El gobernador de Sinaloa regresó el viernes a Palacio de Gobierno después de 112 días de ausencia, pero encontró distancia dentro de Morena, cuestionamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum y una protesta ciudadana convocada para exigir su salida.
Para distintos sectores de la sociedad sinaloense, entre ellos víctimas de la violencia, el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura el pasado viernes se sintió como una bofetada.
Rocha regresó después de 112 días de licencia, pero lo hizo en un momento en el que los señalamientos en su contra no habían desaparecido y distintas investigaciones relacionadas con lo ocurrido en Sinaloa continuaban abiertas. Así, el gobernador volvió a solicitar licencia tras un día de su regreso al cargo.
El mandatario ha rechazado reiteradamente las acusaciones y ha sostenido que no existen elementos que acrediten su participación en actividades ilícitas; publica MILENIO.
¿Cómo fue el retorno de Rocha?
La inconformidad que ya existía terminó por fortalecer una protesta que se encontraba en preparación y que cobró otra dimensión después de conocerse que Rocha regresaría al gobierno del Estado. Organismos empresariales, organizaciones y ciudadanos convocaron para este lunes 24 de agosto, a las 8:00 horas, a una concentración frente a Palacio de Gobierno para exigir su salida.
Pero la presión no solamente vino de las calles.
Desde las primeras horas del viernes 21 de agosto quedó claro que el retorno tampoco tendría un respaldo uniforme dentro del movimiento político al que pertenece.
Mientras Rocha retomaba actividades en Palacio de Gobierno y por los accesos del inmueble desfilaban funcionarios y figuras políticas emanadas de la Cuarta Transformación que acudían a reunirse con él, desde fuera de Sinaloa comenzaron a llegar señales diferentes.
La Secretaría de Gobernación señaló que el regreso correspondía a una decisión personal del mandatario y reiteró que el Gobierno Federal mantendría una relación de respeto institucional con Sinaloa.
Después vino Morena.
La dirigencia nacional aseguró que no había tenido conocimiento previo de la determinación de Rocha Moya de regresar a la gubernatura, marcando distancia de una decisión que había tomado el propio gobernador.
Más tarde se sumaron gobernadores emanados de Morena, quienes hicieron un llamado a conducirse con madurez y responsabilidad y a colocar el proyecto colectivo por encima de cualquier interés personal o de grupo.
Mientras esto ocurría, en el tercer piso de Palacio de Gobierno la actividad política continuaba.
Rocha sostuvo reuniones con integrantes de su gabinete, magistrados del Supremo Tribunal de Justicia, figuras emanadas de Morena y el senador Enrique Inzunza Cázarez.
Eran las primeras horas de su regreso y, mientras en Culiacán recibía a figuras de su propio movimiento, a nivel nacional comenzaban a acumularse los posicionamientos que tomaban distancia de la forma en que había decidido reincorporarse.
También quedaban muchas preguntas.
Durante varias horas del viernes, reporteros de distintos medios de comunicación mantuvieron una guardia en el exterior del sótano de Palacio de Gobierno, precisamente en el área utilizada para la entrada y salida de las unidades oficiales.
El objetivo era esperar al gobernador para cuestionarlo directamente sobre las razones de su regreso, si había hablado con la presidenta Claudia Sheinbaum antes de tomar la decisión, qué había cambiado durante los 112 días que permaneció separado del cargo y cuál era su postura frente a los señalamientos que todavía estaban sobre la mesa.
Rocha no salió a responder.
Algunos de los personajes que acudieron a Palacio de Gobierno abandonaron el inmueble a pie; otros salieron en vehículos y sin ofrecer declaraciones. Del gobernador tampoco se observó directamente el momento de su salida.
Cerca de las 20:30 horas, el director de Comunicación Social, Cuauhtémoc Chacón Mendoza, informó a los representantes de los medios que Rocha no tenía contemplado ofrecer declaraciones y que tampoco se encontraba programada una conferencia de prensa.
Alrededor de las 21:00 horas, el funcionario volvió a pasar por el lugar para informar a los reporteros que el gobernador ya se había retirado del inmueble.
Así terminó el viernes.
Rocha había regresado, retomado actividades y sostenido reuniones políticas, pero no respondió públicamente las preguntas que acompañaban su reincorporación.
La mañana del sábado llegó el posicionamiento que faltaba.
La presidenta Claudia Sheinbaum publicó en su cuenta de X un mensaje que inicialmente no mencionaba por su nombre al gobernador de Sinaloa.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, escribió.
Sheinbaum habló además de “la ambición desnuda del poder por el poder” y señaló que “el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”.
La presidenta agregó que los servidores públicos deben entender que los cargos son pasajeros y que, por encima de cualquier nombre, grupo o interés particular, están el pueblo y la Nación.
Hasta ese momento, el mensaje no tenía un destinatario expreso.
Pero poco después, cuando reporteros cuestionaron a Sheinbaum directamente sobre el regreso de Rocha Moya, la presidenta remitió precisamente a esa publicación.
“Acabo de publicar una publicación en X y en Facebook, ahí lo pueden ver. El lunes platicamos”, respondió.
Cuando le preguntaron cómo se había enterado de la reincorporación del gobernador, contestó:
“Por su tuit, por su publicación”.
También confirmó que no había hablado con Rocha.
Con esa respuesta, la propia Presidenta relacionó su publicación con los cuestionamientos que recibió sobre el regreso del mandatario sinaloense, dejando además otro dato: tampoco ella había sido informada previamente de la decisión.
Para entonces, Rocha enfrentaba varios frentes.
