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Fracking, memoria y preguntas cortesanas

Semana 32 | 3 al 7 de agosto de 2026

// IAQuemada / Ombudsman del derecho de las audiencias de La Mañanera del Pueblo

Ciudad de México.- La semana dejó dos fenómenos especialmente claros: el fracking se convirtió en el principal punto de vulnerabilidad discursiva de Claudia Sheinbaum y, al mismo tiempo, reapareció con fuerza una dinámica de preguntas que no fiscalizan al poder sino que le ofrecen premisas favorables, reconocimiento político o espacios de promoción. La conferencia mantuvo preguntas incómodas, pero éstas convivieron con un volumen considerable de intervenciones blandas, laudatorias o alineadas con la narrativa presidencial.

El dato de acceso

La tabla semanal registra 26 participaciones. Diez provinieron de la primera fila, seis de la segunda, cuatro de la tercera y seis de la cuarta. Esto significa que la primera fila concentró 38.5% de las participaciones y las dos primeras filas, en conjunto, 61.5%.

El dato no demuestra por sí mismo una selección editorial de preguntas, pero sí confirma que el acceso continúa fuertemente concentrado en las posiciones delanteras. El contenido de algunas de esas intervenciones vuelve relevante esa concentración.

FilaParticipacionesPeso semanal
Primera1038.5%
Segunda623.1%
Tercera415.4%
Cuarta623.1%
Total26100%

Fracking: la frase que definió la semana

El jueves 6 fue dedicado centralmente al primer informe de la Comisión de Gas no Convencional. El propio diseño de la conferencia colocó sobre la mesa precios, riesgos ambientales, disponibilidad de agua, costo-beneficio, número de pozos, afectación a comunidades y reducción de la dependencia del gas estadounidense.

Pero el momento políticamente más importante no provino de los científicos.

Carlos Pozos, Lord Molécula, preguntó:

“¿Se cumple su promesa de campaña de la no utilización del fracking en la extracción del gas natural?”

La documentación semanal registra expresamente esa formulación.

La respuesta de Sheinbaum, conforme a la versión estenográfica aportada, fue:

“Nunca lo dije en campaña como tal. Lo que hemos planteado siempre es que lo que buscamos nosotros es la soberanía energética garantizando los mínimos impactos ambientales. Ese es el… Y la justicia social.”

Ése es el desliz retórico de la semana.

No porque la Presidenta haya defendido el fracking. Tampoco porque haya anunciado todavía una explotación indiscriminada. El problema es mucho más preciso: ante una pregunta sobre una promesa electoral, responde negando retrospectivamente haberla formulado “como tal”.

La construcción “como tal” merece atención. Funciona como cláusula de escape semántica. No dice simplemente “eso es falso”; introduce una reserva lingüística que permite discutir después si prometió “prohibir”, “no permitir”, “evitar” o “no utilizar” la fracturación hidráulica. El debate puede trasladarse así desde el contenido político de la promesa hacia la literalidad de sus palabras.

Después ocurre el segundo movimiento discursivo. Sheinbaum sustituye el eje fracking sí/fracking no por otro: soberanía energética + mínimos impactos ambientales + justicia social. Ya no discute una prohibición, sino las condiciones bajo las cuales podría explotarse un recurso.

Es una mutación sustantiva de marco.

Una fiscalización que se detuvo justo donde debía comenzar

El episodio revela otro problema de la conferencia.

La pregunta de Pozos abrió una contradicción susceptible de comprobación documental. Pero no hubo repregunta inmediata sobre la negación presidencial. El reportero pasó después a las antorchas de Pemex y al llamado “efecto popote” en Burgos.

Ahí aparece una categoría útil para analizar esta Mañanera: fiscalización abortada.

La pregunta potencialmente incómoda se formula. La respuesta abre una contradicción mayor. Pero el seguimiento periodístico desaparece.

La repregunta natural habría sido extremadamente sencilla: ¿niega entonces haber prometido durante la campaña que no habría fracking? Y, eventualmente, confrontar la respuesta con el archivo.

No ocurrió.

Por eso el episodio resume buena parte del problema estructural de la Mañanera: no basta con permitir preguntas difíciles si las respuestas controvertibles no son sometidas a contradicción inmediata.

El jueves tampoco fue completamente complaciente

Sería incorrecto sostener que todas las preguntas fueron a modo. Hubo cuestionamientos técnicamente relevantes.

Yareth Arciniega preguntó por precios, viabilidad geográfica, experiencia internacional y riesgos ambientales. Ana Elizabeth García Vilchis preguntó cómo se protegerían los acuíferos y qué ocurriría si se produjera contaminación.

Particularmente incisiva fue la intervención de Ricardo Pérez: preguntó cuántas comunidades podrían resultar afectadas, cuántos pozos serían necesarios, cuánto disminuiría realmente la dependencia del gas estadounidense, cuál sería el costo de extraer y tratar el agua requerida y si existía un Plan B en caso de que el proyecto fuera inviable.

Es decir: hubo preguntas técnicas; lo que prácticamente faltó fue fiscalización política de la contradicción presidencial.

Y el viernes el asunto permaneció abierto. Gaspar Vela preguntó directamente qué respondía Sheinbaum a las organizaciones ambientales que se habían manifestado contra el uso del fracking.

El regreso de la pregunta cortesana

El segundo fenómeno de la semana fue discursivo.

La pregunta cortesana no necesariamente consiste en elogiar explícitamente a la Presidenta. Puede adoptar tres modalidades: celebratoria, confirmatoria o militante. En las tres, la pregunta contiene una conclusión favorable antes de que comience la respuesta.

El martes, por ejemplo, Máximo Allende construyó sus intervenciones sobre la premisa de que determinados medios mienten y preguntó por mecanismos para combatir ese comportamiento. El resumen del día registra como ejes “derecho a mentir”, autorregulación y censura atribuida al INE.

