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Entre aplausos y recuerdos, despiden a Cuauhtémoc Cárdenas en Bellas Artes

Como en sus gestas históricas de 1988, 1994 y 2000, sus seguidores corearon: “¡Cárdenas!, ¡Cárdenas!”, “¡Cuauhtémoc!, ¡Cuauhtémoc!”, nadie se quería perder la última aparición pública del ahora mítico ingeniero, en donde pasó de ser candidato a figura histórica de nuestro país; publicó MILENIO.

En su vida llenó sin problemas Ciudad Universitaria para romper con el PRI; el Zócalo capitalino (siendo el primero en hacer la hazaña) para anunciar su resistencia civil pacífica a la caída del sistema de la elección de 1988; ahora, en su muerte, logró convocar a sus simpatizantes en el Palacio de Bellas Artes.

Tras 29 años, el recinto abrió sus puertas nuevamente a un personaje político; únicamente había tenido esta distinción el líder de izquierda, Heberto Castillo, en 1997, pero sin duda Cuauhtémoc Cárdenas merecería esta notable distinción.

Sus seguidores no lo abandonaron en su homenaje de cuerpo presente, en su última aparición pública, en su último mitin.

«Yo sí voy a extrañar a Cárdenas»: sus seguidores en su último mitin

Cientos de personas que lo acompañaron en sus tres campañas presidenciales, que le dieron el voto para ser el primer jefe de gobierno de la capital del país electo democráticamente, que resistieron en las calles el fraude de 1988, fueron a mostrarle su respeto.

Algunos estaban cargados de imágenes como fotografías, antiguos carteles de campaña y hasta banderas de los partidos que le dieron la nominación presidencial, pero todos con una anécdota, un recuerdo, un momento en el que se volvieron “cardenistas”.

“Yo estuve en CU, cuando rompió con el PRI y sabíamos que debíamos apoyarlo para que fuera nuestro Presidente”,comenta alguno. Otro recuerda “el mitin en el zócalo, donde estábamos dispuestos a defender su triunfo hasta con piedras”.

Alguno más: “Cuando yo estaba más chavo, fui con otros campesinos a unos mítines en Michoacán; fueron como 10. Yo acabé muerto, pero Cuauhtémoc Cárdenas se veía fresco al final del día, y eso que ya tenía más de 50 años”.

Y alguno más exclamaba: “Yo sí voy a extrañar a Cárdenas, no hay ni habrá nadie como él”.

El homenaje consagró a Cárdenas como una figura histórica de nuestro país. | Foto: Daniel Augusto

El cardenismo que vimos en los partidos en su velorio, lo vimos ahora en la calle, en la gente que lo caminó con él en sus gestas ahora históricas.

Previo a la llegada de su cuerpo a Bellas Artes, decenas ya se habían congregado para formarse e ingresar al recinto. Aunque el cortejo ingresó por una puerta alterna, todos corrieron hacia ese punto para captar el momento con sus ojos y alojarlo en sus recuerdos.

Porque la generación que se presentó a despedirse de Cárdenas no graba sus mejores momentos con un celular; los vive y revive en su memoria.

El homenaje a ‘Tata Cuahtémoc’

Dentro de un vestíbulo que ha recibido a personalidades como Juan Gabriel, José José, Mario Moreno, Cantinflas, María Félix, Gabriel García Márquez, entre otros, ahora se vistió de gala para distinguir a Cuauhtémoc Cárdenas.

Al menos 112 sillas rodearon el féretro del ingeniero que portaba dos banderas de México: una colocada por representantes del gobierno federal y otra por sus hijos: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila.

De fondo, una orquesta tocó algunas piezas, pero la música de su tierra, los sones abajeños de Michoacán, fueron los que más hicieron vibrar. Las notas tocadas por las arpas, violines y jaranas conmovieron al interior y al exterior.

Mientras los invitados especiales ingresaban curiosamente por el acceso de Eje Central Lázaro Cárdenas, el pueblo, su pueblo, lo hacía por la entrada colindante a la Alameda Central. Si bien la fila no rodeó el recinto como en otras ocasiones, siempre fue cuantiosa y se llenaba rápido.

Guadalupe Díaz, representante de los pueblos indígenas, habló del legado del general Lázaro Cárdenas y de Cuauhtémoc en el reconocimiento a este sector, al que nunca abandonaron y siempre cuidaron.

Como si fuese una ceremonia de entrega de bastón de mando, heredó el sobrenombre de Tata, que tantos años distinguió al general, ahora al Tata Cuahtémoc.

La presidenta Sheinbaum aceptó dar unas palabras a Cárdenas, a quien evocó como un hombre “valiente” y que está en la historia de México.

La presidenta Claudia Sheinbaum y la familia Cárdenas encabezaron las guardias de honor en Bellas Artes. | Foto: Daniel Augusto

Por ello, afirmó que propuso a la Secretaría de Gobernación (Segob) y su comité de evaluación trasladar los restos del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón Civil de Dolores, en la alcaldía Miguel Hidalgo.

Lo que afuera de Bellas Artes y su vestíbulo principal generó aplausos y gritos de “¡Cárdenas!, ¡Cárdenas!”.

El deseo en vida del ingeniero era descansar en la eternidad junto a su esposa Celeste Batelen el Panteón Francés, pero quizás una vez más antepondrá los intereses de México sobre los personales.

Su hijo Lázaro confirmó que aceptarán la más alta distinción para los personajes históricos de nuestro país y descansar junto a Diego Rivera, Sor Juana Inés de la Cruz, Agustín Lara, entre muchos otros.

La salida del féretro por la puerta principal de Bellas Artes fue emotiva: el ingeniero volvió a la calle, con sus seguidores, con su pueblo, ese que lo apoyó en sus gestas históricas.

Como en campaña, como en la resistencia, volvió el grito de: “¡Cárdenas!, ¡Cárdenas!”, “¡Cuauhtémoc!, ¡Cuauhtémoc!”, pero esta vez hubo lágrimas, aplausos de despedida porque nunca más se volverán a encontrar.

El último mitin del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en la Ciudad de México, lo hizo pasar de candidato a la eternidad como figura histórica de nuestro país.

Foto portada: MILENIO

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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