Por Félix Cortés Camarillo
A raíz de mi formación y circunstancia, me resulta muy difícil pensar en números grandes. Los kilotones, megawattios o megatones son tierra ignota para mi peatona capacidad de percepción. Vamos, de la misma manera que me es difícil imaginar un millón de frijoles, concebir una clara imagen de cómo se ven diez millones de pesos, o de dólares, rupias o yuanes, me es imposible. Me remite siempre a iconos de la niñez o adolescencia.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la señora presidente con A de mujer de México, ya andan a la rebatinga de una fortuna estimada, al menos en el papel,en quince mil millones de dólares; en inglés suena mejor, fifteen billions dollars. En eso estimó el sistema juicial norteamerigringo el daño patrimonial que a su sociedad causó la actividad delictiva de Ismael “el Mayo” Zambada durante más de medio siglo de producir y enviar a los Estados Unidos drogas adictivas para su consumo allá, principalmente entre los jóvenes.
Eso dice la sentencia emitida esta semana en Nueva York, debe pagar el achacoso y afamado delincuente luego de que aceptara -no sé si de buena gana- su culpabilidad y su castigo, de pasar todos los días de vida que le quedan,en prisión. La única gracia que pidió, y probablemente se le conceda, es que el lugar o lugares de su última reclusión cuenta con capacidades medicas para atender sus dolencias.
Desde hace muchos años padece diabetes aguda, gota y acumulación de líquido en las rodillas, que debe ser drenada. Además tiene asomos de demencia senil, a sus 76. La defensa ha sugerido al juez Cogan tres centros penitenciarios: Butner, Carolina del Norte, Rochester en Minesota y Springfield, Missuri, que cuentan con servicios médicos de alta especialidad.
El problema es encontrar el biyuyi.
Decía yo que fuimos formados mediáticamente con la imagen de Rico Mc Pato y sus clavados en la alberca llena de monedas de oro.Falso De toda falsedad. La riqueza de los muy, muy, muy, ricos suelen ser números largos y complejos en hojas impresas por computadora.
No son otra cosa que lo que los expertos estiman que valen en el mercado -si se vendieran en tal o cual momento- la propiedades que han adquirido. Los megamillonarios pueden reír usando algo de esa fortuna en lo que les plazca como gasto corriente, pero nunca la verán físicamente.
Elon Musk es el hombre más rico del mundo. Si quisiera mostrarnos hoy mismo su billetiza, tendría que vender sus compañías Tesla y SpaceX (que incluye lo que antes era twitter), para ver juntos los 743 mil ochocientos millones de dólares que dicen posee. Larry Page, para ver sus 268 mil millones, tiene que vender su parte de Google; Jeff Bezos, si vendiese Amazon, podría mostrarnos 284 mil millones de billetes verdes. Cosa que no veremos.
Lo misma pasa a nivel mexicano. Los señores Carlos Slim, German Larrea o Alejandro Bailleres“valen” más-menos cada uno cien millones de dólares si venden America Móvil y Telcel uno, Grupo Minero México el otro, y GNP y Palacio de Hierro el tercero. Esos son los super millonarios legítimos nuestros.
Lo mismo pasa con el dinero que puede tener el Mayo Zambada.¿En dónde está su lana? El super policía García Harfuch ya dijo que el gobierno mexicano no ha podido encontrar una sola cuenta de banco o empresa a nombre del narcotraficante para incautar. Dudo mucho que en los Estados Unidos hayan tenido éxito en ese tenor. Mucho menos si son cuentas o bienes en paraísos fiscales, que son muy socorridos.
Recuperar algo de ahí es prácticamente imposible: esas cifras sólo sirven para vestir los boletines de prensa de México y los Estados Unidos, mientras los ricos, en el fondo, ríen.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO, PORQUE NO DEJAN ENTRAR SIN TAPABOCAS: Los padres incapaces o indolentes para lograr imbuir a sus hijos adolescentes algo de la disciplina que a ellos les fue impuesta a cintarazos, suelen mandarlos en verano a ciertas academias que se dicen militarizadas.
Ahí los van a domar, piensan.
En realidad les causarán daños psicológicos graves. A veces daño físico.
Por lo que se ha visto recienemente en Tamaulipas, la muerte. De una niña de 13 años.
Ya hay una detenida por este homicidio. Desde luego, la hebra se rompe por lo más delgado; es una subalterna de los “maestros” y propietarios de la escuela.
¿Y el castigo para la secretaría de Educación que autoriza estas bárbaras instituciones?