Su partido había señalado que desconocía previamente su regreso; Gobernación lo había ubicado como una decisión personal; gobernadores de Morena habían pedido madurez y responsabilidad; la presidenta había fijado postura y revelado que tampoco había hablado con él, mientras en Sinaloa crecía la convocatoria para manifestarse el lunes frente a Palacio de Gobierno.
A las y los sinaloenses: pic.twitter.com/Mofc7YXB0u
— Rubén Rocha Moya (@rochamoya_) August 21, 2026
Rocha se iba nuevamente
Horas después llegó otra decisión.
Este sábado 22 de agosto presentó ante la Diputación Permanente del Congreso del Estado una nueva solicitud de licencia para separarse de la gubernatura por más de 30 días y con carácter indefinido.
“Por así considerarlo pertinente”, expuso en el documento dirigido al presidente de la Diputación Permanente, Manuel de Jesús Guerrero Verdugo.
Posteriormente, hizo pública la solicitud a través de su cuenta de X y acompañó la imagen del documento con una frase que adquirió un significado particular después de todo lo ocurrido desde su regreso:
“Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.
Rocha había vuelto apenas un día antes.
El viernes llegó a Palacio de Gobierno asegurando que retomaba la responsabilidad de gobernar y que lo haría “con firmeza y entrega”. Para el sábado ya estaba solicitando nuevamente separarse del cargo.
Pero la crisis política se desarrollaba al mismo tiempo que otra mucho más larga y dolorosa seguía sin dar tregua: la de seguridad.
Mientras Rocha sostenía reuniones el viernes con magistrados y otros actores políticos en el tercer piso de Palacio de Gobierno, en diferentes puntos de Sinaloa la violencia seguía dejando víctimas.
Al terminar la jornada, la Fiscalía General del Estado reportó cuatro carpetas de investigación por homicidio doloso y dos por feminicidio, relacionadas con ocho personas sin vida.
Los casos se registraron en Navolato, Culiacán, Mazatlán, Escuinapa y Ahome.
Era la otra cara del viernes.
Mientras dentro de Palacio de Gobierno se desarrollaban reuniones alrededor del regreso del gobernador, afuera continuaba una crisis de seguridad que se arrastra desde septiembre de 2024 y que tuvo como antecedente inmediato uno de los episodios que cambiaron el escenario político y criminal de Sinaloa: lo ocurrido el 25 de julio de aquel año.
Ese día Ismael El Mayo Zambada fue llevado contra su voluntad a Estados Unidos y Héctor Melesio Cuén Ojeda fue asesinado.
Zambada aseguró posteriormente, mediante una carta difundida por su abogado, que había acudido a una reunión en la que estarían Cuén Ojeda y el gobernador Rubén Rocha Moya.
Rocha ha negado reiteradamente esa versión y ha sostenido que aquel día se encontraba fuera de Sinaloa. Hasta ahora no existe una resolución judicial que establezca que el gobernador participó o tuvo conocimiento de los hechos.
Sin embargo, todavía existen piezas de aquel episodio que continúan bajo investigación.
Una de ellas es Fausto Corrales Rodríguez.
Corrales acompañaba a Cuén aquel 25 de julio y posteriormente se convirtió en una pieza importante de la primera versión que se conoció sobre su asesinato. Su reciente detención volvió a colocar el caso en el centro de la atención debido a que enfrenta acusaciones relacionadas con las declaraciones que proporcionó a las autoridades sobre aquellos hechos.
Lo que pueda aportar durante el proceso podría ayudar a esclarecer qué ocurrió realmente ese día, cómo se construyó la primera versión sobre el asesinato de Cuén y quiénes estaban contemplados en el encuentro referido por Zambada.
Entre esas interrogantes permanece una que ha acompañado a Rocha desde entonces: si realmente estaba considerado para participar en aquella reunión, como sostuvo El Mayo Zambada, o si nunca formó parte de ella, como ha asegurado el gobernador.
Son preguntas que las investigaciones deberán responder.
Rocha regresó el viernes a Palacio de Gobierno después de 112 días de licencia.
Ese día recibió a funcionarios, alcaldes, magistrados y actores políticos; afuera, los reporteros esperaron durante horas una declaración que nunca llegó, mientras desde su propio movimiento comenzaban a marcar distancia.
El sábado llegó el mensaje de la Presidenta, la confirmación de que tampoco ella había sido informada previamente de su regreso y, horas después, una nueva solicitud de licencia.
El retorno que Rocha anunció como el momento de asumir nuevamente la responsabilidad de gobernar Sinaloa terminó prácticamente un día después.
La nueva licencia abre nuevamente la discusión sobre quién quedará al frente del Gobierno del Estado.
Lo que no se termina son las preguntas políticas y judiciales que siguen abiertas, además de una crisis de seguridad que continuó incluso durante las pocas horas que duró su regreso.
¿Quién es Rubén Rocha Moya?
Rocha Moya nació el 15 de junio de 1949 en Batequitas, Badiraguato. En 2018 se desempeñó como senador en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión por Morena.
Cuenta con la Licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su segunda carrera profesional. Además, obtuvo una maestría en Ciencias de la Educación en la Universidad Autónoma de Querétaro.
Su trayectoria política inició a los 20 años, tras ser electo como secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México.
Fue candidato para contender en las elecciones intermedias de México en 2021 para buscar la gubernatura de Sinaloa por el Partido Sinaloense (PAS) en alianza con Morena.
Con información de Carlos Raeb Morales.
Imagen portada: Cuartoscuro
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