Especialistas aseguran que México va bien encaminado si amplía testeo en calles y triplica la PrEP.
Algunos países de América podrían lograr en 2030 que el VIH deje de ser un problema de salud pública, pero eso no significará que el virus aunque eso no significará que el virus desaparezca, que se alcance una cura definitiva ni que se reduzcan los casos a cero, afirmó Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS); publica MILENIO.
“Erradicar todavía no es posible. Sería eliminar como un problema de salud pública”, afirmó en entrevista con MILENIO durante la Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026.
La meta, explicó, consiste en reducir las nuevas infecciones, la enfermedad y las muertes hasta niveles que ya no provoquen el impacto sanitario y social que el VIH mantiene actualmente.
“Seguro va a seguir la enfermedad, pero sin tener el impacto, no solo sanitario, sino también el impacto social que hoy tiene”, precisó.
Barbosa evitó señalar qué países podrían alcanzar primero ese objetivo. Sin embargo, sostuvo que toda la región ha registrado avances.
“No sabemos si todos van a lograr la eliminación del VIH como problema de salud pública hasta 2030, pero hay un avance importante”, dijo.
La región ya muestra resultados en la eliminación de la transmisión vertical, de madre a hijo.
De los 19 países del mundo que han alcanzado esa certificación, 13 se encuentran en América(Cuba, Dominica, Belice, Jamaica, Brasil, entre otros).
“Casi dos tercios de los países están en la región y tenemos otros países que se están preparando para recibir los procesos de verificación”, destacó.
Barbosa aclaró que eliminar el VIH como problema de salud pública tampoco significa que desaparecerán todos los fallecimientos.
“Eliminar significa bajar la mortalidad hasta un nivel que sigue, pero es un nivel que no tiene impacto en la sociedad como hay hoy. Entonces se considera eliminada como problema de salud pública”, explicó.
La meta es reducir la mortalidad y la transmisión hasta que el VIH deje de ejercer la presión sanitaria y social que mantiene en la actualidad.
Sin embargo, advirtió, ese objetivo no podrá alcanzarse sin financiamiento sostenido.
México se encamina a la meta
Sobre México, Barbosa sostuvo que el país está encaminado hacia las metas internacionales, aunque enfrenta el desafío de ampliar el diagnóstico y llevar las pruebas fuera de los servicios tradicionales de salud.
“México está encaminando, con todo lo complejo que es un país de más de 100 millones de habitantes. Hay un esfuerzo importante de la Secretaría de Salud de México para cumplir con todas las metas”, afirmó.
El principal reto, añadió, es identificar a aquellas personas que viven con VIH sin saberlo.
Para ello, no basta con esperar a que las personas acudan por iniciativa propia a una clínica.
México debe “ampliar el acceso al autotest y al testeo rápido en las calles donde hay concentración de personas más vulnerables!; ampliar el acceso al tratamiento y, con eso, lograr que cada vez más personas puedan tener una carga de virus indetectable”, señaló.
La estrategia debe acompañarse de acceso inmediato al tratamiento antirretroviral para que más personas alcancen una carga viral indetectable.
“Que, aun con VIH, no tengan la capacidad, primero, de desarrollar una enfermedad y, segundo, no puedan transmitir a otras personas”, explicó.
“Con eso se puede lograr que cada vez más personas tengan una carga de virus indetectable; que, aun con VIH, no tengan la capacidad, primero, de desarrollar una enfermedad y, segundo, no puedan transmitir a otras personas”, explicó.
La ruta hacia 2030
Barbosa resumió la ruta hacia 2030 en tres acciones: detectar más casos, iniciar tratamiento sin demora y ampliar la profilaxis preexposición, conocida como PrEP.
“La clave es ampliar el testeo, porque mucha gente no sabe que tiene el virus, se infectó, pero sigue sin saberlo. Facilitar el acceso al testeo es la primera parte de la estrategia”, sostuvo.
La segunda, agregó, es garantizar el acceso a medicamentos antirretrovirales eficaces y vigilar que la carga viral descienda hasta niveles indetectables.
“No hay que tomar cuatro o cinco medicinas como en el pasado”, agregó.
El control de la carga viral es indispensable para cortar la transmisión.
Llegar a quienes el sistema no sea alcanzado
El director de la OPS advirtió que el mayor obstáculo no es la falta de herramientas, sino la dificultad para hacerlas llegar a las poblaciones más expuestasy con menor acceso a los servicios.
“El gran desafío que tenemos es cómo alcanzar a algunas poblaciones más vulnerables”, advirtió.
Entre ellas mencionó a jóvenes, hombres que tienen sexo con otros hombres, personas trans, trabajadores y trabajadoras sexuales, personas en situación de calle y quienes enfrentan problemas de consumo de drogas o de salud mental.
