La compra de un centro de distribución en Países Bajos por 132 millones de euros refleja cómo el fundador de Zara está transformando los dividendos de Inditex en un creciente imperio inmobiliario ligado al comercio electrónico.
Durante décadas, Amancio Ortega construyó una de las mayores fortunas del planeta vendiendo ropa. Ahora, a sus 90 años, el fundador de Zara apuesta por otro negocio: los centros logísticos.
A mediados de esta semana cerró la compra de un complejo de distribución en Países Bajos por 132 millones de euros, confirmando una estrategia con la que el empresario español busca aprovechar una de las áreas de mayor crecimiento en Europa: la infraestructura que mueve mercancías para el comercio electrónico; publica MILENIO.
La operación fue realizada a través de Pontegadea, su brazo de inversión inmobiliaria, que adquirió un centro logístico de casi 94 mil metros cuadrados ubicado en Sevenum, una zona estratégica para la distribución de mercancías en el continente.
Aunque Ortega es conocido mundialmente por crear Zara y convertir a Inditex en uno de los mayores grupos de moda del mundo, una parte cada vez más importante de su fortuna proviene de inversiones inmobiliarias que generan ingresos constantes mediante rentas de largo plazo.
Sin embargo, la logística no es un terreno ajeno para el empresario. De hecho, la capacidad de mover productos con rapidez fue uno de los pilares que explican el éxito de Zara.

Amancio Ortega Gaona nació el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbás, León, España.
Debido a las dificultades económicas de su familia abandonó los estudios a los 13 años y comenzó a trabajar en el sector textil en La Coruña, donde aprendió sobre confección, distribución y comportamiento del consumidor.
Aquella experiencia terminaría definiendo la estrategia empresarial que lo convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo.
Comercio electrónico, el potencial
La adquisición en Países Bajos no es un hecho aislado. En los últimos años, Pontegadea incrementó sus inversiones en activos logísticos, impulsada por el crecimiento del comercio electrónico y la necesidad de las empresas de contar con centros de almacenamiento y distribución más eficientes.
La apuesta tiene una lógica sencilla: mientras la demanda de compras en línea continúa creciendo, también aumenta la necesidad de almacenes capaces de abastecer rápidamente a consumidores y empresas. Esto ha convertido a los centros logísticos en uno de los segmentos más atractivos del mercado inmobiliario europeo.
Para Ortega, estos activos ofrecen una combinación difícil de igualar: contratos de arrendamiento de largo plazo, ingresos recurrentes y potencial de apreciación en el tiempo.
La estrategia guarda relación con la fórmula que revolucionó la industria de la moda hace más de medio siglo.
En 1963 fundó Confecciones GOA y, doce años después, abrió la primera tienda Zara. Su principal innovación consistió en integrar diseño, producción, distribución y venta bajo una misma estructura, permitiendo que las nuevas tendencias llegaran a las tiendas en cuestión de semanas mientras sus competidores tardaban meses.
Ese modelo dio origen a Inditex, conglomerado que hoy opera marcas como Zara, Massimo Dutti, Bershka, Pull&Bear y Stradivarius.
La transformación de una cartera
Detrás de estas compras está el flujo constante de efectivo que recibe por su participación en Inditex.
Cada año, el empresario recibe miles de millones de euros en dividendos, recursos que Pontegadea reinvierte en oficinas, hoteles, edificios comerciales y, cada vez más, en infraestructura logística.
La estrategia representa una evolución del modelo de negocios que lo convirtió en uno de los empresarios más exitosos del mundo. Si en la moda revolucionó la industria al reducir los tiempos entre diseño, producción y venta, ahora busca beneficiarse de la infraestructura que permite que millones de productos lleguen a los consumidores.
La compra en Países Bajos muestra cómo Ortega está utilizando la riqueza generada por la moda para posicionarse en uno de los negocios más estratégicos de la economía moderna.
A sus 90 años, sigue aplicando la misma lógica que lo llevó a construir Zara: identificar dónde estará el crecimiento antes que los demás.
Si hace cinco décadas apostó por acelerar el camino de la ropa desde las fábricas hasta las tiendas, hoy apuesta por la infraestructura que permite mover millones de productos a través de Europa.
Lejos de las pasarelas, el fundador de Zara busca ahora capitalizar una nueva mina de oro: los centros logísticos que sostienen el auge del comercio electrónico.
Imagen portada: MILENIO
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