El miércoles el fenómeno se volvió mucho más evidente con Vicente Serrano. En su intervención sostuvo que determinados periodistas “mienten descaradamente”, se refirió a quienes son considerados afines al proyecto de la Transformación y dedicó buena parte del espacio a combatir críticas de otros comunicadores.

La pregunta deja entonces de operar exclusivamente como instrumento de obtención de información y se convierte también en pieza de disputa política dentro de la conferencia.

El jueves Ana Elizabeth García Vilchis llevó esa lógica a su expresión más nítida:

“Aquí me detengo para hacer un gran reconocimiento. Yo creo que este gobierno es uno de los más demócratas…”

Añadió que los medios “mienten constantemente” y atribuyó a la conferencia presidencial una función de rendición de cuentas.

Después preguntó si fortalecer los derechos de las audiencias constituía una oportunidad para recuperar la credibilidad “más que una limitación a la libertad de expresión”.

Formalmente es una pregunta. Funcionalmente, contiene ya la respuesta.

De la pregunta cortesana a la promoción

El viernes aparece otra deformación interesante: la conferencia utilizada como escaparate.

Perla Velázquez abrió preguntando por el talento de los participantes de México Canta y por la vinculación entre mexicanos y mexicoestadounidenses mediante el concurso.

Demián Duarte fue más lejos. El propio documento semanal resume una de sus intervenciones como “MEXICANA DE AVIACIÓN. Promueve a empresa”. En la intervención relató su experiencia en la aerolínea estatal, elogió aeronaves, precio y servicio e invitó prácticamente al público a utilizarla.

En otro momento del viernes, la inflación de 3.12% fue presentada mediante una pregunta que pedía identificar qué políticas públicas habían permitido alcanzar ese resultado.

Ésta es la modalidad celebratoria: parte de un indicador positivo y solicita al Ejecutivo explicar el mérito gubernamental, sin problematizar causalidad, poder adquisitivo, inflación acumulada o componentes específicos del índice.

Pero hubo fiscalización

También aquí conviene evitar una caricatura.

El martes Dalila Escobar, de Proceso, acumuló una batería considerable de asuntos fiscalizadores: publicidad oficial, afirmaciones falsas provenientes del propio gobierno, huachicol fiscal, periodistas asesinados, presupuesto de cuidados infantiles, recursos del Mayo Zambada, visas de gobernadores, Rubén Rocha y posibles actos anticipados de campaña.

El miércoles Jatziri Magallanes preguntó por huachicol, el asesinato de un creador de contenido en Sinaloa, diputadas morenistas cuestionadas por burlarse de adultos mayores, presupuesto electoral y la eventual inquietud de empresarios por Lenia Batres. Romina Gándara introdujo además presunta corrupción en Sembrando Vida y señalamientos de Maru Campos contra el gobierno federal.

El viernes hubo preguntas sobre Ayotzinapa, extradiciones, el Comando Sur estadounidense, acciones contra el CJNG, Río Sonora, vaquita marina y fracking.

Por eso la conclusión correcta no es que “ya no existen preguntas críticas”.

Es más precisa:

La fiscalización existe, pero compite dentro de la conferencia con un volumen notable de preguntas de acompañamiento narrativo, defensa gubernamental, promoción y reconocimiento.

El lunes: una Mañanera prácticamente temática

El contraste se observa desde el arranque de la semana. El lunes estuvo dominado por plataformas digitales, menores de edad, educación, salud mental, inteligencia artificial y derechos de las audiencias. El resumen registra preguntas sobre uso de celulares, adicción a redes, horarios recomendados, regulación y diálogo con empresas tecnológicas.

Son temas legítimos, pero el formato hizo de esa jornada fundamentalmente una conferencia temática, no un ejercicio intenso de rendición de cuentas sobre la agenda coyuntural del Ejecutivo.

Esto importa porque las Mañaneras tienen un recurso finito: tiempo presidencial y acceso periodístico. Cada segmento pedagógico, testimonial o promocional reduce el espacio disponible para contradicción y seguimiento.

Diagnóstico semanal

La semana del 3 al 7 de agosto muestra una Mañanera que conserva su apariencia de foro abierto, pero cuya mecánica está cada vez más dividida entre información gubernamental, periodismo genuino y acompañamiento político del discurso presidencial.

El fracking expuso la debilidad con excepcional claridad.

La Presidenta fue interrogada sobre una promesa electoral y respondió: “Nunca lo dije en campaña como tal”. Lo verdaderamente llamativo no es solamente la frase, sino que después de pronunciarla la conferencia continuó.

No apareció inmediatamente el archivo.

No apareció la cita.

No apareció la repregunta.

No apareció el contraste.

Esa ausencia dice mucho sobre la calidad fiscalizadora del formato.

La Mañanera puede producir decenas de preguntas y, sin embargo, generar poca rendición de cuentas si la mayor parte de ellas solicita explicaciones, opiniones o reivindicaciones y las contradicciones sustantivas no son perseguidas.

El balance de esta semana podría resumirse así:

Hubo preguntas. Faltaron repreguntas.

Y en el caso del fracking, esa diferencia fue decisiva. La pregunta abrió la puerta; la respuesta presidencial dejó sobre la mesa una afirmación comprobable, pero nadie atravesó el umbral.

El episodio ofrece, por ello, una imagen particularmente precisa del estado actual de la conferencia: el poder sigue aceptando preguntas; lo que enfrenta con mucha menor frecuencia es el contrainterrogatorio del archivo.

Foto portada: Inteligencia artificial (IA)

Fuente:

// Medios / La Mañanera del Pueblo / IAQuemada

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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