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Su gesto es adusto, duro como una roca. José Manuel de la Torre consiguió su séptima victoria, en igual número de partidos oficiales como director técnico nacional, pero la de esta noche fue amarga, muy corta para la diferencia que, en teoría, hay entre las Selecciones de México y Guyana.
Staff
junio 9, 2012, 9:56 am

Su gesto es adusto, duro como una roca. José Manuel de la Torre consiguió su séptima victoria, en igual número de partidos oficiales como director técnico nacional, pero la de esta noche fue amarga, muy corta para la diferencia que, en teoría, hay entre las Selecciones de México y Guyana.

“No fue un buen partido para nosotros, no fue como lo esperábamos”, reconoce. “No estuvimos finos ante la portería y eso hizo que no se metieran más goles”.

“Sabíamos que el rival se metería atrás y esperaría a un error de nosotros, lo cual pasó. Ellos tuvieran algunas opciones por desatenciones nuestras atrás. Les dimos oportunidad de que nos hicieran daño”, señala.

El sonoro abucheo con el que fue despedido el equipo es aceptado. Más allá de la victoria, el estratega sabe bien que la multitud esperaba un marcador abultado.

“La gente siempre va a tener la razón. Esperan ver un triunfo de su equipo y hoy se tuvo, pero quedamos a deber en el funcionamiento”, acepta.

Sobre las muestras de simpatía y/o repudio a los candidatos a la presidencia de México, presentadas en las tribunas del Estadio Azteca, se mantiene al margen.

“Somos apolíticos. Aquí puede haber católicos, protestantes, priístas, panistas, perredistas”, explica. “Es la Selección Mexicana y cabemos todos”.

Le desagrada el rostro que su equipo mostró, aunque adelanta que no le genera temor, de cara a la visita a El Salvador.

Gris victoria de México sobre Guyana

Volvió encolerizado a su banca, con la mirada encendida, los puños cerrados y la boca suelta. José Manuel de la Torre descargó toda su ira mientras los integrantes del combinado rival festejaban una anotación (61’) que nunca estuvo en su presupuesto.

La victoria no estaba en peligro, pero el honor terminó por ser mancillado con aquel involuntario desvío de Héctor Moreno. Inmejorable estampa de una incómoda velada para “El Chepo”, culminada con el intenso abucheo que le acompañó rumbo al vestuario.

Gris debut del Gigante de Concacaf en la eliminatoria rumbo al Mundial de Brasil 2014. Bastaron unas cuantas pinceladas para imponerse a la rústica selección de Guyana (3-1)… Y muchas falencias para desatar los fantasmas que parecían exorcizados.

De la intranquilidad a la desesperación, y de nuevo a esa frustración que le provocaron los errores de varios de sus jugadores. De la Torre la pasó mal durante su presentación como estratega nacional en el estadio Azteca, como augurio a sus palabras de que su equipo no golearía a este oponente.

Giovani dos Santos fue el único que se salvó, al menos para el público. Salió ovacionado, tras una hora de entrega, cierto desequilibrio y algunas equivocaciones. Su espectacular tanto (15’) oficializó el trámite. Horadó la portería contraria por tercer duelo consecutivo. Primera vez que lo hace en el Coloso de Santa Úrsula, lo que explicó que su celebración fuera tan intensa como la del domingo anterior, contra Brasil.

Fue lo único parecido a lo mostrado en el triunfo sobre el Scratch du Oro. Un grupo de impostores pareció hurtar los lugares de aquellos guerreros que alimentaron esa ilusión que esta noche se esfumó.

Ninguno como Javier Hernández. “El Chicharito” confirmó por qué terminó la campaña en la banca del Manchester United. Gio lo dejó solo frente al arquero Ronson Williams. Era una definición de rutina para el chico que maravilló al planeta con su ubicación y contundencia, pero demasiado para esta versión del carismático tapatío. El grito de gol se ahogó en más de 50 mil gargantas.

Salió hasta los albores del complemento. Muchos aficionados creyeron que se había sacado la espina con un remate de antología, pero él sabía que no. Apenas rozó el balón. El zaguero Jhon Rodrigues fue quien lo empujó (51’). No había por qué celebrar, y no lo hizo.

Existieron pocos motivos para sentirse plenos. Quizá sólo durante esos cuatro minutos que lucieron como el preludio de la goleada que nunca llegó. Carlos Salcido empezó todo con la nueva muestra de su arrojo (11’), pero el éxtasis de Giovani marcó el final de la efímera alegría. Los 70 mil asistentes lo comprobaron en el desalentador segundo tiempo.

