Por Félix Cortés Camarillo
Precisamente cuando la señora presidente con A de mujer iniciaba, como dicen los taurinos malqueridos por este país, el segundo tercio de su faena, y como con ánimo de aguar la fiesta, que se aparece el ausente. A más abundamiento, no fue uno, sino dos los que regresaron de donde andaban, así fuera La Chingada, Europa o la academia de los Estados Unidos.
Los dos son ex presidentes de México. Uno es el venerable santón del cuatrote, padrino de la señora Scheinbaum y objeto de su extrema veneración que, al menos en el verbo, es totalmente reciprocada.
Ese fue el mensaje principal del largo video con el que Andrés Manuel López Obrador desde su santuario dio a conocer la aparición de su libro llamado Pueblo, que según dice es producto de su trabajo en su auto-impuesto ostracismo. En los últimos minutos de la una hora y veintisiete que dura la perorata, nos enteramos que Pueblo está dedicado a la señora presidente, a la que denomina la mejor presidente del mundo, que por la mañana dijo que no había leído el libro y que lo iba a comprar. El contenido es previsible, la historia de cuatro revoluciones que culminan en el humanismo mexicano
En base a experiencias previas, es evidente que su compra será de más de un ejemplar para su deleite íntimo, dado que López Obrador ha insistido que la fuente primordial de sus ingresos personales son las utilidades por la venta de sus libros.
Ahora, simultáneamente volvió otro ausente.
En un hotel del Paseo de la Reforma, Felipe Calderón Hinojosa participó en un foro titulado América Libre, Unidos por la Libertad, convocado por el PAN, haciendo un análisis de la democracia en México; doña Claudia aprovechó su micrófono y cámaras para hace burla de la osadía de Calderón: cómo se atreve a venir a hablar de democracia.
El discurso de Felipe Calerón tampoco fue novedoso: acusó al régimen actual de estar haciendo lo evidente, reeditar la llamada dictadura perfecta del PRI, corregida y aumentada. Yo, y eso tampoco es novedad, suscribo esta premisa, aunque no me identifique para nada con el ex presidente.
Lo importante no es solamente el retorno de los dos mencionados ausentes, que según la canción, esos no perdonan nada, y que le dicen a su amada que si tiene amor pendiente le corte la retirada. Hay otros dos retornos de ausentes momentáneos que hay que hacer notar, aunque no merezcan aplauso alguno.
Antes de ir a ellos, me siento obligado a recordar a Felipe Valdés Leal (1899-1988). músico nacido en Saltillo y, que además de El Ausente, es autor de otras canciones que seguiremos cantando los mexicanos muchos años, como Tú sólo tú, Échale un quinto al piano, Hace un año, y Rosita Alvírez, entre otras. Regreso yo también al tema.
También volvió Andy, menos conocido como Andrés Manuel López Beltrán, quien publicó una elogiosa mención al libro de su padre y a todo el asunto. Ni una palaba sobre su socio fugitivo en Suiza, ni las afirmaciones de que puede haber indagatorias sobre su conducta criminal. No se puede esperar más de Andy. Prosigo.
Muy acorde con el juicio y ánimo de la señora presidente hacia Felipe Calderón, resucitó al Sindicato Mexicano de Electricistas, principal damnificado con la desaparición de la compañía añeja Luz y Fuerza del Centro durante el ejercicio de Calderón.
No soy yo quien pueda evaluar los procesos de liquidación de la compañía, sus trabajadores y su sindicato. Me consta que en su momento se discutieron y documentaron. Algunos de los líderes sindicales, aparentemente, fueron no solamente beneficiarios de las liquidaciones sino se convirtieron en empresarios prósperos. Que lo averigüe Vargas.Pero hechos son hechos.
Un grupo de supuestos miembros del SME fueron al hotel Marriot tratando de entrar apedreando la puerta y causando daños. De ahí, se fueron a lo que fue Los Pinos, en donde me dicen que hay un paseo escultórico dedicado a recordar a los presidentes de México. Desde el año pasado, un árbol providencial en su caída derribó la estatua de Felipe Calderón.Sin participación de Providencia alguna, hasta ayer la estatua seguía en el suelo.
La turba entró al ahora llamado recinto cultural sin que nadie se los impidiera, arrastraron la efigie, y usando la placa con el nombre y las fechas como hachuela, decapitaron la estatua.
Luego, por turnos, se mearon sobre ella. Se mearon. Mear es el verbo de ejercer la micción.
No voy más.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): No parece ser una desbandada, pero lo que estamos viendo en las preselecciones de candidatos del aparato en el poder puede darnos una pista.
La comparsas, etimológicamente, son figuras en el teatro que, sin tener un papel establecido ni importancia en la trama o texto que decir, simplemente aparecen.
En los carnavales, son grupos uniformados que siguen la coreografía que se les marca.
Las comparsas políticas del cuatrote se están saliendo del huacal.



