Un niño de 11 años cometió un terrible crimen y fue sentenciado a pena de muerte. El día de su ejecución, un sacerdote llega a la penitenciaría de Huntsville, Texas, para intentar impedirlo, lo que lo lleva a enfrentarse con la fiscal responsable del caso en un intenso debate; reporta MILENIO.
La situación que plantea la obra Réquiem será presentada en el Foro Shakespeare, ahora interpretada por Bruno Bichir y Marimar Vega. En entrevista con MILENIO, los actores hablaron de la puesta en escena que habla sobre qué tanto estamos dispuestos a escuchar aquello con lo que no estamos de acuerdo.
Bruno Bichir es el padre Banks, aquel hombre de buena fe que visita a Emma Solís, la abogada y fiscal «de ideales fijos» que lleva tiempo sumergida en el caso y que conectó con su intérprete Marimar Vega a nivel personal, sobre todo por su compromiso con la justicia.
«Yo no decía que quería ser actriz porque pretendía ser rebelde y no hacer lo mismo que mi papá, por eso decía que sería abogada. Pero después pensé que en el país en el que vivo iba a sufrir mucho por mi tema con la justicia: siempre soy la que opina, dice o trata de que las cosas sean justas”, recordó la actriz.
La hija del actor Gonzalo Vega profundizó: «Por eso me gusta lo que dice y cuestiona mi personaje; por más que quiere ganar como abogada, también hace muchas preguntas que realmente le interesan: ¿qué piensa un sacerdote del perdón?, ¿qué pasa si alguien no se arrepiente?, ¿dónde está Dios cuando pasan estas cosas horribles?«, señaló la actriz al momento de asegurar que son cuestionamientos que todos nos hemos hecho en algún momento, «seas religioso o no», afirmó.
Marimar Vega reiteró que Emma busca defender su trabajo y aquello en lo que cree. «Mi responsabilidad es que se les haga justicia a las víctimas. Si la pena máxima es la de muerte, yo voy a abogar por eso. De manera personal, tengo un interés en la justicia, pero es distinto qué es justo para mí o para Bruno. Lo otro es cuando te toca a ti o a un ser querido: ¿piensas lo mismo de la justicia?».
El actor Bruno Bichir compartió que continúa preparando a su personaje, que además de ser católico es estadounidense, un sacerdote distinto a como lo conocemos los mexicanos.
«Trabajos de esta naturaleza incitan a una investigación que va más allá de la puesta en escena. La particularidad es que son personajes nacidos en Estados Unidos, sucede en Texas, pero el debate es contundente y universal», compartió Bruno.
El actor reflexionó sobre cómo enfrentamos el tema de una ejecución: «No he podido responder. Es un mecano (juego de construcción) de muchas piezas, donde todas aportan. Lo más importante son las ideas contenidas y cómo las defienden«, aseguró Bichir.
Aunque no lo parezca, la obra es muy emotiva, por lo que invita al espectador a «ser provocado y perturbado, que llore o se enoje». Mencionó que, como buen texto contemporáneo, «éste está escalofriantemente más vivo que nunca», sobre todo por las posturas «aparentemente opuestas y que tendrán incidencias en la mente del espectador».
Bruno Bichir abundó sobre la importancia de contar la historia en estos momentos: «Todo me parece un milagro. Sí creo que el teatro es un milagro. Todos tenemos una pequeña reflexión en este proceso creativo, me parece fascinante porque creo que el público lo percibe, así como lo que se desata en la controversia de ideas», concluyó.
Preguntas sin respuesta
Reynolds Robledo escribió Réquiem entre 2017 y 2018, partiendo de su incógnita personal sobre la polarización, en un mundo donde constantemente nos obligan a tomar decisiones, posturas y mandos, ya sea en redes sociales o en los distintos entornos en que nos movemos, incluyendo los familiares.
«Tenía muchas ganas de ver una historia que ocurriera en un solo espacio todo el tiempo. Me llegó la imagen de una abogada y un sacerdote, me pregunté en qué situación estarían juntos. Ese ejercicio se convirtió en una idea», relató Reynolds.
La historia no podía ocurrir en México porque en este país no está permitida la pena de muerte como en Estados Unidos, además de que está ubicada en un tiempo futuro distópico indefinido, pero no muy lejano.
«El acusado no tenía que ser común sino algo más complejo, un menor de edad; me cuestioné e investigué cómo funcionan las leyes y juicios en Estados Unidos. Hay menores condenados a cadena perpetua, hay muchos documentales de casos extremos que te hacen preguntarte en qué sociedad estamos», expuso.
Para este nuevo montaje, Reynolds volvió a buscar a Enrique Singer para que dirigiera la puesta en escena por tercera ocasión.
«Es un texto que siempre me ha provocado preguntas e inquietudes sobre nuestra sociedad, que curiosamente han ido cambiando en estos años, desde la primera puesta en escena. Es un privilegio volver a montarla porque nos enfrenta a las mismas preguntas pero con diferentes respuestas”, platicó el director Enrique Singer en entrevista.
Comentó que están explorando nuevos aspectos, sin dejar el referente de lo que ya se ha hecho y la influencia del contexto actual.
«Ha habido experiencias sociales que aparecieron en los años recientes. Cuando la hice por primera vez no estaba Bukele, es muy importante la experiencia del presidente de Salvador porque para él la justicia es un ejemplo para los demás».
Enrique Signer comparó cómo se vive la justicia en México y Estados Unidos; mientras en nuestro país «creemos en la rehabilitación y por eso se llaman centros de reinserción social», en el país del norte «la justicia se aplica como castigo, eso es la pena de muerte; en ese sentido son muy radicales».
Mencionó que «llevar la historia para allá nos permite alejarnos de nuestra realidad y preguntarnos: ‘¿y para nosotros qué es?'».
Réquiem se presentará en el Foro Shakespeare del 17 de julio al 30 de agosto, con funciones de viernes a domingo. Los boletos están disponibles en preventa, con descuento hasta el 16 de julio en taquilla y en la página web: boletos.shakespeareycia.com.
Foto portada: MILENIO



