Por Félix Cortés Camarillo
Hay un retrasado mental que se llama Pedro Sola, y desde hace muchos años participa en un programa de televisión en México dedicado a los chismes del mundo del espectáculo.
El otro día, me cuentan, se aventó de su ronco pecho un comentario sobre sus gustos y disgustos. De manera particular se expresó en contra de la permisividad para que los perros mascota entren a los supermercados, restaurantes,y otros sitios públicos.De manera especial le molestan sus ladridos y eventual suciedad que pueden generar.
En determinado momento, Sola dijo que le daban ganas de envenenarlos. A los perros.
Ni la producción del programa ni la empresa televisora en que se emite ese programa, se distanciaron de la postura o expresiones del locutor.Televisora y programa forman parte de la “parrilla” de programación que gozan de alguna preferencia del público televidente.
Para no hacernos a la idea de que la estupidez tiene nacionalidad, otro ser humano, en lejano lugar, se puso a la misma altura.
Eduardo Feinman, que conduce “El Noticiero” en el canal A24 de la televisión argentina. Este locutor, a raíz de la Copa Infantino de futbol dijo: “Detesto a los mexicanos. Los detesto con mi alma. Es la envidia que los mexicanos le tienen a los argentinos, no solamente en el fútbol, en todo”.
El canal A24 ocupa en su país el tercer lugar en la audiencia de los canales noticiosos, después de TN y C5N. El tal Feinman, en el mismo programa que conduce, hizo una pública disculpa, alegando que la euforia provocada por la competencia futbolística le había sacado de su natural, y que él personalmente no tiene para los mexicanos nada más que respeto, cariño y admiración.
Bullshit, dirían los gringos.
En este momento debo aclarar que si alguna vez tuve perros en mi casa, fue solamente para tratar de satisfacer los gustos de dos de mis hijos y con esta fallida trampa hacer que procuraran con más frecuencia las visitas al padre divorciado.
Hoy no tenemos perro en casa, ni lo tendremos, porque ni Bertha ni yo tenemos necesidad de muestras de afecto ajenas a las mutuas nuestras.
No obstante, debo advertir que los perros me parecen animales de buena presencia y tolerable conducta. Igual que cualquier otra mascota animal, sean gatos, pericos, zorrillos, canarios, o últimamente, puerquitos. A mí las mascotas ni me enamoran, ni me molestan, no me vienen ni me van y respeto a quienes las tienen.
En Colombia tienen un problemón por la afición a mascotas excéntricas de un narco prominente, Pablo Escobar. Cuando fue el Capo di tutti capi, hace unos 30 años, importó 4 hipopótamos para tenerlos de diversión en uno de sus ranchos.
A Escobar lo mataron en combate y los mamíferos herbívoros y artiodáctilos escaparon, y satisficieron sus apetitos. A consecuencia de ello hoy están dañando la ecología colombiana; se calcula que hay 200 y para 2030 podrían llegar a 500. Pero eso es problema de los colombianos que están entre castrar a los machos, vender los animales a quien los quiera o darle chicharrón a todos.
Vuelvo a la televisión.
Sola y Feinman pertenecen a grupos definidos, además de salir en la tele. Feinman es argentino y Sola, según parece, homosexual abierto.Muy su vida: después de todo, nadie escoge ninguna de las dos condiciones, Chavela Vargas dixit. Pero ese es otro asunto.
La reacción ante las expresiones de estos dos sujetos no podía ser otra que la de ofendida repulsa generalizada. No se necesita tener una mascota o ser mexicano para calificarlos a los dos de soberanos imbéciles.
A mí lo que me preocupa es la violación a las reglas elementales de la lógica: hacer de una premisa singular una conclusión general. Si Sola es idiota y homosexual y si Feinmann es idiota y argentino, y ambos salen en la tele, eso no conduce a que todos los homosexuales y argentinos sean tarados.
Mucho menos todos los que salen en la tele.
Generalmente los juicios absolutos están equivocados. Ni todos los franceses son los mejores amantes, ni todas las escandinavas se acuestan al primer invite, ni todas las venezolanas son copias de Miss Universo, ni todos los mexicanos son muy machos.
Y la homofobia y la xenofobia son dos ramas del árbol que tiene como mascotas a seres como los locutores mencionados.
PILÓN PARA LA MAÑANERA, PORQUE NO DEJAN ENTRAR SIN TAPABOCAS: Esta semana finaliza la gran fiesta de la euforia inducida, la Copa del Mundo. Ya me ocuparé del debe y haber que nos haya dejado.
Por lo pronto, J. Jesús Rangel, en el diario Milenio, consigna que este evento vendió cinco millones de camisetas de la Selección mexicana; la mitad en México y la otra en Estados Unidos Superó a las camisetas de Argentina y Alemania.Son del catálogo de Adidas y por ahí anda todo el cuento del negocio enorme que es la Copa.
En la clasificación general FIFA, México termina en noveno sitio, por encima de Brasil, Portugal, Países Bajos y Alemania.
Visión de los vencidos.