De la Torre pareció ser el único que presintió la triste actuación tricolor. Cuando cayó el primer gol respiró aliviado. El duelo comenzaba, pero no le gustó la cara de su equipo desde el primer segundo.

Eso explicó lo endurecido de su rostro y la fuerza que le imprimió a su voz durante casi todo el suplicio. Unió sus manos, detrás de la espalda, en aquellos instantes que encontró cierta tranquilidad… O resignación.

La discreta victoria sólo sirvió en lo numérico, porque resultó un auténtico mazazo anímico.

Reclama afición por falta de goles y espectáculo

Nunca la afición estuvo más en desacuerdo con José Manuel de la Torre. Le reprochan que no se arroje a decir que van a pasar la eliminatoria “caminando” ni que su equipo se conforme con tres puntos y ya. La grada reclama espectáculo y triunfos eternos como local.

“Es Guyana, debe golear yo calculo como un 7-0, o si no es que hasta más”, menciona Javier Ríos Domínguez, futbolista frustrado, según dice, y comerciante de ropa.

El estadio Azteca no luce como en sus mejores días, aunque no es despreciable la entrada de cerca de 70 mil personas. El inicio de la ilusión mundialista para México no convenció a muchos como para atreverse a llenar el estadio. Parece que el rival desconocido, carente de figuras, amateur y con futbolistas que tienen peinados exóticos no tuvo pegue con los seguidores futboleros.

“El Chepo dijo que no se siente obligado a ganar, ni a golear. Yo creo que también por eso muchos no quisieron venir a ver el partido, además el otro equipo quién sabe de dónde lo sacaron. Yo pensé que el entrenador iba a ser más como (Ricardo) La Volpe, cuando dijo que en la Concacaf había que dominar”, considera el aficionado, quien pagó 500 pesos “más las chelas”, para ver el encuentro.

Eso sí, dice Ríos, quien porta orgulloso la playera nacional con el nombre de Pablo Barrera, “porque soy de Pumas”, que los éxitos recientes y el surgimiento de nuevas figuras de nuestro balompié lo convencieron para asistir al Coloso de Santa Úrsula.

“Ya hemos ganado muchas cosas. El Sub-17 dos veces, la Confederaciones cuando estaba el Temo (Cuauhtémoc Blanco) y el Matador (Luis Hernández), ahora vamos a los Juegos Olímpicos. Creo que se ha trabajado bien y hay muy buenos jugadores en estos momentos. La verdad yo traigo a mi hijo a ver jugar al “Chicharito” (Javier Hernández), porque casi nunca viene”, describe.

Y sí, en las gradas es más la expectativa que lo que de verdad muestra el combinado verde en el terreno de juego. Todos le aplaudieron a Javier “Chicharito” Hernández, a Giovani dos Santos, también a Andrés Guardado. Sin embargo, comenzaron a desesperarse de a poco porque las anotaciones caen a cuentagotas.

El público se entretiene abucheando cuando Guyana tiene el balón. Al Azteca le gusta hacer su partido, manifestar que es uno de los recintos con mayor peso en el futbol mundial y esa etiqueta, por más endeble que sea el rival, le gusta confirmarla.

Ya desde el transporte público de la capital se notaban las playeras negras y verdes que han caracterizado a la Selección Nacional en los últimos años. En el metro, en los camiones con “acarreados” de Enrique Peña Nieto y en el tren ligero se vive la esperanza de ver a México de nueva cuenta en un Mundial de futbol.

Optimismo y una victoria segura fueron los comunes denominadores del público asistente. Sin embargo, nunca creyeron que sería un triunfo apretado. Pero la inconformidad del Azteca con “El Chepo” fue en aumento, no sólo en sus palabras, sino también porque su equipo permitió llegadas de Guyana con cierto peligro, hasta que consiguieron su “golecito”. La diferencia abismal entre ambos cuadros en el ranking de la FIFA jamás se notó.

El Tri le quedó a deber a un público que siempre quiere ver espectáculo, no busca más, mucho menos que “Chepo” diga que las eliminatorias de Concacaf son difíciles, porque un aficionado como Javier Ríos, enfatiza en que no es “Sudamérica y hago mucho esfuerzo económico por ir a apoyar a México”.

// El Universal