Por Arnulfo Ruiz
En la edificación del segundo piso de la transformación en México se encuentra un prietito en el arroz: la devolución de la cuenta de cesantía a los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social. Los trabajadores jubilados del seguro social han entablado una lucha intensa en los últimos años para recuperar un ahorro que es de su propiedad, desde el año 2015 cuando fue ejecutada la jurisprudencia 185/2008 que fue emitida por la antigua Corte de justicia en la etapa neoliberal de nuestro país.
Dicha jurisprudencia fue hecha con la intención de servir a las Afores para que siguieran jineteando el ahorro individual de cada trabajador de Instituto Mexicano del Seguro Social. La Corte neoliberal determinó en esa jurisprudencia que el fondo se utilizaría para cubrir el pago de la jubilación de los trabajadores. Sin embargo, no consideró que los trabajadores cuentan con un sistema de seguridad enmarcado en un contrato colectivo de trabajo que les proporciona el derecho de jubilación conforme a su clausulado.
La lucha ha sido intensa, a lo largo y ancho de nuestro país diferentes grupos de jubilados se organizaron realizando tomas del Zócalo de la Ciudad de Mexico, cierre de centros de cultura del Poder judicial en varios estados de la República, la entrega de documentos de nuestra petición al expresidente Andrés Manuel López Obrador y a la actual compañera presidenta Claudia Sheinbaum, para exigir la devolución de nuestros ahorros que tienen nombre y apellidos, llegando en la actualidad hasta la demanda de amparo y revisión de la infame jurisprudencia 185/2008, en este arduo camino de perseguir lo que por justicia nos corresponde, muchos de nuestros compañeros que por su condición de salud desgraciadamente han perdido la vida sin poder disfrutar los frutos de este enorme esfuerzo.
La ruta legal emprendida por el licenciado Antonio Sánchez Pérez y la lucha político-social encabezada por el licenciado Juan Padilla Galván, representantes del movimiento Pie de Lucha es sin duda el camino que nos abrió la puerta a la actual Suprema Corte de Justicia de la Nación, en quienes hemos encontrado respeto y nos han recibido y escuchado. Hoy estamos en la última fase de la revisión de la demanda y, al parecer, en este momento tan definitorio se filtró una posición del compañero Héctor Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia, donde al parecer su ponencia va en el sentido de desechar nuestra demanda de justicia. Si en verdad esto es así, pondría en duda la esencia de los principios de la Cuarta Transformación y generaría, por decirlo suave, el desencanto de más de 100 mil trabajadores jubilados del IMSS.
Nuestros argumentos son más que sustentables. En primer lugar, los trabajadores del Seguro Social contamos con un contrato colectivo de trabajo que define en sus cláusulas y reglamentos el carácter de condición privado entre un ente tripartita y sus agremiados, es decir, nuestra jubilación está debidamente formulada y no se ha modificado para los jubilados de la ley del 73. La finalidad de tener un fondo se estableció, al menos para los trabajadores del seguro social para que, si en algún momento por alguna causa algún trabajador se separara de la institución (IMSS,) tuviera la posibilidad de que en otro trabajo contara con ese fondo de ahorro depositado para seguir cotizando en alguna Afore y fuera utilizado para su jubilación o retiro ya como derechohabiente del Seguro Social y ya no como trabajador del seguro social, obviamente en el marco de la ley.
La Cuarta Transformación, en consecuencia, tiene la obligación de cumplir sus principios de manera cabal. ¿No Mentir? En este caso a los trabajadores no se nos ha aclarado de forma puntual dónde están nuestros ahorros, nos dicen que al parecer los tiene Hacienda, Zoe Robledo dice que el Instituto Mexicano del Seguro Social no los tiene. ¿No robar? si Hacienda los tiene, es un robo descarado. ¿No traicionar? Será que la Cuarta Transformación traiciona a los trabajadores y no les quiere regresar sus ahorros.
Si la determinación de la Suprema Corte de Justicia es darle la espalda con sofismas, deshonestidad intelectual y falta de probidad a los trabajadores, esta Corte se convertirá en una Corte de “izquierda neoliberal”. Y, como se los dijimos de frente, sin justicia no hay paz. Los trabajadores del IMSS seguiremos en la batalla de recuperar nuestros ahorros. Esperamos que cada ministro emita su voto en justicia, todavía tenemos esperanza y creemos en los grandes luchadores que conforman la Suprema Corte.