La respuesta, insistió, debe salir de los consultorios y trasladarse a calles y espacios comunitarios, con apoyo de organizaciones civiles.
“Los que se hacen las pruebas y resultan positivos deben tener acceso inmediato a los tratamientos”, subrayó.
Triplicar la PrEP
La mayor brecha rumbo a 2030 se encuentra en la PrEP, el uso preventivo de antirretrovirales entre personas sin VIH con mayor riesgo de adquirirlo.
“Ampliar el uso de PrEP es quizás lo que más tenemos que fortalecer de aquí hasta 2030”, afirmó Barbosa.
Actualmente, entre 500 mil y 600 mil personas utilizan PrEPen América Latina.
La meta es superar 1.4 millones, lo que obliga prácticamente a triplicar la cobertura.
“Tenemos un poco más de 500 mil, 600 mil personas, y queremos llegar a más de 1.4 millones de personas con PrEP… la PrEP es la mejor manera para algunos grupos más vulnerables de seguir protegiéndolos de la transmisión”, añadió.
En América Latina y el Caribe, los programas de VIH son cubiertos principalmente con recursos nacionales. “Son prácticamente autofinanciados”, indicó.
La OPS brinda asistencia técnica y facilita la adquisición de pruebas, antirretrovirales y PrEP mediante sus fondos regionales, pero los gobiernos deben mantener la inversión.
“Los países tienen que seguir financiando la respuesta al VIH para que, en este momento en que tenemos las herramientas, se puedan utilizar de la mejor manera posible para lograr la eliminación como un problema de salud pública”, sostuvo.
Barbosa señaló que los recortes internacionales han golpeado con mayor fuerza a países africanos y del sudeste asiáticodependientes de la ayuda externa, y expresó su expectativa de que Estados Unidos recupere el papel desempeñado a través de PEPFAR.
“Espero que Estados Unidos pueda volver a ser ese apoyo importante de PEPFAR, que facilitó mucho el acceso de países de África y del sudeste de Asia a las pruebas y a los medicamentos”, dijo.
Innovación para todos
El director de la OPS también advirtió que la ciencia ya ofrece herramientas capaces de cambiar el curso de la epidemia, pero su impacto dependerá de que lleguen a quienes siguen fuera de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.
“La lucha contra el VIH no ha terminado. Tenemos innovaciones importantes, pero tenemos que lograr que estas innovaciones puedan llegar a las personas que necesitan”, afirmó.
Recortes financieros alejan la meta de acabar con el SIDA en 2030
Los recortes al financiamiento internacional están reduciendo el acceso al tratamiento, la prevención y la investigación sobre el VIH justo cuando la ciencia dispone de nuevas herramientas capaces de transformar la respuesta a la epidemia, advirtió Beatriz Grinsztejn, presidenta de la Sociedad Internacional de Sida (IAS) y copresidenta internacional de AIDS 2026.
La investigadora brasileña consideró que, de mantenerse el ritmo actual, será muy difícil cumplir la meta de poner fin al sida como amenaza para la salud pública en 2030.
“Estoy muy preocupada por las metas. Honestamente, si seguimos al ritmo que vamos, realmente no veo que lleguemos”, afirmó durante un encuentro con medios de comunicación en Río de Janeiro.
Grinsztejn señaló que los datos sobre la reducción del número de niñas y niños que reciben tratamiento son especialmente preocupantes y muestran la dimensión del retroceso.
“Los datos que mencionó sobre los niños son realmente aterradores”, sostuvo. “Alcanzar las metas está en grave riesgo. No lo estamos haciendo suficientemente bien”.
La presidenta de la IAS explicó que la crisis financiera coincide con avances importantes en la prevención del VIH, entre ellos el cabotegravir y el lenacapavir de acción prolongada.
“Es realmente muy triste porque tenemos estos grandes logros en prevención, pero, por otro lado, enfrentamos grandes recortes financieros que están afectando profundamente la entrega no sólo de las nuevas tecnologías preventivas, sino también el número de personas vinculadas a la atención, a los servicios de prevención y al tratamiento antirretroviral”, declaró en conferencia de prensa.
A pesar de la alta eficacia de estas nuevas opciones, su distribución continúa siendo limitada, incluso en países que han negociado precios reducidos.
“Estamos viendo un avance muy, muy bajo en el número de personas que acceden a estas nuevas tecnologías de prevención. Incluso en los países que tienen acuerdos de compra a bajo precio, la entrega sigue siendo muy pequeña”, explicó.
Grinsztejn advirtió que América Latina enfrenta dificultades particulares para incorporar los medicamentos preventivos de acción prolongada, debido a que gran parte de la región permanece fuera de algunos acuerdos para acceder a versiones genéricas.
