trump caminaron ante un contingente de militares chinos. Como el del aeropuerto, todos estos permanecieron serios e inmóviles. Sólo hubo un detalle interesante, porque al paso de los mandatarios, cada militar movía imperceptiblemente la cabeza para seguir con la mirada a Xi Jinping. No es un gesto vacío y Trump debió quedar verde de envidia por el control riguroso del presidente chino sobre sus soldados. De autócrata a autócrata, Trump es insignificante frente a Xi Jinping; igualito de insignificante que la presidenta Díaz Ayuso frente a la presidenta Sheinbaum. Si Trump no ha podido doblegar a los iraníes, ¿se atrevería a enfrentarse a un ejército tan disciplinado y atento a su líder? La pregunta es tonta. ¡Claro que se atrevería! Después de todo él no paga sus guerras, las pagan todos los estadounidenses. Y la guerra no se trata de cosechar victorias sino ganancias.

4 La verdad yo no espero mucho del informe que dé Trump ya de regreso a su feudo norteamericano. Invariablemente pregonará victorias aplastantes, como siempre, aunque los hechos lo desmientan constantemente. Creo que sí se lograron algunas cosas respecto al comercio de soja y petróleo gringo hacia China. Si entendí bien, además se suspenderá la venta de armas gringas a Taiwán. Marco Rubio, despojado de su avatar chino como Marco Lu, había asegurado que Estados Unidos mantiene su posición sobre la soberanía de Taiwán, pero no podemos confiar en las declaraciones de ningún miembro del gabinete MAGA, en cualquier momento Trump puede cambiar de opinión y desmentir a sus secretarios de estado e incluso a sí mismo. Lo hace siempre, y lo hizo ya deslindándose de la suerte de Taiwán. Debe ser muy difícil para ese gabinete trabajar en un carrusel histérico que gira sobre un eje que rechina. Tampoco podría confiar en las declaraciones públicas del gobierno chino. Xi Jinping sabe perfectamente que Trump no sólo es un mentiroso compulsivo, también es un traidor sistemático. Cualquier acuerdo que hayan hecho es frágil, esa calma es volátil. Estados Unidos asegura una mínima parte de su comercio con los chinos, pero sigue bloqueándolos en América Latina. Parecería que Trump pretende ser el intermediario obligado en las transacciones comerciales de Latinoamérica y ROBARSE parte de las ganancias, como ya lo hace con el petróleo de Venezuela. México debería prepararse para una negociación difícil respecto al TMEC, Trump no quiere ser socio sino gerente de ese tratado.

5 De plano no creo que la visita de Trump a China haya sido positiva para el mundo. China no renunciará a sus intereses comerciales, y es poco probable que desmantele los escudos legales que blindan su economía interna. Trump no regresa victorioso sino derrotado. Los ciudadanos chinos vieron de cerca no a un mandatario sino a un curioso ejemplar del Barnum Circus. El mundo vio a un autócrata ridículo y en pañales comparado con el chino. Ni siquiera podría Trump replicar el modelo en Estados Unidos, no con su estrategia de clown y su discurso mitomaniaco. Los estadounidenses originales, inmigrantes ingleses y nativos americanos, evolucionaron desde una profunda noción de libertad. Podrán ser manipulados pero nunca renunciarán a ella. Pelearán por esa libertad, así sea la libertad de ser unos cretinos armados y de gatillo fácil. Los chinos, imperiales o populares, tienen siglos de asumir su sociedad desde la vertical, su noción de libertad es intensa pero distinta. El comunismo capitalista chino ha logrado matizar la autocracia proyectando la imagen de una sociedad en ascenso, avanzada y fuerte, muy superior a la del enemigo por excelencia, Estados Unidos, que desde su cúpula sionista cristiana, demócrata y republicana, sigue manteniendo su indiscutible posición como gobierno enemigo de todos, hasta de sus propios ciudadanos. 

José Francisco Villarreal ejerció el periodismo noticioso y cultural desde los años 80. Fue guionista y jefe de información en Televisa Monterrey. Editó publicaciones y dirigió el área de noticias en Núcleo Radio Monterrey. Durante el neolítico cultural de Nuevo León, fue miembro del staff del suplemento cultural “Aquí Vamos”, de periódico “El Porvenir”; además fue becario de la segunda generación del Centro de Escritores de Nuevo León. Ha publicado dos poemarios: “Transgresiones” y “Odres Viejos”. Actualmente en retiro laboral, cuida palomas heridas y perros ancianos mientras reinventa la Casa de los Usher.

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// Francisco Villarreal

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Autor: lostubos
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