Por Efrén Vázquez Esquivel
La liberalización política en México fue un proceso gradual que comenzó con la reforma de 1977, impulsada durante el gobierno de José López Portillo, a quien algunos llamaron “el último presidente imperial”. Sin embargo, casi 50 años después, en Nuevo León la política sigue clausurada.
Por definición, la política implica negociación, construcción de consensos y, sobre todo, conflicto y diálogo. El conflicto existe porque en toda sociedad coexisten intereses, visiones y proyectos distintos –e incluso opuestos– sobre cómo distribuir el poder, los recursos y las decisiones públicas.
Sin conflicto no habría política, sino imposición o una unanimidad artificial. Por eso suele decirse que la democracia no elimina el conflicto: lo civiliza. Y eso es precisamente lo que no ocurre en Nuevo León.
La apertura democrática impulsada en 1977 buscaba ampliar la representación política, incorporar a las oposiciones al sistema institucional y atenuar la lógica autoritaria que predominó durante 70 años.
En Nuevo León, sin embargo, la clase política no ha terminado de asumir esa lógica democrática. Persisten la confrontación permanente, el uso faccioso de las instituciones y la judicialización excesiva de la política, es decir, de las disputas entre Poderes.
La confrontación entre el Ejecutivo estatal y el bloque PRI-PAN ha convertido al estado en un caso atípico en el país, con decenas de controversias constitucionales y litigios ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Más que construir acuerdos, los actores políticos parecen decididos a trasladar cada diferencia al terreno judicial, prolongando una dinámica de antagonismo que obstaculiza la gobernabilidad y debilita la vida institucional de Nuevo León.
¡Cuidado! Los nuevoleoneses han aprendido a castigar a los partidos y a abrir paso a la alternancia. En 1997 el PAN ganó por primera vez; después volvió el PRI, pero tras el sexenio de Rodrigo Medina no sólo perdió la elección: botó al PRI. Hoy, ante la polarización y el desgaste de la clase política local, el próximo voto de castigo podría beneficiar a quien postule Morena.