“Esperamos que la prevención de acción prolongada pueda incorporarse en nuestra región, pero todavía se necesitan muchas discusiones y acuerdospara que esto se convierta en una realidad para América Latina. Por ahora, estamos fuera”, indicó.
En el caso de Brasil, aclaró, el sistema público de salud garantiza el acceso universal al tratamiento antirretroviral, su seguimiento y los servicios de prevención.
“En la administración actual sólo hemos ampliado lo que está disponible y ésta es la forma en que estamos respondiendo a la epidemia”, explicó.
La especialista defendió también la permanencia del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida, ONUSIDA, ante la posibilidad de que su estructura y sus funciones sean reducidas.
Grinsztejn reconoció que el organismo podría continuar con un alcance y una plantilla menores, pero consideró indispensable conservar su capacidad para reunir y analizar información mundialsobre nuevas infecciones, muertes, tratamiento y prevención.
“Ya tenemos un gran problema porque muchos de los sistemas ya no están funcionando para que podamos conocer el número de infecciones, de muertes y de personas en tratamiento y prevención. Perder ONUSIDA en este momento sería una pérdida realmente enorme”, afirmó.
La presidenta de la IAS también alertó sobre el posible impacto de una disminución de los recursos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, NIH, que durante décadas han financiado infraestructura de investigación en países de ingresos bajos y medios.
Grinsztejn explicó que ha recibido financiamiento de los NIH durante 25 años y que, aunque sus recursos se mantienen hasta ahora, existe incertidumbre sobre futuras convocatorias.
“Los fondos de los NIH son fundamentales para que los países de ingresos bajos y medios mantengan la infraestructura de investigación construida durante muchos años. Sería un desastre anunciado si esos recursos nos fueran retirados”, afirmó.
Recordó que las redes científicas desarrolladas para realizar estudios de prevención, tratamiento y vacunas contra el VIH también fueron utilizadas durante la pandemia de covid-19.
“Contar con esta infraestructura es fundamental no sólo para mantener la respuesta al VIH, sino también para reaccionar ante nuevas enfermedades infecciosas emergentes”, señaló.
Grinsztejn subrayó que la protección de los servicios médicos debe ser la prioridad inmediata, pero advirtió que abandonar la investigación impediría desarrollar nuevas herramientas.
“Por supuesto, lo más importante es preservar el tratamiento y los servicios de prevención para las personas. Pero sin investigación no habrá nada para el futuro”, sostuvo.
La funcionaria consideró que los países deben fortalecer progresivamente sus propios sistemas, aunque señaló que no pueden sustituir de un día para otro el financiamiento internacional perdido.
“Necesitamos encontrar nuevas formas y nuevas vías para llevar recursos a los países, para que puedan construir progresivamente sus sistemas y sean capaces de proporcionar los servicios que necesitan”, declaró.
Uno de los efectos más dolorosos de los recortes, añadió, es la pérdida de recursos para las organizaciones comunitarias, fundamentales para acercar los servicios a las poblaciones más expuestas al VIH.
“Los fondos para las comunidades han sido profundamente afectados y, por lo general, los gobiernos no financian a las comunidades. Esto es algo en lo que realmente necesitamos evolucionar”, afirmó.
La investigadora sostuvo que los gobiernos deberán asumir esa responsabilidad para mantener la participación comunitaria, especialmente en los programas preventivos dirigidos a personas que no se encuentran enfermas y que difícilmente son alcanzadas por los servicios tradicionales.
Grinsztejn destacó que en América Latina el estigma, la discriminación, la homofobia y la transfobia continúan siendo barreras para el acceso a la atención, particularmente entre hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con hombres y mujeres trans.
“Las personas más vulnerables no pueden acceder a los servicios que están disponibles debido a los altos niveles de estigma, discriminación, homofobia y transfobia”, señaló.
La presidenta de la IAS dijo que la realización de AIDS 2026 en Brasil ofrece una oportunidad para colocar estas desigualdades en el centro de la discusión internacional.
La conferencia reúne a alrededor de 7 mil participantes y, ante la contracción financiera, redujo su presupuesto y modificó su organización.
“Ésta es la Conferencia Internacional sobre el Sida más barata que se ha realizado”, afirmó Grinsztejn.
Añadió que los recursos fueron optimizados para otorgar cerca de 800 becas, la mayoría destinadas a participantes de África, además de un número importante para América Latina.
“Siempre hablamos de acceso, pero también queremos que las personas tengan acceso a esta conferencia, puedan participar y se involucren en estas conversaciones importantes”, explicó.
Grinsztejn concluyó que el principal desafío ya no es únicamente científico, porque las herramientas de alta eficacia existen, sino político y financiero.
Foto portada: Blanca Valadez / MILENIO



