Por José Jaime Ruiz
El caso de Lula da Silva en Brasil es ilustrativo de la sondeo-dependencia. Los resultados cuchareados de las casas encuestadoras obedecen a los intereses del cliente, no a los de la ciudadanía, en este caso la cliente Clara Luz Flores Carrales. Así De las Heras Demoscopia y Mendoza, Blanco y Asociados, inducidos por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para posicionar a sus empleados en los estudios demoscópicos, esto es, Clara Luz y Felipe de Jesús Cantú.
La fragilidad e inconsistencia de las opiniones recogidas devienen en resultados inventados o, peor, cuchareados: “Está claro que el pollster comercial no tiene ningún interés en verificar cuál es la consistencia o inconsistencia de las opiniones que recoge: si lo hiciera sería autodestructivo (Homo Videns, G. Sartori). Y a Morena no le interesa verificar mediante fact-finding polls “y entrevistas en profundidad el estado y el grado de desconocimiento del gran público”. ¿Clara Luz es conocida en Nuevo León por sus positivos o por sus negativos?
“El método de encuestas implementado por Morena se encuentra en una fase terminal de agotamiento estructural y ha perdido credibilidad sustantiva frente a la ciudadanía y sus propias bases militantes. Dicha crisis no obedece a deficiencias intrínsecas de la ciencia estadística, sino a su instrumentalización política dentro de un sistema diseñado para simular democracia interna mientras se preserva el control discrecional de la dirigencia”, según un reporte del Laboratorio de Comunicación Política de aguaquemada.mx.
Encuestas deslegitimadas científica y técnicamente producen deslegitimación política. Las corcholatas en Nuevo León no dan corcho para mantener una línea de flotación de Clara Luz, pero sí dan esa lata llamada impugnación: Tatiana Clouthier elevando su crítica en contra de la metodología y la simulación de las encuestas: “No puede ser que hayamos trabajado por concientizarnos entre nosotros mismos y nos quieran vender un taco que viene con carne podrida”; el senador Waldo Fernández despreciando el premio de consolación para contender por la alcaldía de Monterrey y trasvasando a sus diputados afines a Movimiento Ciudadano; Andrés Mijes, institucional en su regreso a la alcaldía, acompañando al prianista Adrián de la Garza en su reciente informe de gobierno; Jesús Elizondo y el PT pidiendo una encuesta espejo que los confronte con Clara Luz; el delegado Alejandro Murat perdido en su cabildeo inútil.
Chihuahua no es Nuevo León, eso ya lo entendieron Citlalli Hernández y Ariadna Montiel, dirigentes morenistas. El error de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es un error de cálculo electoral y, voy más allá, político. Las elecciones intermedias son castigo y en esos comicios será más importante el candidato o la candidata que la marca Morena que inició su declive. Nuevo León es un signo atípico y poderoso y Clara no ve la Luz al final del túnel.




