Por José Jaime Ruiz
“Para cruzar el Rubicón se debe poseer un don de la traición que no está al alcance de cualquier político”, se lee en el libro Elogio a la traición (editorial Gedisa) El golpe blando en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no se concretó desde la derecha, se construye bajo los intereses de Andrés Manuel López Obrador. Dos acontecimientos del pretendido maximato desbordan el río: la carta de Andrés Manuel López Beltrán al presidente Donald Trump y el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa. En un primer movimiento, los comunicadores allegados a Jesús Ramírez Cuevas, bajo su línea, celebraron el retorno; el oficialismo lo condenó. El viernes la doctora se declaró enferma, pero quienes la hicieron de tos fueron otros.
El cerco contra los allegados de AMLO se cierra. Los testigos protegidos, ex funcionarios de Rocha Moya, ya cantaron en los Estados Unidos, la revisión de la abducción de Ismael el Mayo Zambada y la reconfiguración del asesinato de Héctor Melesio Cuén, apuntan al redivivo gobernador de Sinaloa. Por otro lado, el regreso de Argentina del ex contra-almirante Fernando Farías Laguna genera un justificado nerviosismo en otros personajes del obradorismo que van desde Adán Augusto López Hernández hasta Andy y su hermano Gonzalo.

Imposible que Sheinbaum siga cargando con el deterioro de su presidencia por el huachicol fiscal. La toxicidad del huachicol fiscal hace imposible la gobernanza de Claudia. La duda de los mexicanos acerca de que este gobierno promueve la impunidad es legítima. Dudar es el antecedente para descreer y el suicidio político-electoral no es un cálculo razonable para Sheinbaum.
Asistimos a días axiales porque el proyecto de facción nunca será un Proyecto de Nación. Los manotazos de Andrés Manuel generan un golpe de timón en la conducción del Estado mexicano. López Obrador orilló a Sheinbaum a decantarse por Trump y lo que significa para el Proyecto de Nación en cuanto a comercio, inversión y seguridad. Sheinbaum fue leal hasta someter nuestra soberanía al ciudadano Andy, pero los secuaces de AMLO estiraron y rompieron la liga. La lealtad de Claudia nunca claudicó, pero es irresponsable gobernar para AMLO y no para la nación.
La respuesta del Estado mexicano ante el golpe blando de Andrés Manuel en contra de Claudia fue fulminante. Las instituciones respaldan a la presidenta, tanto el Legislativo morenista, los gobernadores y el partido. Esas instituciones de la 4T que Andrés Manuel no puede mandar al diablo. En política, callarse es aceptar culpa. ¿Qué dice López Obrador sobre Andy y Rocha Moya? Cruzar el Rubicón no siempre significa ganar Roma… o Tenochtitlan. Entre Cayo Julio César y el Tío Lolo hay una abisal distancia.




