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“Y la máquina seguía…

Por Félix Cortés Camarillo

…pita pita y caminando”.

En menos de un año, España ha sufrido dos de los cinco más graves accidentes ferroviarios de Europa. El saldo entre los dos, de casi doscientos muertos y tres centenares de heridos, palidece ante la ira popular y la reacción gubernamental. Los Españoles exigen transparencia.Como todos los gobiernos, el español ha calificado la tragedia como “inexplicable”, y las primeras indagatorias apuntan hacia un error humano. Esa es la salida más cómoda: un cristo a crucificar.

Antes de entrar en la materia, debo apuntar que con casi cuatro mil kilómetros de vías operando, España tiene la mayor red ferroviaria de alta velocidad en Europa y la segunda en el mundo, sólo siguiendo a China, que llega a cincuenta mil kilómetros, el setenta por ciento del total mundial.

¿Qué pasó en la vía a Sevilla el miércoles alrededor de las 9 de la mañana, en las inmediaciones de Toledo?

Someramente, el sistema electrónico automatizado de la red radial que se controla desde Madrid detectó algún problema en la región, e inmovilizó a todos los trenes. Por alguna razón, el mando central instruyó esa mañana al tren AVE (se llama así por lo de alta velocidad) que reanudara su marcha a velocidad regular: arriba de 200 kilómetros por hora. Dicha orden no fue dada a otro tren que iba al mismo destino sobre la misma vía, 17 minutos más adelante, y que permaneció inmóvil. El primer tren se estrelló a toda máquina contra la cola del segundo.

Lo demás es nota roja.

Pero también lecciones.

Este sistema ferroviario se inauguró hace 34 años precisamente con la corrida Madrid-Sevilla con motivo de la Feria Mundial y luego fue creciendo. No creció igual en perfección el Löchshungszugbetrieb, sistema alemán de control automatizado de tráfico que se usa exactamente desde 1992. Alemania dedica a mantenimiento y actualización de sus trenes bala el 50% de su presupuesto; Italia el 42; España apenas el veinte por ciento.

En esta obsesión por las tecnologías nuevas, que supuestamente acabarán por sustituir con máquinas o algoritmos a los seres humanos, es muy sencillo esgrimir el error humano como la más fácil e inmediata causa de todo accidente que resulte tragedia, como en este caso. Como se hace en los desplomes de aviación: el piloto no puede defenderse.

No debemos olvidar, que la inteligencia artificial, por muy inteligente que sea, no nos da de regreso más que aquello que los humanos le hemos dado por alimento.

Peco de veleidoso y superficial, pero válgase el pretexto de la fecha, en la que los mexicanos celebramos a la muerte y hacemos humor de ella. Les obsequio un par de versos de este bellísimo corrido anónimo mexicano, que Serrat canta, casi tan bien como nuestro Oscar Chávez:

“Don Maximiliano vio el Pullman abierto

y a comer se metió al punto.

Y allí el cocinero le sirvió al instante

los hígados de un difunto.

Los zopilotes estaban

sobre los muertos volando…

Y la máquina seguía

pita pita, caminando.”

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Es mejor que no le menees, le dijo Don Quijote a Sancho Panza, cuando el escudero literalmente se cagó de miedo a su lado; aunque el texto de Cervantes no usa ese verbo.

“Retírate tres o cuatro (pasos) allá, amigo, dijo Don Quijote, todo esto sin quitarse los dedos de las narices…Apostaré-replicó Sancho- que piensa vuestra merced que yo he hecho de mi persona…alguna cosa que no debía. 

Peor es meneallo, amigo Sancho”. 

El sentido del consejo nos ha quedado claro durante cinco siglos. Cuando algo hiede, revolverlo sólo incrementará su mal olor y llegará a más narices.

En Palacio Nacional parece que no leyeron el libro máximo de nuestra lengua. O se saltaron el episodio, en el capítulo veinte de la primera parte, a la manera de la lectura económica.

O, a propósito del escándalo Taddei, no le entendieron.

felixcortescama@gmail.com

Fuente:

Vía / Autor:

// Félix Cortés Camarillo

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Autor: lostubos
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