Por Félix Cortés Camarillo
Un poco tarde se enteró el gobierno mexicano, en este caso la Secretaría de Relaciones Exteriores, de que el servicio norteamericano de control de migración y aduanas,conocido en su casa como ICE y por nuestros paisanos allá como “la migra”, ya lleva en su cuenta 17 mexicanos que han muerto en el proceso de su detención, o ya encarcelados por no poseer documentos que legalicen su presencia en aquel Norte.
Hace un par de días, y a propósito del asesinato por el ICE de Lorenzo Salgado, el 7 de julio en Magnolia Park, un barrio latino de Houston, Texas, doña Claudia tomó en cuenta esa realidad. Lorenzo, de 52 años, era albañil,tenía 30 años de vivir allá y estaba en proceso de regularización migratoria. La señora presidente con A de mujer se enteró de este asunto y puso el grito en el cielo en la mañanera, llamando al Congreso,la Comisión Permanente, los partidos políticos y a la sociedad entera a que respalden la defensa de los paisanos perseguidos y muertos.
En ese sentido resultó más eficiente el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, del cual depende el ICE, quien por su cuenta investigó los procedimientos de su dependencia en algunos de los 187 centros de detención que tiene.La inspección se hizo en algunos centros de los estados de Nueva York, Virginia, Arizona y Luisiana. Hizo 29 recomendaciones para enmendar sus procedimientos habituales, que incluyen maltratos, golpes, gas pimienta, tortura, carencia de servicios médicos y comida en mal estado.
El ICE se comprometió a enmendarse. Sin embargo, en ese proceso interno no se persiguió los asesinatos.
No es obligación de la DHS proteger a los mexicanos. En todo caso, es deber del gobierno del cuatrote, al través de la SRE. Oficinas no faltan. Existe la Dirección de Protección a los Mexicanos en el Extranjero, que dirige Vanessa Calva Ruiz y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, que con dos directoras más encabezaba la maestra Tatiana Clouthier hasta que comenzó a dedicarse a buscar que le regalen la gubernatura de Nuevo León. O de perdis, de Sinaloa. Por el camino de los consulados debieron haber iniciado esta batalla -sin esperanza- antes.
El tema es más serio.
La incompetencia del gobierno de la llamada cuarta transformación no se manifiesta solamente en el abandono en que tiene a los mexicanos en el exterior, a los cuales con mucha frecuencia se menciona en el discurso oficial como héroes de la Patria. No es casualidad: las remesas de los paisanos que envían a sus familias son infusión vital a la economía deficiente del país.
Pero el único campo en el que la administración actual ha sido eficiente, es en el seguir la política de Andrés Manuel López Obrador. Basada estrictamente en la supresión de gastos que impulsen el desarrollo, para desviar los fondos a obras faraónicas, de relumbrón, sigue siendo un barril sin fondo para dispersar los fondos de erario en programas de apoyo social,de asistencia a los más pobres, becas con nombres de añejas glorias desconocidas, que además de agotar las arcas nacionales, aumentan la deuda que todos compartimos. La compra más descarada y cínica de votos y simpatías.
Igualmente escénica es la determinación a pedir justicia por los muertos mexicanos a manos del ICE. El novel secretario de Relaciones Exteriores sabe muy bien, pues vivió en los Estados Unidos, que ante la justicia de ese país ninguna denuncia en contra de sus órganos policíacos tendrá futuro. No importa que el clamor provenga -como seguramente proviene- de toda la sociedad mexicana.
Que también quisiera que atendieran sus carencias de seguridad, salud,educación y buen gobierno.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO PORQUE NO DEJAN ENTRAR SIN TAPABOCAS: A propósito de los desvaríos del presidente Trump en la reciente reunión de la OTAN en Turquía, hay en Europa y en su propio país una preocupación por su estado de salud.
No solamente descontroló a toda España -hoy futbolera jubilosa- por calificarla al comenzar como un país malo, perdido, bueno para nada más que el olvido, para camiar el discurso dos días después por el elogio desmedido.
Confundió el nombre del presidente de Ucrania con el de Vladimir Putin en ás de una ocasión.
Tal vez, se especula, la política de vaivenes de los Estados Unidos tengan su orígen en ello.



